27may/110

Teatro en otoño : acierto de FITAM

Durante años he reclamado a quien quiera escuchar que es un terrible desacierto que el filete del teatro solo se presente concentrado a tope solo en el Festival Santiago  a mil en enero de cada año. Pero he sido sorprendido y muy gratamente, pues desde el 25 de marzo hasta el 25 de junio se viene desarrollando el ciclo Teatro Hoy  con grandes e  imperdibles obras y con un sistema de abonos muy conveniente.

De las 7 obras en cartelera, hay dos que he visto varias veces, me refiero a Sin Sangre y El hombre que daba a beber a las mariposas, ambas de los ex La Troppa, el Teatro Cinema. Una compañía sorprendente y que ha desarrollado una forma de teatro maravillosa combinando las técnicas del cine,  tecnología audiovisual y muchísimo ingenio.

Otras dos obras son de tipo más político y no por ello extraordinarias en su género, La Amante Fascista con la extraordinaria Paulina Urrutia y Villa+Discurso.

Pero necesitaba ver la obra El amor es un francotirador y esta noche era la oportunidad que requería. Dirigida por Néstor Cantillana, seis desesperanzados del amor se enfrentan a una ruleta rusa para terminar sus días. Con música en vivo y con la participación de una pequeñita de 11 años que hace de anfitriona de este espectáculo. Ella es el vínculo con la realidad mientras los desenamorados, siguen atados a sus historias, fantasías y deseos sin cumplir. Todos los personajes ayudan a cumplir el último deseo de sus compañeros, una forma de la solidaridad trágica del amor. También es el momento en que cada uno puede demostrar sus destrezas en el amor, un buen beso en la boca, cantar una canción de amor, desnudarse y hasta golpear con las manos.

Irremediablemente, la obra avanza hasta el momento en que el azar decide quien al disparar el revólver recibirá la calma final en la forma de una bala en la sien.

Estupenda obra y mejor iniciativa la de teatro en otoño!!!

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13ene/100

Dos obras inquietantes : Santiago a mil sorprende

En mi selección de obras del Santiago a mil, muchas veces me guío por mi intuición y extraña vez me he equivocado. Aquí van dos casos sorprendentes.

La pieza Comida Alemana, adaptación de una obra austriaca, recrea en forma hiperrrealista lo que sería un pequeño y asfixiante sótano de Colonia Dignidad, asentamiento nazi en Chile. Una obra que lleva al paroxismo lo que muchos creemos saber de ese deleznable sitio, su manipulación de niños, el abuso y la tragedia de quienes fueron atrapados en dicho lugar. En lengua alemana (con una traducción real time en una proyección sobre el escenario), los jóvenes actores cantan tristes canciones, con sus caras retorcidas de miedo y asco para luego beber una sopa cargada con drogas somníferas que solo avivan su conciencia de estar atrapados en esa oscuridad nauseabunda. No les cuento más, para que vayan a verla.

Las sensaciones son tan fuertes, que nadie se percata cuando termina la obra y lo que es más increíble, nadie se atrevía a salir de la sala, a pesar que efectivamente había terminado todo. Acaso nos habían paralizado de miedo??. Notable trabajo!!!

En otro frente, acudí a ver a mi admirada Manuela Infante quien, a no dudar, me sorprendería. La obra llamada Ernesto, a partir de un melodrama chileno de 1842, es recreada en un escenario completamente vacío y desarrollada en múltiples hilos de historias entretejidas solo con el arte de la palabra. Todo ocurre en el imaginario que los talentosos actores van construyendo virtuosamente y que les permite combinar la historia de su trabajo teatral, ejecutar la obra, expresar sus soliloquios y hasta incluir los comentarios técnicos del diseño teatral. Es increíble el resultado y hasta son capaces de mantener al público atrapado en la obra en la más absoluta oscuridad de la sala. Manuela, otra vez lo hiciste!!!

Santiago a mil, está de miedo

2feb/080

Cristo : otra de Manuela

El Teatro de Chile, compañía de Manuela Infante, vuelve a sorprenderme. En el pasado, dos de sus obras, Prat y el Hombre Planta me fascinaron y comprendí que había un talento extraordinario en desarrollo para nuestro deleite.

Asistí al Matucana 100 para ver esta prometedora obra y debo reconocer que salí maravillado. La escenografía, algo muy cuidado y trabajado por la compañía, es de cartón. Si, todo es de cartón (alguna metáfora?) y está llena de novedosas formas escénicas. Los actores son actores y personajes, los técnicos y tramoyistas son también actores y personajes. Todo es parte de la impostura y de la dialéctica realidad - actuación.

Cristo, el personaje por antonomasia, la representación más representada del mundo, si bien en la obra se habla de haber buscado cristo en google y produjo casi 6 millones de resultados, la verdad es que obtienen más de 28 millones. Lo que importa es que permanentemente el público asistente es bombardeado con la interrogante, realidad o representación, actuamos o somos, hacemos solo lo que ya está definido que hagamos o podemos ser auténticos?.

Cada tanto, la obra se detiene y genera complicidad con el público para mostrar que todo lo que ha visto hasta ese momento era una obra y que ahora comienza una realidad nueva, pero eso también es parte de la obra de teatro y así sucesivamente. Por momentos se vuelve esquizofrénico el ambiente, pero la obra continúa con precisión, con una técnica increíble, usando recursos audiovisuales, te trastornan con una precisión de miedo, superponiendo a la realidad, la proyección de ésta en una pantalla, pero que de pronto es otra proyección, trampeando los sentidos, ¿qué es realidad? ¿están todos actuando mientras pretenden no hacerlo o quizás eso es lo real?

Formidable trabajo, fascinante e imperdible.