1nov/100

Nuevo krrtrekking : del cerro al almuerzo

Una mañana asoleada, francamente hermosa, me desafió a hacer algo al aire libre y de paso botar tensiones en mi cleta. Preparé una pequeña mochila con algunas cosas incluyendo un par de revistas que seleccioné rapidamente, tomé mi cleta y me dirigí hacia el cerro San Cristóbal.

Poca gente y vehículos, algo muy agradable que pocas veces se da en Santiasco. Pronto llegué al acceso por Pedro de Valdivia Norte, lugar en donde normalmente hago unas pocas elongaciones para prepararme para el ascenso.

La subida bastante en solitario, solo alcancé a 4 ciclistas en mi recorrido y me sobrepasó uno. Un trayecto marcado por la variedad de colores, pues la curiosa lluvia de primavera de días atrás, lavó la mugre y los árboles y arbustos lucían hermosos.

Ya en la cumbre, seguí el rito de comprar un jugo de mote con huesillos (sin mote y sin huesillos, ya que lo que disfruto es el sabor y la temperatura exquisita para matar la sed y el calor). Me instalé en uno de los asientos, con el sol secando mi espalda y me dispuse a leer las revistas. Entretenido proceso, solo interrumpido por un ataque de estornudos que me asoló y que refleja la cantidad de pelusillas  que hay en el aire y que claramente absorbí durante el ascenso. Me parece que estoy inaugurando una nueva etapa de mi vida, estoy francamente alérgico.

Terminada mi lectura, me lancé vertiginosamente hasta el cruce con el camino que lleva hacia La Pirámide y de ahí me fui gozando el camino que da hacia el lado norte de Santiasco. Ya en La Pirámide, retorné por el otro camino para llegar nuevamente al cruce y enfilar de regreso al acceso por donde ingresé al parque.

Rico periplo que decidí ampliar, dirigiéndome en zigzag por las calles de Providencia con destino a Plaza Ñuñoa. Que buen paseo, hoy la ciudad estaba ideal para recorrerla en cleta.

El hambre comenzó a hacer estragos en mi mente, por lo que decidí que en algún buen sitio de Ñuñoa almorzaría rico.

Buen krrtrekking sabatino!!!

17may/100

Vietnam Discovery : gran disfrute

Algunos meses atrás había usado el delivery de este restaurant, pero ahora sería la primera vez que lo visitaría.

Un día de lluvia y un acompañante algo ansioso por saber de que se trataba este lugar. Llegamos antes de las 14 horas, algo empapados por la lluvia santiasqueña (deliciosa por cierto) y con mucho hambre. La primera sorpresa, es que estaba lleno y contrario a mis prácticas no había considerado reservar. No obstante ello, tras un breve diálogo con el dueño francés (marido de la reina vietnamita del lugar), me permitió conseguir una mesa en el pequeño, pero interesante lugar.

Deliciosamente ambientado y pequeñísimo, parece un sitio de ultratumbas, muy chico pero exquisitamente agradable. Tienen las paredes con un film resistivo para generar calor y crear una atmósfera adecuada para inviernos en ciernes, la lluvia pasó a ser un detalle irrelevante.

Paris-Saigon reza el restoran y de verdad que el ahínco y delicadeza de los dueños se nota, todo es agradable y familiar.  Partimos con unos tragos de la casa (Vietnam Discovery basado en naranja, piña, jenjibre y vodka), increíbles acompañados de un aperitivo basado en Nem de camarones, menta y hojas de lechuga (el truco es envolver con la lechuga el nem caliente y comerlo untando la salsa deliciosa).

Para los fondos, Bo Bun Cha Gio (Vermicelli con Nem de Cerdo, Lomo y Verduras), increíble y que acompañamos con un Tabalí reserva Syrah. Platos abundantes y exquisitos de sabores y texturas.

Los postres fueron igualmente bendecidos por la coincidencia, Tarte tatin, deliciosos!!!

Gran descubrimiento y un gran aporte a la oferta vietnamita santiasqueña, ya que solo conozco un solo otro lugar en calle Salvador de comida vietnamita

23jul/080

Aplicando Candil y lluvia

Ya que salí un poco tarde de mi trabajo, decidí darme un regalo y cenar afuera de casa. Hace bastante tiempo que no iba al Café Candil, un sitio sencillo, muy bien atendido y ofrece algo que me encanta. Se trata del Kebab Candil, un pan pita tostado, abierto y del tamaño de un gran plato. En su interior, pollo marinado con ricas especias, lechuga, cebolla, tomate, palta y mayonesa. Una delicia de sabores!!!

No fui capaz de comerlo todo, después de todo es una pequeña bomba. Pero se agradece la abundancia y los sabores.

Tras la cena, en que aproveché de leer algunos artículos pendientes, tuve que armarme de valor. Salí en medio de un temporal de lluvia y viento (Santiasco, al menos se podrá respirar buen aire por un rato), rumbo a casa. Caminar bajo la lluvia sigue siendo para mí, un delicioso placer.

Pequeños detalles pueden ser tan disfrutables.

Archivado en: candil, cena, lluvia comentar