19Abr/170

Cena y buen jazz para disfrutar

Por medio de mensajes nos pusimos de acuerdo con mi hermano para ir esa noche al jazz tras un largo tiempo sin vernos. Pelao (mi hermano) está en modo privado, es decir, sin vida en redes sociales y cuidando su privacidad.

Partimos por ir a cenar a El Caramaño en barrio Bellavista, un sitio que recuerdo desde mis tiempos universitarios y que curiosamente mi hermano no conocía. Partimos con el trago de la casa Caramañazo mientras disfrutábamos un oreganato (provoleta derretida al orégano). Luego sumamos la Reineta a la diabla acompañada de puré y otra con papas doradas, una botella de sauvignon blanc de valle Casablanca y un buen cierre con café negro.

Salimos satisfechos con la mirada puesta en el show de jazz que venía en nuestro querido Thelonious. Allí nos recibió afectuosamente como siempre el magnífico Erwin, quien nos consiguió de inmediato una mesa, a pesar que estaba lleno el lugar.

La función de hoy estaba a cargo de Nelson Oliva Quinteto para su bien logrado homenaje a Art Blakey and The Jazz Messengers. Una delicada y bien seleccionada porción de temas para deleite de los amantes del jazz. Aquí un registro fotográfico del filete https://www.facebook.com/mavaria/media_set?set=a.10155206696043707.1073741864.642853706&type=3

Una noche exquisita que terminó con una intensa sesión de conversaciones en mi departamento hasta avanzadas horas de la madrugada.

13Feb/170

040 : sorprendente cocina de autor

En barrio Bellavista hace ya un tiempo existe el Hotel boutique Tinto en Antonia Lope de Bello 040, pero lo que no sabía es que escondía un restaurante de cocina de autor en su interior. Así que internet mediante, me aseguré un cupo una de estas noches calurosas para ir a probar.

El sitio muy elegante incluyendo una guapa anfitriona me recibió unos minutos antes de la hora reservada, por lo que debí esperar en una salita de estar, lo que me permitió observar el cuidado diseño de los detalles. Exactamente a la hora prevista, me hacen descender al subterráneo en donde se ubica el restaurante.

Un sitio de temperatura fresca y buena música, con pocas mesas y nutrida atención. La oferta claramente son las degustaciones, pues cada día es una sorpresa gastronómica a cargo de los chefs. Degustaciones de 6, 10 y 12 tiempos las que pueden acompañarse con 3 grupos de cepas de vino. Esta noche fui con los 10 tiempos y los maridajes recomendados de vino, así sabría con propiedad el estilo del lugar.

Algo lento el proceso, pero eficaz. Partimos con un espumante Conosur brut Biobío que me acompañaría por 3 tiempos. Llega una cucharilla en conjunto con unas almejas y el cóctel del diablo (leche de Tigre) que venía en una base con hielo picado y concha de almeja. Levemente picante, pero sabroso.

Ahora llega un tenedor y una impresionante presentación de piedritas en una base alargada con un crocante con palta y kanaoko (corvina), deliciosa!!.

Continúa un niguiri de palometa con azafrán, nuevamente con un toque picante (bien para mí) y la copa se llena con un Matetic Corralillo chardonay (valle de San Antonio) que podría durar para 4 tiempos más.

Aparece un miso picante con niguiri atomatado de merluza envuelto en betarraga, sorprendente. Continúa la música chillout y el tiempo siguiente es un pan chino relleno con cerdo con curry pintado con dulce de maní, sésamo y albahaca, todo montado en una escultura de Budha.

Mientras esperaba el siguiente tiempo, observo el patio interior con cielo abierto, el sitio para los fumadores. Un detalle que se agradece. Pronto viene un tomate semiseco relleno con sierra ahumada,  salsa de lechuga y alcaparras. Magnífico!!

Sigue una pata de pollo deshuesada asada muy crocante con salsa barbecue y puré de patatas y pollo caliente en un sobre papel. Al principio, me dejó estupefacto, pero luego cedí al olor y sabor, pero quedé un poco contrariado. Posteriormente una versión de humita con mermelada de tomate y albahaca, ni tan interesante, montada sobre una galleta.

El turno siguiente fue para un rollito de calamar al alioli, que se enrolla para obtener la  mezcla de los sabores, seguido de unos churros de merluza con salsa, que vino acompañado con un Pinot noir Villard (valle de Casablanca).

Por fin llegó el turno de los postres y partimos con el acompañamiento líquido, un Legado de Martino late harvest 2005 (Valle del Maipo) para disfrutar un marshmallow con  harina tostada y chocolate negro. Extraordinario!!

Seguimos con una paleta helada de limón mermelada de frambuesa al vinagre y queso de cabra, todo servido en un pote con piedras de cuarzo, bloque de hielo y una hermosa flor. Hasta aquí los disfrutes gastronómicos, pero no termina, pues me anuncian una sorpresa. Un speakeasy, es decir, un bar clandestino en la terraza (techo) del lugar.

Salí del restaurante por la puerta de un refrigerador (falsa por supuesto) para abordar un lentísimo ascensor que lleva al techo de la casa y descubrir un tremendo bar, con esa oscuridad cómplice propia de los clandestinos de antaño.

Concluí entonces este disfrute, sentado a la barra disfrutando un ron Zacapa de 23 años maravilloso, mientras escuchaba buen swing.

Gran experiencia!!!

12Feb/170

MIrá vos : grata sorpresa

Paseando por los alrededores del barrio Manuel Montt, tuve la grata sorpresa de encontrar operativo un lugar que había descubierto tiempo atrás, pero no había conseguido disfrutar. Se trata del Mirá Vos, de nombre sugestivo para evocar la especialidad de la casa, las milanesas argentinas.

Una casa muy bonita y tranquila, con buena música al volumen adecuado y una diligente atención. Observo una carta con opciones de milanesas de Vacuno normal, provenzal y de pollo con berenjenas. Sin embargo, me tenté desde el inicio con unas empanaditas souffle para aplacar mi apetito voraz. En rigor, solo eran unas pequeñas empanadas con queso, muy calientes y sabrosas.

Elegí una milanesa con mozzarella, queso roquefort y rúcula acompañada con puré de papas, habida cuenta de la oferta de sabores con milanesas, sándwiches con milanesa, ensaladas, vinos y cervezas.

Un almuerzo rico en un ambiente fresco, sobrio y de inmejorable tranquilidad. Un lugar muy recomendable.

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31Dic/160

Km 0 : disfrutable conversación

Habían pasado algunos meses sin ver a una gran amiga con quien suelo conversar un rico almuerzo y compartirnos historias. Nos coordinamos para encontrarnos en el barrio El Golf y caminamos por Isidora Goyenechea hacia el W en donde esperábamos encontrar alguno de los restaurantes con espacio para almorzar.

Instalados en la terraza del KM0 para recibir algo de brisa en un caluroso día en los bajos del Hotel W, iniciamos la conversación con copas de Kir Royale mientras disfrutábamos una porción de foie gras.

Para los fondos, ella fue por un asado de tira con puré de zapallo (se veía notable) y para mi placer elegí un risotto de locos y azafrán, lo cual acompañamos con una botella de carignan Orzada de Odfjell (valle del Maule), un vino fresco y frutoso que nos hizo disfrutar. Debo destacar que recorrí más de una vez la enorme carta de vinos en el tablet que me ofrecieron y fue verdaderamente difícil seleccionar una botella, pero quedamos felices con la elección.

La conversación continuó con el negro café y unos bombones de chocolate deliciosos, hasta la inevitable despedida.

 

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31Dic/160

Estilo Milá : un sitio sencillo pero muy ondero

Solo por casualidad pasaba por ahí y de no ser por la guapa anfitriona no habría mirado hacia el interior del restaurante. Fue una sorpresa visual, me encantó el estilo decorativo -muy industrial- y de una oferta muy moderna.

Atienden rápido, con menú en tablet, un recetario fresco y nada de alcohol, pero muchas limonadas y brebajes frutosos. Me entusiasmé con las milanesas, aunque habían pastas y ensaladas además de bastantes frituras que no me agradan.

Solicité una limonada de mango, exquisita y seguí con una milanesa rockefort con puré y nueces, que a pesar de su sencillez no estuvo nada mal y quedé bastante satisfecho.

Mientras bebía mi café, noté que en solo media hora había logrado almorzar bastante rico en un agradable lugar que el azar había puesto en mi camino.

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31Dic/160

99 : arrogante pero bueno

Hace tiempo que venía escuchando comentarios acerca del restaurante 99, ubicado en la calle Andrés de Fuenzalida mismo número y no había tenido ocasión de visitarlo por lo restringido de sus horarios. Abren solo al almuerzo y a la cena por un par de horas. De hecho, incluso el sitio web 99restaurante.com solo existe para reservar, lo cual pone de manifiesto su estilo.

Prometen una propuesta gastronómica de autor diferente cada día, que puede traducirse en que cada día la creatividad del equipo de cocina produce algo distinto y que los comensales asisten un poco a ser sorprendidos. Ciertamente, crear platos lo considero maravilloso aunque al mismo tiempo arriesgado, ya que no hay paladar para todo. No obstante ello, fui gustoso a la prueba.

Ubicado en la terraza (imposible encerrarse en estos días de canícula desatada) y la chica me sirvió una copa de agua, mientras elegía mi entrada. Puso en la mesa unos cortes de pan y mantequilla negra con sal marina, buen acierto!. Partí entonces con un carpaccio de res con queso de mani, palta y rúcula que constituyó un buen comienzo, especialmente porque acompañé con una copa de reserva carignan Villalobos, un vino adorable. Para el fondo, seleccioné un puré de porotos pallares con verduras asadas (coliflor, champiñones), unos cortes de los mismos porotos y una porción de papas rústicas fritas. Acompañé con una copa de ensamblaje de cabernet sauvignon con syrah (de una viña boutique que no conocía y cuyo nombre no retuve). Muy rico, solo habría dejado fuera la coliflor.

Para el postre, algo inesperadamente simple, un helado de plátano con manjar suave de leche y crocante, seguido de mi habitual café expreso.

Honestamente prometía más por lo que se habla, no me logró fascinar y como me trae reminiscencias del Boragó, debo confesar que no queda primero en mi lista, pero sin duda en muy buena posición.

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31Dic/160

Mossto Restobar : gran cultura cervecera

Aunque ya había estado antes en este lugar con el equipo de bancoideas, este día solo buscaba un lugar con terraza en Barrio Italia para almorzar y no encontraba nada que no estuviera lleno. Caminando un rato bajo el abrasador sol, reconocí el Mossto brew food, un sitio con deliciosas cervezas y comida ad hoc.

Este restobar tiene su propia cultura, gastronomía y cerveza, es decir, comida hecha a propósito de acompañar una buena cerveza. De hecho, en pizarra pueden verse ofertas de schops de múltiples sabores para todos los gustos a lo que suma una extensa carta con una una variedad sorprendente de cervezas de todos los orígenes.

Como corresponde, partí por elegir la cerveza y la ganadora fue una Porter Eviltwin Lil'B de 11,5° bien helada y que llamó a mi plato de acompañamiento, un Mossto pale azul ale. Tras un rato de fresca espera (con mi cerveza), llegó un sandwich de fricandela (250 grs.) cubierta de queso azul, rúcula, tocino, cebollas caramelizadas más una sutil y deliciosa mayonesa mossto pale ale. Exquisita combinación!!.

Para el cierre de esta visita, pedí una degustación de cervezas para comparar sabores negros : Black Ipa y Stout. La primera, a no dudar, será mi elección la próxima vez que venga por aquí.

31Dic/160

Entre cavas y ladrillos : rito, almuerzo y cleta

Entusiasmé a mi hermano para visitar en cleta a nuestro padre en su séptimo aniversario de su viaje eterno. Un paseo que me retornaba a los krrtrekking en dos ruedas tras demasiado tiempo sin poder hacerlo. Con algo de temor por la posibilidad que mi columna reclamara el esfuerzo, partimos este periplo hacia el cementerio en La Florida.

Sin percances, fluimos por las calles y mientras más avanzábamos más mejor se sentía el viaje. Compramos bonitas flores e hicimos una sesión de hermoseamiento de la residencia además de una buena cantidad de fotos del parque, el cual estaba lleno de colores y se veía especialmente lindo.

Después del rito, comenzamos a buscar un sitio en donde almorzar y continuar el disfrute. De pronto, un sitio que no conocíamos y que se presentaba interesante. Un buen nombre, Entre Cavas y Ladrillos, que de hecho me recordó un lugar homónimo que vi en San Miguel hace un tiempo. La presentación muy normal, decoración mínima pero de buen gusto, aunque elegimos quedarnos en la terraza para tener vista de nuestras cletas.

Partimos con unos frescos chilcanos de mango y maracuyá mientras saboreábamos un sorprendente ceviche Cavitas, con ostión, pulpo, camarones ecuatorianos y ricos cortes de pescado deliciosamente macerados. Con esta entrada, ya habíamos superado el calor y pudimos pasar a los fondos.

Mi hambre estaba a la altura de un lomo saltado, tremendo plato!,  mientras mi hermano optó por un seco de cordero, todo lo cual acompañamos con una botella de Las Mulas reserva cabernet sauvignon orgánico. Impecable!

Si bien no se distingue mayormente de los restaurantes grandes del sector La Florida - Cajón del Maipo, ni es por cierto la mejor comida peruana (o algo más) que he disfrutado en Santiasco, el lugar es bastante recomendable.

31Dic/160

Moderat : concurrido concierto

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que con mi hermano no disfrutábamos de un concierto de música electrónica, así que cuando descubrimos que este grupo alemán venía a Chile y todo indicaba que habría una fiesta electrónica de esas inolvidables, nos inscribimos sin dudar.
Nos juntamos más temprano para aprovechar de cenar tranquilamente y juntar energías para esta noche bailable. Nos fuimos a un viejo conocido, el Sport Café en Apoquindo, del cual guardábamos buenos recuerdos ya que por un buen tiempo fue nuestra fuente de alimentación de fin de semana cuando vivíamos juntos 15 años atrás.

Tras unos sandwiches potentes y unas frescas cervezas, caminamos hacia la Sala Omnium (en los bajos que la mayoría ubica como la discoteque Gente de décadas pasadas). La primera sorpresa fue encontrarnos con una interminable fila de gente y un verdadero laberinto para ingresar. Conversamos que parecía raro tanta gente si este grupo no era muy conocido y además practica un tipo de música electrónica poco habitual en nuestro medio. Sin embargo, pronto caímos en la cuenta que todos estábamos en lo mismo.

El Club Fauna estaba repleto, no solo en la sala más subterránea en donde tocaba un trío telonero muy interesante (Matanza), sino que en pasillos, niveles intermedios e incluso en el nivel calle. Nos compramos unos tragos (en esos vasos plásticos tan poco elegantes) y tomando una buena aspiración de aire, decidimos bajar al epicentro musical. El lugar vibraba con los potentes bajos amplificados a tope, pues claramente no se iba a conversar sino a bailar. Llegamos en la etapa final del teloneo y de los preparativos para Moderat. Un gran aviso en pantalla anunciaba que era un espectáculo oscuro y que se agradecía no usar flash en cámaras (guarden sus celulares!!) mientras seguía ingresando a la sala un contingente cada vez mayor de entusiastas amantes del ambient y del techno minimalista.

El grupo alemán era muy esperado, especialmente tras el lanzamiento de su último disco. Maestros en conseguir un viaje melódico, una atmósfera hipnótica y llena de efectos visuales. Desde el primer tema, los asistentes fuimos encantados con el excelente trabajo y de ahí en adelante solo fue disfrutar el viaje. Tremendo show!!

12Jun/160

Disfrutando Valparaíso una vez más

Visitar Valparaíso después que pasa el verano, es una de mis aficiones preferidas. Este lindo puerto es un lugar ideal para disfrutar un fin de semana con su inmensa oferta de todo lo que me gusta, restaurantes, graffitis, arte y linda arquitectura.

En esta oportunidad nos alojamos en la casa del pintor Thomas Somerscales, quien a pesar de no ser tan relevante en el arte, salvo por su registro de la guerra del Pacífico, legó esta preciosa casona a Valparaíso. Es una casona con más de 140 años, la cual fue restaurada y dispuesta como un hotel boutique  destacado en el Cerro Alegre.

Partimos la incursión gastronómica en el bien recordado Cocina Puerto, un exquisito restaurante de comida chilena. Un Sour de maracuya y otro con jenjibre, para disfrutar la entrada, una provoleta y mariscos en donde abundaban cholgas, choritos y langostinos. Seguimos con un pastel de jaibas y un cancato Real que llevaba pavo, queso, tocino champiñones, tomate, alcaparras y una base de papas asadas a las finas hierbas. Platos deliciosos que acompañamos con un Malbec mendocino Finca La Linda.

Iniciamos un paseo por esas calles con pendiente que te hacen ir lento pero atento a todas esas sorpresas que estas calles ofrecen. Una buena cacería de graffitis ya que aunque parezca inverosímil, siempre encuentro nuevos aportes al arte callejero y que pasan a la colección de Krrtrekking. Pronto anocheció así que fuimos a la terraza del Taulat para beber unos tragos, un mojito irlandés y el típico Ron con coca light, para poder despedir este primer día.

Tras un delicioso desayuno casero, salimos a pasear en el Metro hacia las ciudades aledañas. Este viaje es una buena opción para disfrutar la costa, visitar los hermosos cerros y escuchar buena música en vivo en el carro. Tras llegar a Quilpué, bajamos a realizar una visita al centro de la ciudad, cazar algunos graffitis, decidimos que un buen aperitivo mirando el mar y en la exquisita terraza del hotel Miramar, era la mejor idea del momento. Era una mañana algo húmeda y con pequeños chubascos, pero justo que salimos del metro y caminamos hacia el Miramar, nos llovió profusamente. En la terraza techada del bar del Miramar, nos pedimos unas empanaditas queso, café y té. El tiempo pasó agradable en la conversación mientras pasaba la lluvia. Antes de irnos, aprovechamos de probar unas copas de espumante, ahora con la mente puesta en el restaurante que visitaríamos a continuación.

Lo habíamos visto el día anterior y la curiosidad de un nuevo restaurante nos llevó a El Internado el cual  funciona desde noviembre pasado. Una enorme planta libre al interior de una gran casona, da vida a este lugar, en donde lo más destacado es la cocina, con más de decena de cocineros en acción. Lo interesante es que la comida es original y bastante gourmet. Recorrimos la carta con deliciosas sugerencias para quedarnos con una Entraña a la pimienta con cebolla caramelizada, tomate deshidratado y papas asadas rellenas con champiñones queso parmesano, tocino y cebollin, además de una Albacora sobre un puré de arvejas, unos tomates y el fantástico  pebre de mango con tocino crocante. Fantásticos platos!!. Estos platos lo acompañamos con una botella De martino 347 un rico carmenere. Superados por la sorpresa, decidimos probar un postre de brownie tibio con chocolate, mantequilla de maní además de helado de vainilla y una sabrosa salsa de frutillas. Excelente lugar!!.

Lo siguiente era alcanzar a llegar a tiempo para tomar nuestro transporte de regreso a Santiasco.