4Ago/110

El Chalán : una cena necesaria

Tras una semana interesante e intensa, necesitaba una cena deliciosa en un buen lugar. Era muy tarde por lo que tenía que aceptar que hubiese algunas diferencias entre la oferta de la carta y la realidad.

Un sitio con bastante gente, la mayoría de salida dada la hora, pero suficientemente efervescente como para que siguieran atendiendo. Pedí un agua mineral sin gas para comenzar y rápidamente seguí con un  lomo salteado, especialidad peruana que disfruto mucho y que acompañé con una botella de carmenere Anakena Indo, una delicia bastante apropiada para mi cena tardía.

Este  local se merece tanta asistencia ya que sus sabores lo ameritan. Sin embargo, intentando mantener la ecuanimidad me parece que un lugar como éste, debiera tener horarios más extendidos ya que finalmente me sentí presionado a terminar mi cena más pronto de lo deseado, con un postre de maracuyá y rico café negro.

Rico restoran, peruanísimo en exceso.

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23Nov/100

El Chalán : nunca falla en fomingos aunque sea muy tarde

Amanecí muy congestionado y debí cancelar de madrugada mi salida a la montaña. Era el reencuentro del año con un cerro que me gusta mucho, El Pintor. Pero, como dice el dicho, al mal tiempo buena cara y decidí dormir hasta más tarde para hacerme cargo de la terrible congestión matinal.

Como no estoy dispuesto sino a pasarlo bien, una vez que recuperé la energía suficiente para levantarme, decidí que  sería un buen día para disfrutar un rico almuerzo y luego una sesión de películas proyectadas en la pared de mi departamento. Buen panorama!!!

Salí a buscar el lugar de mi almuerzo y siendo bastante avanzada la hora, me fui a la segura y me trasladé a El Chalán, un sitio que ya tengo bien catalogado por la calidad de su comida y del servicio. Además que tiene esa bendita ventaja de atender hasta muy avanzado el horario.

Me instalé en un rica y espaciosa terraza que me llena el gusto y pedí una de mis  mezclas perfectas, un ceviche de pescado con un pisco sour a la peruana. Nunca falla!!!

En la carta, mis ojos desfilaron por una nutrida oferta de platos peruanos, hasta que detecté uno que no había probado en ese lugar. Un seco de cordero, trozos de blando cordero cocinados en una salsa de cilantro con una porción de arroz y frijoles a la crema de acompañamiento. Fantástico!!, un desfile de sabores que disfruté junto a un Trío cabernet sauvignon, syrah y cabernet franc.

El postre merecido fue un mousse de maracuyá, que rico sabor!!!. El cierre, por supuesto, una tacita de café negro.

Tras estos placeres, el resto de la tarde fue asistir a mi cine personal viendo dos películas divertidísimas, con las cuales completé mi terapia personal de recuperación. Gran día!!