Majestic, una delicia dominguera
En Santiasco, pocos locales mantienen el nivel gastronómico y el servicio como mi querido Majestic. No solo es visitable en días hábiles sino también estos domingos fomísimos (fomingos) que detesto.
Fiel a algunos ritos comencé preparando mi cuerpo con una agua mineral sin gas, mientras pedía unos ricos appetizer, Mix Veg Snacks y samosas pakona paneer y tikki, unas increibles croquetas de papas.
Para los fondos, la tentación la puso un fish amarsari, filete de congrio frito marinado con anís y harina de garbanzos con un rico mutton biryani, arroz cocido con carne de cordero y especias indias. Goloso como acostumbro, pedía una porción de cheese nan, el delicioso pan con queso y una botella de pinot noir Viña Mar, servido a la temperatura correcta.
Un placer de dos horas de duración, una maravilla que solo un buen sitio puede dar. Majestic merece sobrevivir este 2012 pletórico de apocalípticos desastres.
Por cierto, no abandoné el lugar sin beber mi café negro de rigor, los ritos son siempre una entelequia.
Fusión Peruana : nueva opción en Bilbao
Una noche de caminata tratando de refrescar mi mente y cuerpo, me llevó a conocer un sitio que lleva poco tiempo de recorrido y que por tratarse de comida peruana, imaginé de inmediato, que podría ser un disfrute.
Instalado en la terraza frente a la ruidosa avenida Bilbao, pero con la brisa de la noche que prefiero, inicié el viaje con un pisco sour. Un tanto dulzón, pero razonable y con la oferta del peruano mozo de "arreglarlo". La verdad es que prefiero ser sorprendido con un buen resultado a la primera y no tener que corregir.
Un tanto inexpertos los mozos, todos peruanos con esa grata forma de pronunciar y buen vocabulario, pues me costó hacer entender que me gusta comer ceviche junto al aperitivo y que debía apurar mi pedido de ceviche fusión, un enorme plato con cubos de corvina, calamares, camarones y una interesante lluvia de cilantro. Muy rico, pero decidí dejar un tercio del plato para poder seguir comiendo otros sabores.
Revisé la carta completamente y finalmente la elección fue un salteado Mar y Tierra, sabroso trozo de filete montado sobre un risotto al ají amarillo y azafrán con camarones salteados al pisco, cebolla morada y tomate. Una maravilla que tuve que acompañar con una botella de cabernet sauvignon ya que después de tres intentos por otras cepas, no habían más opciones. Muy pobre la oferta de vinos y mucho desconocimiento del personal acerca de lo que existe disponible o lo que marida con un plato.
A pesar de los inconvenientes, confieso que la comida está muy sabrosa y espero que mejore mucho el servicio para constituirse en una buena opción en la competitiva oferta peruana.
Donde Landeo, un almuerzo que fue cena
Hoy fue unos de esos días intensos, tanto quehacer que ni siquiera tuve tiempo de almorzar. Tras concluir las reuniones y contestar algunas decenas de correos, decidí que era hora de compensar.
Con la mente sintonizada en el disfrute dejé que el azar decidiera adonde ir. Unas pocas vueltas en la zona de Bilbao y de pronto, tengo ante mí, un lugar que disfruté hace un par de años, cuando partía el restaurante peruano Donde Landeo.
Un cambio que aproveché de inmediato, es que habilitaron el antejardín de la casa con una pequeña pero sombreada terraza. Allí me instalé y pedí, por supuesto, un buen pisco sour peruano y minutos después, un chicharrón de calamares acompañados con salsa de mayo y verde y una salsa de rocoto. Excelente comienzo de este tardío almuerzo.
Claramente era el primer cliente de la jornada vespertina del sitio, por lo que se apareció hasta el chef a saludar. Conversamos un rato acerca del restaurant y sus anteriores emprendimientos. este hombre conoce el oficio y le va muy bien. Incluso me comentó acerca del menú que tenía diseñado para la cena en las fiestas de fin de año.
Ya era hora de decidir por el plato de fondo y no tuve dudas, pedí un filete a la pimienta con spaguetti a la huancaína, adivinando los sabores que disfrutaría. de paso, añadí una botella de ensamblaje Trío (cabernet sauvignon, cabernet franc y syrah) del 2009, con lo cual aseguraría la plenitud.
Para los postres, nada mejor que un tradicional suspiro limeño y un café negro.
Cuando dejé el lugar, ya era de noche y mi almuerzo - cena seguía pegado en mi retina y en mi sonrisa placentera. Qué rico el restoran!!!
Celebrando cumpleaños a un amigo en Confitería Torres
Un gran amigo y además compañero de trabajo por muchísimos años tuvo la ocurrencia de completar una vuelta alrededor del sol y siendo además un cambio de folio importante, decidí invitarlo a celebrar en un lugar rico. Combinando las variables de distancia y tiempo disponible, las opciones en el centro de Santiasco se acotan bastante, pero nunca olvido un buen lugar y lo llevé entonces, a la Confitería Torres original.
Instalados en una mesa en ese estilo formal y elegante del lugar, mientras un pianista acompaña el placer gastronómico con deliciosos acordes, llegó el mozo a atendernos. De pronto la sorpresa, el joven mozo me llama por mi nombre y tras unos segundos rastreando en mi mente, reconocí a un amigo montañista de mi querido Club Malayo. Gran alegría, pues hace mucho tiempo que no le veía, ya que siendo estudiante de hotelería, gastronomía, excursionismo y todo lo que tenga sabor a aventura, se ha paseado por todos lados trabajando y gozando. De hecho, hasta estuvo en la Antártida. Notable!!
En fin, volviendo a la celbración, partimos con unos kir royale como aperitivo mientras recorríamos la carta. Casi sin dudar, ambos dimos con el mismo plato, como si éste clamara por ser gozado. Se trató de un pescado a la griega, un plato de filete de pescado, con camarones, pulpo, locos al peperoncino y acompañado con puré de palta. Mi invitado reemplazó el puré por unas papas salteadas, aunque en mi opinión la versión que yo elegí era superior.
Como es lógico, busqué un vino a la altura y me fasciné al ver en la carta un pinot noir Undurraga TH, una delicia del valle de San Antonio. Doy fé que este almuerzo estuvo magnífico y rogué que no se acabara nunca mi plato, pero se acabó.
Al momento de los postres, nuevamente coincidimos en la elección, una porción de creme brulee más el café infaltable, intenso y amargo.
Una celebración fantástica en un restaurante exquisito.
NH Ciudad de Santiago : una cena deliciosa tras una visita gourmet
Hoy salí a caminar con un solo objetivo en mente, encontrar un buen lugar para comer. El azar me llevó por el Parque Balmaceda para encontrar la primera versión de la muestra Mundo Gourmet. Un gran acierto pues esta temática estaba demasiado asociada a Paula Gourmet, por lo que me alegré de ver opciones.
Bastante bien para ser la primera versión de la muestra, ya que estaba muy ordenado y era posible revisar en cada pequeño puesto las diversas ofertas de delicias gourmet de casi 140 expositores. Desde cervezas artesanales, pasando por quesos y esa miriada de pastas de untar de cuánto aderezo nos podamos imaginar. Sesiones deliciosas de jazz en vivo para amenizar y clases de cocina dictadas por originales chefs, fue parte de la diversión.
Quizás lo más llamativo para mi fue la oferta de chocolates de verdad. Me refiero a chocolates con 50% o más de cacao, es decir, chocolate ya que menos que esto es pura grasa. La tentacion fue poderosa por lo que termine comprando unas delicias para regalar en el día de la secretaria y una selección de variedades de chocolates contaminados virtuosamente con especias desde merken hasta canela y quinoa en versiones gourmet maravillosas, los cuales disfrutaría con mi equipo días después.
A pesar de las degustaciones, mi hambre reclamaba más y por lo tanto terminé visitando un lugar que no falla en fomingos. Se trata del Hotel NH en calle Condell, cuyo restoran completamente solitario cuando llegué, me recibió en ese silencio delicioso solo matizado por la maravillosa música clásica que lanzaban los parlantes.
Debo reconocer que era algo temprano para una cena, pero el cliente siempre tiene la razón y yo era el cliente. Después de pedir mi habitual botella de agua mineral sin gas, me tenté con un goulach de wagyu a los champignones y puré rústico, pero de pronto cambié al ver en la carta unos escalopines de salmón dorados a la grilla con semillas de cilantro y pebre de albahaca además acompañados con un arroz al charqui equino y queso de cabra. El plato original es con atún pero no había y lo cambié por el salmón y quedó fantástico.
Para acompañar mi plato, conseguí una botella de Anakena Pinot Noir 2009 realmente fantástica y que en su cubeta con agua y hielo estuvo perfecta para el disfrute.
El postre, resultó unas hojuelas de mi abuela, unas masitas fritas con helado de chocolate que me fascinaron y que solo pude concluir con una taza de café negro.
Gran jornada gastronómica!!
