11feb/110

Vichuquén : un almuerzo fantástico

Un lugar extraordinario para esos días en donde almorzar en Santiasco centro es una necesidad más que digestiva. Requería imperiosamente un lugar para estar conmigo y mis cavilaciones, sin interrupciones y sobretodo plenamente disfrutable. Ese lugar se llama Vichuquén.

Pocos comensales y bastante distribuidos en el gran salón del restaurant. Valoro especialmente el espacio entre las mesas, la elegancia y esa tranquilidad insospechada para un sitio en una calle de alto tráfico. Me instalé en una mesa al lado del ventanal para tener suficiente luz natural y poder leer unas notas que portaba. Llegó mi agua mineral sin gas y me dispuse a revisar la carta.

Mientras seleccionaba mi plato, llegaron dos paneras, una con panecillos amasados y otra con sopaipillas calientitas. Un pote con mantequilla y otro con un pebre exquisito. Me devoré las sopaipillas con el pebre, malditamente adictivas.

En la carta, un plato me sedujo rapidamente, un filete de vacuno con una salsa chamán y puré de habas. La salsa con base de vino contenía cebollitas y champiñones trozados y unos minúsculos cubitos de tocino, francamente deliciosa, un toque perfecto para el gran trozo de filete. El pote de greda sobre el mismo plato contenía el puré de habas y alrededor una selección bolitas de verduras cocidas al dente (papas, zanahorias, zapallitos italianos). Un plato del que habría disfrutado mucho repetirmelo. Maravilloso y muy bien acompañado por una copa de Malbec gran reserva de las viñas del hotel (zona de Santa Cruz).

Con tanto disfrute, recuperé rápido mi lucidez y pude darle sentido - finalmente - al proyecto que daba vueltas en mi mente desde la mañana y que necesitaba resolver. Para celebrarlo, elegí una opción de buffet de postres y elegí tres delicias, una tarta de pastelera y cubierta de membrillo, un trozo de kuchen de nueces y pasas y un vaso con una versión sabrosísima de suspiro limeño. Notables sabores.

El tiempo apremiaba mi salida, por lo que junto a la cuenta solicité mi café negro, el cual llegó acompañado con un plato de dulces chilenos en miniatura, qué ricos y delicados bocados!!. No solo resolví lo que preocupaba a mi mente sino que recuperé la alegría que andaba un poco agotada esta semana.

Vichuquén, verdaderamente topísimo.

18oct/080

Comida Chilena en Hotel Galerías

En la zona más contaminada de Santiasco, se puede encontrar un remanso de paz y comida chilena de primera. Me refiero al restoran Vichuquen en el Hotel Galerías, calle San Antonio con Moneda.

Partimos con agua mineral para preparar las bocas y el sistema digestivo para el menú de comida chilena.

Este hotel del conocido Cardoen, muy lindo y ambientado a la mejor tradición chilena, ofrece delicias de alto impacto. Decidimos compartir un plato de camarones y ostiones tiernamente condimentados al picante, oficialmente un pilpil de camarones y ostiones en sopa de merquén ahumado. Exquisitos.

En el intertanto, nos preparaban nuestros deliciosos platos de fondo, una corvina dorada con algas marinas, puré de garbanzos (gran detalle) y verduras salteadas. En mi caso, un lomo de salmón grillado con pilpil de pulpos y risotto de trigo mote. Deliciosos, llenos de texturas y sabores.

El vino, por cierto, un Pinot Noir EQ de Matetic, fantástico como siempre. Cabe destacar que aunque lo tenían a temperatura ambiente, hielo mediante, lo dejaron perfecto en tiempo record.

Los postres marcaron la diferencia, un mousse de piso sour muy ácido pero rico y lo mejor, un pie con zapallo dulce y helado que me dejó maravillado.

Bien por la comida chilena!!