Días Felices : el absurdo genial de Beckett
Una obra muy esperada para esta versión del bicentenario del Santiago a Mil, era esta presentación de Robert Wilson, estadounidense, de la compleja ironía del dramaturgo Samuel Beckett. Precedida por su gran éxito, fue capaz de llenar el Teatro Municipal de Las Condes, a pesar de inscribirse en el género del absurdo.
Un sonido tremendo y una iluminación exagerada ponen en el escenario a una mujer (Winnie) de mediana edad enterrada (atrapada) en la cima de un montículo de asfalto oscuro, en donde permanecerá dignamente durante los dos actos de la obra. En los bajos, las catacumbas de dicho montículo vive el marido (Willie), una suerte de reptil humano que se comunica con ruidos y monosílabos, en contraste con la verborrea grandilocuente e impresionante de la dama.
En francés, traducido en la pantalla sobre el escenario con varios defectos de sincronía, es un clásico del teatro del absurdo formidable. Sospecho que muchas personas con matrimonios de suficientes años de duración, se habrán cuestionado si su realidad es muy distinta o no a la obra en cuestión.
Con un humor elegante e inteligente, ella celebra el "viejo estilo" mientras él prefiere el anonimato y la erótica postal que nutre su podredumbre y silencio de catacumba. Ella digna en todo instante, bajo unos focos de luz terribles, intenta convencernos de su felicidad aunque solo espera el timbre que le indica que ha pasado un nuevo día feliz y que puede ir a dormir, hasta que otro timbrazo la despierte para vivir la pantomima de la felicidad al día siguiente.
Impresionante la obra, Un trabajo impecable de teatro.
Un miércoles redondito: mezcla de disfrutes
Cuando mi entrañable amigo y maestro Gastón Oyarzún me avisó del lanzamiento de su nuevo libro, me hice la idea que sería un gran día.
Gastón no solo es un montañista excepcional, sino que además un fotógrafo inspirado. Sus fotos son increíbles y dada su afición por paisajes extremos, consigue imagenes maravillosas como las que condensa en su nuevo libro Andes. Me da mucho gusto disfrutar imagenes tan lindas. Y mucho más cuando el lanzamiento del libro es una mezcla de disfrutes exquisitos, discursos de académicos, un violín virtuoso de un muchacho, una hermosa poesía de una linda actriz, un conjunto de representaciones que alaban la belleza de la montaña y de los paisajes de nuestro hermoso país.
Terminado el acto formal, con un wines & cheeses, me fui presuroso a atender otro placer que ese día me tenía. El recital de la banda de Mc Coy Tyner Quartet en el teatro NoEscafé.
Lleno total, me encontré con una gran cantidad de amigos que saben disfrutar el buen jazz y que de paso demuestran que los escenarios son pocos, nos vemos muy a menudo en estas búsquedas.
Es increíble ver a un anciano caminando con pesar y que al momento de sentarse al piano se transforma en un monstruo musical, increible resultado, la banda es un prodigio.
Mc Coy se acompaña con un contrabajo de lujo Gerald Canno, un batero de campeonato Eric Kamau Gravatt y un increíble saxofonista Gary Bartz, una leyenda. Un espectáculo maravilloso, el jazz se viste de gala cuando vienen bandas como éstas.
Regresé a casa con el corazón redondito, lleno de placer
Jindabyne : una película inquietante
Qué harías tú si saliendo de pesca con tus amigos, te encuentras en el río un cadáver???
Esta película explora las culpas, las implicancias emocionales y las respuestas sociales a un fenómeno como ese.
En este caso, los comensales deciden que el cadáver está lo suficientemente muerto como para hacer algo. Así anuncian el tema despúes de tiempo y deben enfrentarse a la indignación del pueblo y sobretodo de sus familiares directos.
Es una película compleja en códigos, pero al final digerible, ya que exacerba los conflictos naturales de toda pareja y comunidad de amigos y especialmente de aquellas que acumulan temas no conversados.
Parece inconclusa, pero esta película se resuelve en nuestro interior, jugando con nuestro ethos y nuestra capacidad de amar.
