Morcheeba en Chile : qué delicia!
Había esperado tanto para poder disfrutar a esta banda inglesa que no podía creer que se daría la oportunidad alguna vez. Con más de un mes de anticipación, compré las entradas e incluí a mi gran partner, mi hermano y señora.
Un día especial, de todas formas, ya que debía correr desde mi pega a cambiarme y sobretodo dejar atrás el enorme stress laboral y disponer todos mis sensores para disfrutar algo tan esperado.
Cuando llegué al Centro Cultural la Cúpula en el Parque O' Higgins, mis acompañantes ya llevaban buen rato instalados, no les reprocho, son tan fanáticos como yo. El espectáculo comenzaría con una hora de retraso lo cual añadió adrenalina al proceso, además de una cantidad increíble de personas que llegó al local y que lo llenó más allá de lo deseable.
La partida, maravillosa, Skye Edwards tiene una voz extraordinaria, ella es Morcheeba a no dudar, la guitarra extraordinaria, el buen bajo, la batería , los teclados y ese increíble aderezo del desk, el DJ quen pone los detalles en la consola. Una mezcla de trip hop y jazz delicioso.
Gozando como siempre, disfrutamos cada canción y cada momento del show. Especialmente cuando Skye insiste en que la marihuana que varios disfrutan en el público, debe compartirse y desde la masa le lanzan un pito que ella y los músicos disfrutan alegremente. Que exquisitos!!, como logran intimar en este exquisito show.
Tras el show y un gran bis, hambrientos nos fuimos a caminar y encontramos la salvación en el Pollo Caballo, un sitio de madrugadas que nos permitió saciar el hambre acumulada y darnos la opción de intercambiar opiniones acerca del show. De la presentación dejé algunas fotos para el recuerdo.
Gran show, demasiado lindos!!!
Santería : cena latinoamericana
Un lugar en Bellavista que he podido disfrutar unas cuantas veces, siempre animado por el buen diseño del lugar, la exquisita selección de música que siempre tienen y por lo prometedores platos.
Hace bastantes meses que no me aparecía de noche por este sector, ya que dejé de ir al club de jazz El Perseguidor por la mala atención y precios excesivos. Sin embargo, hoy deseaba probar este tipo de cocina latinoamericana.
Una nocha fría que me impidió quedarme en la terraza, mi lugar favorito en este sitio; por lo que me fui al salón en donde está la barra y en donde se distribuyen unas pocas mesas privilegiando el espacio libre, algo que siempre agradezco.
Solicité un agradable kir royale mientras revisaba la carta en busca de un plato que me sedujera. La carta es breve pero atractiva y tardé muy poco en elegir mi cena. Un camarón bahiano, esto es, camarones ecuatorianos en una salsa de leche de coco con ají piri piri y guarniciones de moros y cristianos (arroz y porotos negros mezclados sabrosamente). Para acompañar esta delicia, encontré una botella de reserva syrah La Joya que vino estupenda a la cena.
El plato francamente delicioso, muy bien presentado en un plato de fino diseño. El único detalle que le reproché al mozo es que siempre deben sacar completo el exo-esqueleto del camarón, para evitarle la molestia al comensal.
En fin, plato rico y mejor cena, la que concluí con un buen café negro, ya que a esa hora, ya debía estar en otro sitio.
Santería, rico lugar.
S.J. Quinteto : gran sesión de jazz
Unas semanas muy cargadas de temas y compromisos me habían impedido asistir a mis disfrutables y nocturnas sesiones de jazz. Sin embargo, ya era hora de volver.
Instalado en mi mesa favorita de Thelonious, recibí la nueva carta del lugar y mientras la revisaba, apareció Erwin quien me hizo recordar que esta nueva carta se había incubado en una grata conversación que sostuvimos hace un par de meses en la puerta de entrada de Thelonious. Linda carta, mejor estructurada y más completa (ahora con vinos!!). Además presenta como portada una de las carátulas de discos que más me gusta, me refiero a un notable disco del gran Thelonious Monk.
La sesión de hoy me traía de vuelta al buen trabajo que viene haciendo Sebastián Jordán en quinteto (acompañado con Agustín Moya en saxo, Eduardo peña en contrabajo, Lautaro Quevedo en piano y el gran Félix Lecaros en la batería)
Dos largos sets con un repaso exquisito de temas del disco Afluencia que ganara este año el premio Altazor. Gran ejecución, con un desempeño extraordinario de estos increíbles músicos.
Como siempre o casi siempre, una noche de grandes disfrutes musicales, comiendo y bebiendo mis selecciones permanentes de la carta. Bravo Erwin, gran lugar!!
Un miércoles redondito: mezcla de disfrutes
Cuando mi entrañable amigo y maestro Gastón Oyarzún me avisó del lanzamiento de su nuevo libro, me hice la idea que sería un gran día.
Gastón no solo es un montañista excepcional, sino que además un fotógrafo inspirado. Sus fotos son increíbles y dada su afición por paisajes extremos, consigue imagenes maravillosas como las que condensa en su nuevo libro Andes. Me da mucho gusto disfrutar imagenes tan lindas. Y mucho más cuando el lanzamiento del libro es una mezcla de disfrutes exquisitos, discursos de académicos, un violín virtuoso de un muchacho, una hermosa poesía de una linda actriz, un conjunto de representaciones que alaban la belleza de la montaña y de los paisajes de nuestro hermoso país.
Terminado el acto formal, con un wines & cheeses, me fui presuroso a atender otro placer que ese día me tenía. El recital de la banda de Mc Coy Tyner Quartet en el teatro NoEscafé.
Lleno total, me encontré con una gran cantidad de amigos que saben disfrutar el buen jazz y que de paso demuestran que los escenarios son pocos, nos vemos muy a menudo en estas búsquedas.
Es increíble ver a un anciano caminando con pesar y que al momento de sentarse al piano se transforma en un monstruo musical, increible resultado, la banda es un prodigio.
Mc Coy se acompaña con un contrabajo de lujo Gerald Canno, un batero de campeonato Eric Kamau Gravatt y un increíble saxofonista Gary Bartz, una leyenda. Un espectáculo maravilloso, el jazz se viste de gala cuando vienen bandas como éstas.
Regresé a casa con el corazón redondito, lleno de placer
All inclusive : cena y jazz en Le Fournil
Aunque a este sitio solo vengo cuando tienen buen jazz, no deja de ser interesante que el restoran ofrezca delicias que vale la pena disfrutar.
Invité a una querida amiga a disfrutar de la experiencia, por supuesto que llegó atrasada con las típicas excusas de mina, pero que se perdonan por caballerosidad y porque me interesa lo disfrutable y no el conflicto. Es un comportamiento universal, ya que ella vive en Europa, además participa activamente del parlamento verde, pero al final ella es ella y me cae muy bien.
Instalado en la mesa que reservé, partí con una buena botella de agua mineral sin gas, para asegurar disfutar los siguientes sabores. Cuando llegó mi amiga, ya había revisado profusamente la carta, interesantes entradas, ensaladas, crepes, omelettes, muchas delicias posibles.
Nos concentramos en un rico Pato a la naranja acompañado de zanahorias y un fettuccini de dos salmones que estaban fantásticos y que acompañamos con un Terranoble 2007 del valle de Maule gran reserva, que nos regaló delicias.
Para los postres, un clásico créme brulée y el tarte tartin con helado de vainilla que tanto disfruto. Seguidamente nos fuimos al subterráneo a disfrutar la sesión de jazz, que fue encantadora y que ella celebró filmando interminablemente en su cámara.
Exquisita jornada!!
