Paijan : otro regalo peruano para el paladar
Caminando al azar, como es mi fórmula para descubrir nuevos sitios, encontré cerca de Luis Thayer Ojeda y Bilbao este restoran peruano que atendía tarde, tarde como muchas veces me encuentro definido para almorzar en fines de semana.
Tiene un comedor precioso aunque algo oscuro, pero la terraza es prometedora y por supuesto me instalé en ella al toque. La atención amable aunque heterogénea, ya que hay mozos "oficiales" y una suerte de ayudantes que a pesar del esfuerzo no ayudan mucho, ya que se pierde continuidad en la atención. Una música con valses peruanos deliciosos que sirve de fondo mientras se desarrolla la escenificación gastronómica, no cabe duda que se conoce el oficio aunque sea un sitio que tiene algo más de un semestre en acción.
Mientras disfrutaba el cierre de un gran libro, llegó mi pisco sour y poco después el ceviche de locos que encargué para iniciar el disfrute. Fantástica combinación, aunque eché de menos atrevimientos como un trocito de fruta o algún ofrecimiento fuera de carta para sorprender. La entrada cumplió virtuosamente lo que se espera, pero nada más.
Para el momento de los fondos, noté la ansiedad de los mozos por la hora, de verdad algo tarde pero no debiera ser tema, ya que partí por preguntar si la cocina estaba abierta cuando llegué. En fin, mi primera opción, un lenguado Paijan, lo que esperaba una delicia especial del lugar se transformó en mi primera decepción, ya que lejos de advertirme que no había lenguado, ya me había adelantado a pedir vino, algo combinable casi solo con pescados, quedó en una condición de borde para buscar una opción. Tratando de salvar la armonía gastronómica, busqué opciones en pescados y apareció una corvina que pedí a la plancha y que rebosaba de una salsa de mariscos incluyendo pulpo y camarones acompañada con unas papas salteadas exquisitas De no ser por la poca proacividad, quizás habría ensayado un lomo salteado que era una opción deseable en la interesante carta.
Un almuerzo, delicioso y abundante, con gran servicio pero con esa falta de ritmo que añoré y ese entusiasmo que se vive cuando los sitios ya tienen recorrido y sobretodo han conseguido entender que lo que buscamos es una experiencia completa, no solo el cumplimiento del checklist del restorán "bueno".
Me gustó, no lo niego, pero le falta la chispa y oportunidad, es básico advertir lo que no existe en la carta para evitar entusiasmarse en vano.
Paijan, buen sitio pero le falta todavía !!
Amaranto al paso : rico disfrute
No siempre cuento con el tiempo necesario para disfrutar un encuentro gastronómico a mis anchas, pero eso no me amilana y enfrento hidalgamente el desafío de comer algo rico aunque sea en pocos minutos.
Hoy debía resolver diversas cuestiones que me implicaban moverme por el centro de Santiasco en un horario en que mis jugos gástricos están en franca ebullición. Ya casi a las 15 horas, pude concluir los trámites y mi mejor opción fue el rico restoran del hotel Caesar Business que tengo entre mis preferidos, me refiero claramente al Amaranto.
Salvo por el personal de servicio, una mesa con dos tipos haciendo negocios, lo mejor a no dudar eran dos modelos preciosas que vestidas de rojo ajustado conversaban el café. Como no me preocupa demasiado quedar solo en un lugar, me instalé en mi mesa habitual y la atenta chica se acercó de inmediato para ofrecerme la carta. Le expliqué que tenía poco tiempo, por lo que mientras ella iba por mi agua mineral sin gas, yo revisaba la exquisita carta para elegir un único plato que saciara mis anhelos de disfrutes.
Rápidamente me incliné por una pierna de cordero asada, con una guarnición de champiñones y un rico puré rústico de papas y berros. Para la espera, nada mejor que un bocadillo de pan caliente con toques de amapola y mantequilla salada, tan rica como la de campo.
El plato llegó en un tiempo razonable y también mi copa de vino, un buen cabernet sauvignon ya que no había otra opción tinta disponible. A pesar que hubiese preferido un buen carignan la armonía estuvo estupenda y mi almuerzo un enorme agrado.
No hubo opción de postres ni siquiera café, porque debía atender una reunión (la quinta del día), pero salí contento a seguir con mi jornada.
Amaranto, un sitio siempre delicioso y bien atendido.
Fin de semana en Puerto Montt: disfrutes al ritmo del sur
Hace ya varios meses que no había regresado a la X Región, un lugar que me llena de buenas vibras y muchos disfrutes. Como me gusta, sin ninguna planificación excepto el uso de internet para comprar pasajes y hacer check-in, me embarque en un avión en el atardecer de un viernes con destino a Puerto Montt, sin grandes planes pero con la convicción que sería un gran fin de semana.
No alcanzaba a salir del aeropuerto cuando me conecté con mi gran amigo al celular y estaba llegando a buscarme junto a su pequeño e inteligente retoño, Pedrito. Me recordaba muy bien y estaba feliz de poder jugar y pasear conmigo y su padre, como lo hemos hecho en otros tiempos.
Nos fuimos directo hacia la cabaña frente a la costa en el camino a la carretera austral, en donde se alojan este fin de semana y mientras llovía, comenzó la puesta al día mientras cocinábamos y bebíamos un buen vino. Una cena sencilla pero contundente, mientras saboreábamos historias, anécdotas y sueños, aunque también algunas penas, esas que nos hacen saber que estamos vivos y que seguiremos adelante a pesar de todo.
Cerca de las 3 AM el sueño me venció y fue hora de ir al sobre, con la idea de despertar temprano para una miriada de actividades que planificamos durante la animada conversación.
Al despertar el sábado, me llevaban ventaja, pues además de haber desayunado estaban conectados, padre e hijo, en un juego de estrategia combativa en la computadora. Sorprendente como los nativos digitales de 7 años se manejan en el ambiente y de forma intuitiva. Vaya cambios!!!
Mientras mi amigo llevaba a su hijo a una actividad scout, aproveche de bañarme, pasear un poco por la costa y tomar algunas fotografías. Un rato después, al regresar mi partner, partimos a la ciudad a hacer algunos trámites, partiendo por desayunar un buen café capuccino y una torta mixta deliciosa, para llenarme de energía matinal.
Paseamos un buen rato hasta que llegó el momento de ir a buscar a los chicos (se añade el hijo de la pareja de mi socio) y nos vamos a Angelmó a comprar insumos para cocinar un rico almuerzo. Filetes de salmón, merluza, queso maduro y aceitunas y nos vamos a la casa de la pareja de mi amigo. Una lluvia torrencial pero mucha buena onda me estimulan a ofrecerme de cocinero y me apropié de la cocina. Me encanta cocinar y era hora de probar una idea que tenía en mente, así que al puré de papas de Angol y las ensaladas que estaban disponibles, le añadí un salmón a la naranja y especias, que resultó genial. Gran almuerzo!!!
Más tarde nos fuimos a descansar y conversar a la cabaña, mientras seguía lloviendo a cántaros. Al atardecer, decidí que era hora de ir a disfrutar las mejores carnes de la región y nos fuimos a cenar al Cotelé. Maravilla de lugar, pequeño, sencillo y acogedor, atendido por su dueño es marca registrada. Tras elegir la carne y el tamaño en la misma mesa, pedir un buen vino y algunos acompañamientos, nos deleitamos con una cena de campeonato. Entre tanto disfrute, Pedrito se nos durmió, imagino cansado de tanto movimiento de energías. la noche comenzaba a despejarse y las estrellas maravillosas se dejaban ver poco a poco, mientras regresábamos a la cabaña a dormir.
Una mañana de domingo esplendorosa, con sol y buena temperatura, ideal para el ansiado paseo al parque nacional Alerce Andino. En esta oportunidad llevaríamos a los niños a revisitar al gran señor de la selva , un alerce de más de 3 mil años que marca un rito familiar fantástico, la muestra de lo que puedes llegar a ser. Lindo!!!!
Un largo trayecto en la 4x4 hasta una de las entradas del parque y luego una deliciosa caminata de varias horas, llena de aventuras y fantasías, cargando a los niños en nuestros hombros cuando se cansaban y animándolos a disfrutar la belleza y definir valores ecológicos y de sustentabilidad. Una alegoría maravillosa en cada árbol, recoveco, y explosiones de belleza natural que el parque regala por doquier. Recorrimos senderos llenos de lianas, árboles añosos, colecciones de hongos silvestres, copihues preciosos, cascadas de ensueño para finalmente llegar al gran señor de la selva, el gran premio. Un increíble alerce que sobrevivió solamente porque su veta no era adecuada para hacer tejas, asi es, se salvó del depredador humano tras miles de años de presencia solo porque no era útil.
Para el regreso, los niños cansados, nos transformaron en caballos salvajes y cada uno se montó en nuestros hombros para vivir una fantasía de emboscadas y guerrilla galáctica, a la cual nos prestamos gustosos. Gran aventura!!!
Una vez en la 4x4, debimos correr porque los minutos estaban en contra y mi avión de regreso saldría muy pronto. Con mucho hambre, pero contento hasta el hartazgo corrimos al aeropuerto, en donde me despedí hasta la próxima aventura en Puerto Montt.
Granos y Hojas : deleite otoñal
Desde que dejé de beber café (al menos en las cantidades que acostumbraba), encontré el placer del buen té. Más sutil, con sabores más delicados y variados y sobretodo combinable de manera virtuosa.
Tras una ocupada semana, hoy salí a hacer trámites diversos y el cosmos me acercó inevitablemente al lugar en donde se encuentra este pequeño pero contundente reducto de placeres citadinos. Se trata de Granos y Hojas, un lugar dedicado a las sensaciones que provoca un buen café o un té, además de otras delicias que siempre asombran. Hace casi cinco años que les conozco y fue grata la sorpresa de saber que siguen existiendo y ya tienen una sucursal en el barrio Bellavista.
Tras observar la extensa carta, me incliné por una intrigante combinación, té verde y negro maridados con arándanos, trocitos de manzana y flores de maravilla. Maravilloso y con el mejor nombre de la lista, "Nostalgia Otoñal". Exactamente lo que se avenía con mi estado de ánimo.
Tres exquisitas tazas alcancé a beber mientras leía un buen libro que compré hoy. Un descanso bien merecido tras la semana laboral.
Visiten www.granosyhojas.cl y disfruten su exquisita oferta.
