Durante años he reclamado a quien quiera escuchar que es un terrible desacierto que el filete del teatro solo se presente concentrado a tope solo en el Festival Santiago a mil en enero de cada año. Pero he sido sorprendido y muy gratamente, pues desde el 25 de marzo hasta el 25 de junio se viene desarrollando el ciclo Teatro Hoy con grandes e imperdibles obras y con un sistema de abonos muy conveniente.
De las 7 obras en cartelera, hay dos que he visto varias veces, me refiero a Sin Sangre y El hombre que daba a beber a las mariposas, ambas de los ex La Troppa, el Teatro Cinema. Una compañía sorprendente y que ha desarrollado una forma de teatro maravillosa combinando las técnicas del cine, tecnología audiovisual y muchísimo ingenio.
Otras dos obras son de tipo más político y no por ello extraordinarias en su género, La Amante Fascista con la extraordinaria Paulina Urrutia y Villa+Discurso.
Pero necesitaba ver la obra El amor es un francotirador y esta noche era la oportunidad que requería. Dirigida por Néstor Cantillana, seis desesperanzados del amor se enfrentan a una ruleta rusa para terminar sus días. Con música en vivo y con la participación de una pequeñita de 11 años que hace de anfitriona de este espectáculo. Ella es el vínculo con la realidad mientras los desenamorados, siguen atados a sus historias, fantasías y deseos sin cumplir. Todos los personajes ayudan a cumplir el último deseo de sus compañeros, una forma de la solidaridad trágica del amor. También es el momento en que cada uno puede demostrar sus destrezas en el amor, un buen beso en la boca, cantar una canción de amor, desnudarse y hasta golpear con las manos.
Irremediablemente, la obra avanza hasta el momento en que el azar decide quien al disparar el revólver recibirá la calma final en la forma de una bala en la sien.
Estupenda obra y mejor iniciativa la de teatro en otoño!!!
La verdad que el festival de jazz que coincidía con el bicentenario de Chile daba para esperar algo extraordinario, estuvo bien pero no fue orgásmico.
Tres noches con el mismo formato de siempre el cual permite escuchar 6 propuestas de jazz, normalmente distintas para dar en el gusto a distintos públicos.
El primer día abrió el festival, Andrea Tessa. Solo vi una parte de su show pues estaba disfrutando una linda obra de teatro, sin embargo, aunque ella no es santo de mi devoción, hay que reconocer que tiene un trabajado inglés y le sale muy bien. Destacable la preciosa Carlita Romero, impecable al piano.Le siguió una sesión deliciosa de smooth jazz a cargo de un extraordinario guitarrista, el canadiense Brian Hughes y su grupo. En este espectáculo se destacó por su virtuosismo y simpatía el percusionista afroamericano de la banda. Notable!!
El segundo día me vi obligado a perder la actuación de la gran banda argentina Escalandrum, un plato fuerte que afdortunadamente ya había tenido ocasión de disfrutar. La razón de esta pérdida, la estúpida situación de cada enero en santiasco, cuando se programan los mejores espectáculos culturales en solo este mes, en los mismos días y sin considerar en nada los topes horarios de teatro, danza, cine, música, cuentos, etc. ¿cuál es la maldita explicación para poner toda la oferta cultural en un solo mes del año??
Bueno, asistí a la obra belga Esta puerta es demasiado pequeña (para un oso), la más loca obra que he visto en todos los años del Santiago a mil. Completamente surrealista, absurda a cada rato, pero inteligente y comprometida, te mantiene en permanente suspenso, te cuestiona y te hace reír en otras. Una obra de larga duración, una verdadera maratón para los actores y las dos hermosas actrices asiaticas.
Llegué al festival de jazz cuando ya había partido el filete brasileño, Eliane Elías, fantástica pianista y cantante. Estupenda y sensual, hizo las delicias de una noche con el parque de las esculturas repleto, incluyendo la galería al otro lado del mapocho, en la zona paga y en los costados gratuitos de ésta.
Eliane, acompañada de baterista, un contrabajo excepcional y un gran guitarrista. Además, algunos temas los cantó su exquisita hija, linda voz y estupenda como su madre. Gran noche!!
La tercera y última noche, partió con el talentoso y divertido Javier Malosetti, de look motoquero y acompañado con músicos muy jóvenes. El baterista de 22 años, increíble, se roba la escena. El bajista de la banda no solo toca bien sino que tiene una fantástica voz, lo cual Malosetti aprovecha muy bien.
Malosetti desplegó no solo su gran simpatía sino que su virtuosismo en esa M2, una curiosa guitarra de dos mástiles con bajo y guitarra eléctrica en un mismo cuerpo.
Después de Malosetti, el latin jazz se entronizó en la noche de cierre. El gran Dave Valentine, flautista extraordinario, acompañado de puros maestros, piano, batería, percusiones, bajo, trompeta, trombón y caracoles (si, caracolas gigantes que suenan increíbles). Fantástico desempeño.
Así terminó el festival, sinceramente con menos brillo que otros años (he estado 10 años y puedo comparar a mis anchas). Como normalmente me instalo en la platea golden veo directo el escenario y se escucha bien, pero quienes ven por medio de las pantallas gigantes, es una lata el retardo de imagen y sonido. Escuché hartas críticas por el sonido en las otras zonas del parque. Para celebrar me fui al Liguria de Pedro de Valdivia a disfrutar un filetazo, una mechada luco en marraqueta y un buen merlot. Gran final!!
Como sea, tres días de buena música y dejé fotos para el recuerdo.
Cuando compré mis abonos para Santiago a mil e incluí esta obra no me percaté que eran los mismos actores de la obra El Capote, mágica casualidad ya que ellos me encantaron y esta sería una mejor oportunidad de disfrutar su arte.
El caluroso Teatro UC repleto, sospecho que había corrido la voz acerca de lo buenos que son esta pareja de actores búlgaros. Maestros del clown teatral, usan lo mínimo como escenografía, unos rollos de algodón para crear la nieve, otros para vestir, unos ingeniosos objetos de genero, cuerdas y varillas y todo lo demás es el extraordinario desempeño de ellos para llenarnos de ternura y hacernos ver cosas que no existen y que cobran vida ante nuestros emocionados ojos.
Basada en una obra de Hans Christian Andersen, estos maravillosos actores nos llevan en un viaje fantasioso por las torpezas de "papy" y la encantadora forma en que "mamy" logra darles sentido. Al final de cuentas, el mensaje es muy sencillo para cualquier pareja, si amas al otro lo debes aceptar tal y como es, incluso y sobretodo cuando no es tan perfecto y hace las cosas mal.
Preciosa obra, para todo público.
Esperaba con ansias esta versión bicentenaria del Santiago a Mil, la que nunca más fue el teatro a mil que tuvimos a inicios de los 90's (ahora realmente cuesta harto más de mil). Debo estar fuera de foco porque sigo recordando esa idealista idea de arte para todos (hay que reconocer que se compensa con maravillosos espectáculos callejeros gratuitos). En fin, llegó el bicentenario y hay que hacer opciones.
Pertenezco a la especie de los que definen con precisión lo que quieren y mis 12 abonos en esta versión del Santiago a mil, tratan de recoger mi sensibilidad por las artes escénicas.
Esta noche me tocaba una obra muy singular, una pieza de teatro que he gozado antes, pero que me engendra sentimientos encontrados. Cuando gocé la versión con títeres de Aline Kuppenheim, a pesar de la tragedia que cuenta la historia, me divertí como niño con la maestría de las marionetas y las voces. En este caso, la misma historia, es contada con misterio y especial humor en una representación genial al estilo clown. La pareja de actores búlgaros no hablan español, pero prepararon la obra en un perfecto castellano asi como lo han hecho en otros tantos idiomas. Una maravilla de prodigios, manteniendo como base la universalidad del humor, el cual no necesita palabras para expresarse.
Un teatro UC lleno, acalorado como siempre (nadie habrá pensado que un aire acondicionado lo haría mejor lugar). En finh, una obra encantadora, literalmente hilarante y al mismo tiempo trágica. La magia de unos actores excepcionales y un formato de producción minimalista ensayado a ultranza. Es imperdible!!!
Maravilloso comienzo personal del santiago a mil es decir #stgoamil
En la lista de obras que no alcancé a visitar durante el Santiago a Mil de este año, se encontraba este filete y que por azar del destino, se repuso desde fines de marzo por una temporada en el teatro de la Universidad Católica en Plaza Ñuñoa.
El teatro lleno, con gente de todas las edades y con muy buen humor para disfrutar esta obra que a pesar de los años (se estrenó en 1919), sigue fresca e hilarante. Con formato de sainete tiene en el origen la mano de Carlos Cariola y ahora la magia del gran actor y director Ramón Nuñez.
Impecable en todos sus detalles, con personajes populares y arquetípicos de una época del pasado chileno y esa picardía que todavía se usa en muchas obras que rescatan el lenguaje campesino y las imposturas de la "gente bien".
Con seguridad quien se quedó grabada en la retina de todos fue la excepcional actriz Solange Lackington, con un personaje genial que nos hizo reír a gritos. La obra dura casi dos horas, pero nadie lo nota, pues es un gratísimo tiempo de disfrute. Aplausos!!!
A la salida, una entretenida conversación en el Bigas, mientras disfrutábamos una tabla española (tortilla española, queso de cabra, aceitunas rellenas, jamón serrano y anillos de calamar apanados) y unos deliciosos tragos en la terraza.
Gran jornada!!
Una obra post dictadura que recrea con perversión las atmósferas sociales de la "transición" del país, era mi siguiente opción en la intensa cartelera del Santiago a Mil de este año.
El Teatro UC caluroso como siempre (¿cuando ponen aire acondicionado???), recibió una gran cantidad de público deseoso de ver una buena obra en esta noche de Santiasco.
Quienes ingresamos unos minutos antes del comienzo, pudimos disfrutar los solos de piano de un gran músico mientras los actores deambulan por el escenario y se proyectan sombras de una película desconocida sobre el lugar.
La obra recrea un drama, entre comedia y tragedia, ambientada en el espacio de un ascensor controlado por un pequeño dictador (aunque sea un gigantesco individuo). Con un discurso basado en en el antagonismo extremo de hombres y mujeres, con declaraciones acerca del bien y el mal y con las manifestaciones matonescas de quien sabe que posee la fuerza y el conocimiento acerca de sus víctimas, se desarrolla una actuación a ratos jocosa pero siempre tensa y con esa violencia implícita, propia de lo que vivimos post dictadura.
A pesar de la distensión que provocan algunas escenas divertidas, siempre hay algo perverso, el público simpatiza con el personaje autoritario aunque lo que hace sea reprobable. Los juegos de palabras y la contundencia de los argumentos, inclinan la balanza en contra del sentido común y lo correcto, que sería solidarizar con los débiles y sometidos al dictador del ascensor. El hilo de la obra obliga a comprender que cada cual hace lo que hace porque debe hacerlo. la maquinaria oculta del poder cumple su función. Ufff, notable trabajo!!!
Genial obra, es un buen ejercicio para comprender el país que tenemos.