Disfrutando la noche : krrtrekking una vez más

Una semana agotadora, de verdad hace merecido un recorrido de disfrutes que nos recupere la energía vital y nos enamore nuevamente de las ganas de hacer poesía del observar, pintar con sueños la calle o simplemente gozar la vida sin razones.

Dejé una tristeza manatiada en el clóset y decidí salir a cenar algo rico y nada puede ser más encantador que un nuevo restorán peruano. Caminando llegué a Donde Landeo, una linda casona en el sector de Infante que ya debe tener unos cinco meses de rodaje. Dos pisos y una buena carta de comidas. Ceviches, secos, tiraditos, muchos pescados y mariscos, risottos e incluso pastas, todo con el toque delicioso de la cocina peruana.

Mientras bebía un rico pisco sour peruano, seleccioné un plato que me entusiasmó, el salmón parmesano Lando, un filete de salmón a la plancha acompañado de un risotto a la huancaína, con camarones bañados en salsa huancaína y ondas de queso parmesano. Sin embargo, me di cuenta que por el tamaño de los platos y lo rico del pisco sour, me vendría mejor pedir un ceviche y llegó uno de reineta macerada en limón de pica y maracuyá con trozos de ricoto, cilantro, cebolla morada y puré de camote acaramelado. Presentado en una enorme concha de ostra, se mereció el segundo pisco sour como acompañamiento. Maravilloso!!!!.

Donde Landeo tiene un servicio muy atento pero lento y lamenté que la oferta de vinos fuera un poco limitada para el caso del pinot noir que siempre combina tan bien con este tipo de comida. En fin, todo mejorable.

Bastante satisfecho, dirigí mis pasos a un restopub que tenía identificado en el sector. Se trata del Azti Restobar, un sitio de estilo moderno, excelente música rock latina, espacioso y adornadas sus paredes de lindas pinturas de los amigos de la dueña (una chica de 27 años). Me fascinó un cuadro de un tal Gino quien mostraba una pareja besándose usando las claves pictóricas de Guayasamín, fascinante resultado.

La carta abundante, tapas, ceviches, tablas incluso platos, además de tragos, cervezas y vinos. Mientras decidía, llegaron unas tostadas calientitas con unos toques de aceite de olivas y cilantro y una porción exquisita de paté de foi. Bueno, tentado como soy, pedí unos pimientos del piquillo rellenos de queso con unos brotes de rúcula y un vodka absolut pepper con una ginger ale. Gran combinación!!

Como ya era bastante tarde, decidí ir a escuchar jazz en vivo y no hay mejor lugar que el Thelonious y una banda como Contracuarteto para cerrar una noche con la alegría impregnada en la piel.

Buen paseo nocturno y ricos nuevos lugares.

Krrtrekking en La Habana

Durante muchos años postergué un viaje que por fin realicé. Mi objetivo una inmersión profunda a La Habana vieja al estilo filetario.

Un largo viaje con paso obligado por el aeropuerto Tocumen de Panamá, me condujo finalmente al Hotel Ambos Mundos en medio del casco histórico de La Habana. Casualmente, el mismo hotel en donde vivió Ernest Hemingway, que por cierto es recordado con grandes fotos y carteles en cada sitio de la ciudad en donde estuvo tomando un trago. Imagino que debe ser un gancho interesante para algunos turistas. Mi elección del hotel fue simplemente, contar con un centro de operaciones bien ubicado (al lado de la plaza de armas).

Partió el krrtrekking con la imperiosa necesidad de almorzar ya que estaba hambriento tras el largo vuelo. Elegí un bar restoran llamado La Mina, en donde pedí el plato criollo más grande que había en la carta, una grillada de carnes. Llegaron dos platos enormes, uno con pollo, cerdo y res embebidos en una salsa barbecue acompañado de verduras salteadas y otro con papas fritas y la habitual porción de moros y cristianos (arroz y porotos negros). A pesar de mi hambre y lo sabroso, era imposible comer tanto, además debía dejar espacio para el postre y el café (incluido en la oferta).

Saciada el hambre, visité un curioso museo de ciencias naturales y unos cuantos talleres de artistas plásticos, que en los días siguientes descubriría que son muchos, algo similar a lo que se encuentra en nuestro gran Valparaiso. El atardecer lo disfruté bebiendo un mojito en la hermosa y amplia terraza de mi hotel. Debo destacar que el mojito cubano no tiene mucho que ver con lo que conocemos en Chile, es casi una limonada con un sabor muy especial debido a la yerba buena (la que en nuestro país se reemplaza por una menta común). Es un delicioso refresco.

Más tarde una pequeña incursión a la Bodeguita del Medio, tradicional y quizás sobre-reputado lugar. Las paredes están llenas de rayados y fotos de visitas importantes, incluidos algunos conocidos chilenos. Para la cena, seleccioné comida árabe en un exquisito lugar, el restorán Al Medina. Pude disfrutar un plato inmenso con variedades de rellenitos, falafel, hummus, arroz con frutas y otras delicias. Como es poco habitual la existencia de vino, tuve que combinar con una cerveza fuerte, lo que quedó bastante bien.

Al día siguiente, una visita al enorme museo de bellas artes, cinco pisos llenos de arte, mayoritariamente cubano y europeo (la gran mayoría desconocidos para mi). Me sorprendió ver una gran cantidad de obras de Mario Carreño (muchos en Chile deben creer que es chileno). Hay un piso completo dedicado a las culturas antiguas y es significativa la cantidad de piezas arqueológicas disponibles. Un aspecto divertido es notar en los rótulos que en vez de usar las conocidas siglas AC y DC, usan NE (acrónimo de Nueva Era).

Pasé rapidamente a visitar una obra monumental, el Capitolio (una replica del existente en EEUU construida en 1929). Es de una ostentación material impresionante. De ahí enfile mis pasos por el Paseo de Martí, un lindo parque que me llevó hasta el Castillo de San Salvador de la Punta, una de las tantas fortalezas españolas que tiene la isla. Completamente remodelada es un interesante lugar de observación.

Otra caminata me permitió almorzar en el restorán Europa, donde pude disfrutar una sabrosa sopa de verduras, unos ricos filetillos de pescado a la mantequilla y ajo con arroz y verduras salteadas, mientras observaba y escuchaba música en vivo de dos músicos de avanzada edad y talento con guitarra y percusión.

El paseo continuó visitando el museo de arte colonial y el museo del chocolate, luego de recorrer la librería ambulante de libros por los flancos de la plaza (miles de libros sobre Cuba y su revolución) pasé por un refrescante mojito al café Al Capuccino Habana, uno de los mejores mojitos que probé en estos días.

Tras el tardío atardecer (cerca de las 21 horas) enfilé mis pasos al Zaragozana, un restorán de comida española, donde por fin encontré vino. Lo divertido es que solo existen las distinciones vino blanco o vino tinto. De hecho el vino tinto era chileno!!. Un merlot varietal La Frontera de Concha y Toro (después descubriría que en casi todos los lugares con vino tenían el mismo). El menú, una variopinta ensalada de atún con tomates, cebolla, huevo, pepinos, aceitunas, zanahoria y lechuga. Para los fondos, una fantástica brocheta de langosta y camarones acompañado de arroz (infaltable) y papas con cebolla. Muy rico!!.

Algo que me mantuvo curioso los primeros días fue la sorprendente limpieza de las calles y la ausencia de basureros. La explicación finalmente resultó ser la existencia de un verdadero ejercito de mujeres mayores que con escoba y pala, limpian permanentemente la zona turística. Pude comprobar también que en otras zonas no existía el mentado servicio.

Al otro día, le tocó el turno al museo nacional de bellas artes, un lugar verdaderamente espectacular, con mucho arte moderno en espaciosas e interminables salas de exhibición. Imperdible!!!

Lleno de imagenes en mi mente, decidí recorrer el famoso malecón, una costanera de 8 kilometros de longitud construida por EEUU en 1901 (plop!). Al final de este paseo encontré la zona hotelera por antonomasia. El contraste entre la ruinosa situación de los edificios del centro (excepto los puntos estrictamente turísticos) contrasta dramaticamente con el lujo que observé en el polo turístico. Igual se planteaban contrastes entre los modernos vehículos de esta zona y el paso de autos con 50 años de existencia y todavía sorprendentemente operativos.

En esta misma zona tuve ocasión de visitar la Casa de las Américas que estaba celebrando sus 50 años. También visite el hotel más antiguo de Cuba, el Hotel Nacional, gigantesco y una muestra más de los lujos que habían en la isla antes de Castro.

Más tarde visite el Taller Hispanoamericano de Arte, preciosas y coloridas pinturas al estilo cubano y aterricé en el famoso Floridita, el bar de Hemingway y cuna del daiquirí. Por supuesto, probé un daiquirí al ritmo de una banda en vivo que animaba a la multitud de turistas hacinados en el lugar. Salí arrancando apenas concluí mi refresco, demasiada «taquilla» para mi gusto.

Para la noche, una cena italiana en el Dominica, un sitio genial. De todas mis incursiones gastronómicas de estos días, fue lejos lo mejor. Un aperitivo, por supuesto, el refrescante mojito, un plato Frutti di Mare consistente en una langosta, pescado, fideos atomatados, tomates perla, verduras, papas asadas, camarones y crema. Demasiado rico y además acompañado de vino y una banda en vivo con música italiana pero a la cubana. Fantástico.

Para mi último día, reservé la visita a una gran feria de artesanía cubana, en donde tuve que practicar el arte de la negociación. Cuba vive del turismo o más precisamente, en lugares como éste, vive del turista despistado. Desde ahí, me dirigí al Castillo de la Real Fuerza, una enorme fortaleza militar española, convertida en museo, que incluye innumerables piezas de plata y oro rescatadas de naufragios de piratas y barcos españoles.

Para el almuerzo, nuevamente decidí volver a lo criollo y me fui al mejor restoran de comida cubana, Vuelta Abajo en el Hotel Conde de Villanueva. Al compás de otra banda en vivo, partí con una crema de queso (sopa) y luego una pierna de cerdo al mojo acompañada de las ya consabidas papas, ensaladas y arroz. Una rica copa de vino, adivinen cual. Una comida sabrosa que abroché con una gran elección del postre, una mermelada de mango con un trocito de mantecol, definitivamente delicioso.

Mi último atardecer en la isla la pasé en una hermosa plaza hacia donde se extendía la atención del Bar Torre La Vega, escuchando una curiosa banda de veteranos que nunca terminé de saber si estaban ensayando o tocando de verdad, ya que a la bonita música y canto se añadían interminables discusiones entre ellos, sobre el acorde, sobre la letra, etc. Fue muy divertido avanzar en la lectura de mi libro mientras todo lo anterior ocurría. Incluso uno de los simpáticos personajes me recitó un poema que orgulloso había creado para su linda Cuba.

Temprano fui a dormir ya que me esperaba un largo regreso que me tomaría casi todo el día siguiente. Gran experiencia, mejor krrtrekking!!!

Kebab Bar : sabroso y rápido

Una práctica que me genera un mejor disfrute semanal es quebrar la semana haciendo algo distinto y sabroso en un tiempo breve, digamos por ejemplo a la hora de almorzar. No solo se divide la semana en dos, sino que se renueva la energía y la sonrisa vuelve a nuestra cara.

Hoy elegí un sitio pequeño en calle Nueva York en pleno centro de Santiasco, una suerte de bar de comidas, que conocí hace un año aproximadamente. A la fecha ya posee dos locales en esta calle «tan financiera» y por la gran concurrencia, pienso que les va muy bien.

El pavo Kebab es la base de la mayoría de las preparaciones y es un acierto ya que es exquisito. Ofrecen una interesante variedad de ensaladas y algunos platos de mayor preparación incluidos ricos sandwiches en pan italiano. Aderezos especiales basados en yoghurt asi como sal especiada.

El sitio es pequeño, en donde los comensales se ubican en una barra que recorre casi todo el diminuto lugar. La atención es rápida y la comida especialmente sabrosa. Un poco caluroso al inicio de la tarde aunque finalmente todo combina bien con una decoración con reproducciones de Klimt (puchas que me gusta).

Me serví un rico plato con tapaditos árabes, pavo kebab, arroz àrabe y una suerte de pebre suave y de verdad, quedé muy bien.

En 20 minutos almorzado y con ventaja para dar una vuelta por algunas salas de arte. Rápidamente me fui a visitar la sala del Chileno Norteamericano (SAM) en donde disfruté una exposición de Felipe Sepúlveda llamada Recurso Natural, una ironía ya que se trata de representaciones digitales 2D y creaciones de cartón acerca de lo «natural» bastante bien logradas. Entretenida.

Insaciable, me fui directo a la galería Gabriela Mistral para ver la muestra de Claudia del Fierro, Vida Salvaje. Una instalación de video y gráfica (acuarelas muy lindas) acerca de una comunidad marginal en Europa. Seres que se han marginado de la vida moderna lejos de la ciudad y de la tecnología. Que envidia no?.

Total disfrutable : 40 minutos de krrtrekking y regreso al trabajo. Buen corte!!

Tour de museos : MAVI con sorpresas

Una nueva versión de mi querido tour de museos domingueros. Partí por el MAC para descubrir por nueva ocasión que no siempre abre los domingos, ¿se olvidaron de los domingos de museos gratis para el pueblo?. Lamentable constatar que el MAC es el único museo que no solo cobra los domingos (eso es gratis todos los domingos desde 1991 sino que además no abre y pensar que es de la Universidad de Chile,….., mal, muy mal). Superado el malestar, entré al Bellas Artes, siempre magnificiente, tenía un par de sorprendentes salas.

Los años del Charleston, (suena antiguo no?), un recorrido pictórico por esas imagenes de esa época transgresora, de mujeres que fumaban en público (gran pecado) y que mostraban partes sabrosas de su exquisita femineidad. La mujer sofisticada, moderna que vivió intensamente esos años 20 al 30 del siglo pasado y que Rafael de Penagos se encargó de retratar en sus lindos dibujos y acuarelas en revistas de la época.

En el subterráneo del museo, me encontré con una muestra de pintores extranjeros, españoles la mayoría, una colección del MNBA. Subiendo al segundo piso, una interesante muestra de Ximena Mandiola, los números como recurso pictórico, secuencias numéricas, tamaños, formas y colores para crear intrigantes y criptográficos cuadros. Números y más números, de listas, de calendarios, de marquesinas de monedas, de relojes, números que dibujan nuestra abstracta realidad.

Caminando un poco más, me acerco a la Plaza del Mulato Gil para visitar la nueva exposición del MAVI. Segundo y tercer pisos llenos de electrónica, de voces, sonidos y sobretodo de luces y sorpresa. La exposición [re] [des] arm [o] un verdadero acierto, Roberto Larraguibel, Yto Aranda y Nury Gaviola usan la tecnología para ilustrar un universo de nuevos significados del ser y el estar, enfrentando al visitante con instalaciones robóticas, cámaras, luces, voces textos provocadores y música electrónica en una interacción a veces real y otras muy bien simuladas. Un acierto, es un nuevo universo de posibilidades.

Buen paseo!!

La Diablesse : gran acierto en barrio Yungay

El barrio Yungay poco a poco ha ido poblándose de oficinas, lofts y nueva gente. Aprovechando las grandes casas del lugar, unas pocas lucas para reforzarlas y adaptarlas a la vida moderna sin descuidar mantener la preciosa arquitectura de muchas construcciones de un barrio venido a menos por mucho tiempo y que ahora renace.

Ya había ensayado otros krrtrekkings por este barrio y algunas notas compartí del Santiago Lounge, del Per Piacere un restoran italiano delicioso, la increible decoración y calidad gastronómica del Boulevard Lavaud (más conocido como la Peluquería Francesa), la exquisita y moderna cocina del Metropolitana y ahora un nuevo disfrute, un restoran de comida francesa de primera.

La Diablesse está armado en una casona de blancas paredes y preciosa arquitectura. Una intervención en el piso para darle color e incluso mostrar bajo la superficie algunas imagenes muy iconográficas, las paredes adornadas con lindas reproducciones de fotografías de Robert Doisneau como ese magnífico y famoso beso de una pareja en la calle y otras que bien vale la pena disfrutar. Un sitio sencillo, espacioso y muy bien atendido.

Llegamos algo tarde, pero tras las consultas al chef, nos preparan la mesa enfrente de la gran barra y podemos ordenar. Para picotear pedimos una tarte millefeuille au coulis de tomate-parmesan, anchois et d’olives, que en buen castellano es un lindo plato en que además de una combinación de lechugas coloridas y bien aderezadas, una masa exquisita (millefeuille) que cerraba una pasta increible, una pasta compuesta de tomate, aceitunas, anchoas y parmesano. Deliciosa!!!

Con este buen comienzo, pedimos platos de fondo ya calculando algo bueno. Mi partner eligió un Faux-filet de boeuf au demiglace da ratatouille (es decir, un rico trozo de lomo liso en una salsa demiglace acompañado de un perfecto ratatouille). En mi caso, entusiasmado con la cocina francesa más tradicional solicité un Canard sauce bigarra accompagné d’un gratin dauphinois (o sea pato trozado sobre un exquisito gratin de papas corte chaucha con crema y tocino) y todo ello nadando en una fantástica salsa con vino dulce. Maravilloso, no solo en sabores sino en la delicada presentación.

Estos magníficos platos se merecían un buen maridaje y oh sorpresa, la carta de vinos muy bien hecha y con todas las cepas relevantes para combinar. Mi primera opción fue un malbec que justo no tenían, pero por fortuna ya que el reserva La Roncière Syrah del valle de Rapel año 2005, quedó impecable con la comida. Un vino extraordinario, lleno de fruta, profundo, de gran cuerpo y con un toque de humo genial.

Era imposible salir del lugar sin probar un postre y al unísono elegimos un Marquise au Chocolat, totalmente recomendable.

Siendo los únicos comensales, el chef se retiró y pasó a consultar que tal nos había parecido, demás está decir que solo podíamos felicitarlo, gran trabajo!!

La Diablesse dará mucho de hablar.

Desayunando en Patagonia

Sábado por la mañana, soledad en las calles y un hambre galopante. Los pasos entrenados del krrtrekking me llevan al rico barrio Lastarria. La mayoría de los sitios abren temprano o están por abrir en la abrigada mañana de este verano que termina.

Evalúo y tengo una, tres, en verdad cinco opciones para desayunar. Mesas a la calle, movimientos crecientes, temperatura agradable y afortunadamente bajo tráfico y gente.

Elijo la exquisita esquina del Patagonia. Un buen lugar a toda hora, salvo por algunas malas experiencias con el servicio que espero redimir en esta incursión matinal.

Curiosamente, a menos de 20 segundos de sentarme, me llega la carta de manos de un atento mozo. Tres variedades de desayuno, el típico (en los hoteles de todo el mundo es lo mismo) hasta uno llamado adecuadamente patagónico (no se quien pueda comer tanto en una mañana). Decidí el intermedio y no me equivoqué.

Un jugo de mango exquisito, seguido de un plato de frutas, duraznos trozados y cubos de melón tuna y calameño fresquísimos. Un pote de mantequilla, otro de mermelada, una porción de queso y jamón acaramelado más una cesta de tostadas y por supuesto un rico café con leche.

En medio de ese vendaval nutritivo y reponedor, me ofrecen el diario para que, como dijo Mafalda, sepa nada (la mitad de lo que dicen los periódicos es mentira y la otra mitad no la cuentan). Igual entretenido y satisfactorio.

Rico el desayuno en Patagonia

Futre : disfrutando Tango de Garage

Febrero es un mes muy especial en Santiasco. Tras un enero repleto de actividad cultural, poco a poco se va apagando el krrt profundo y con sentido, para aparecer la anomia y el receso. Sin embargo, en los últimos estertores, mi querido Thelonious, siempre tiene alguna sorpresa.

La propuesta, Tango de Garage, me hizo imposible resistir la tentación. Un trío de jovenes mendocinos de paso por Santiasco con una propuesta interesante. Miguel López (bandoneón, guitarra, teclados y voz), Laureano Melchiori (contrabajo) y Gonzalo Gorosito (guitarra), son la agrupación Futre.

Miguel con una voz de bohemio tanguero de 60 años en subterráneo de puerto, sorprende de verdad. Es casi un adolescente, pero serio y con esa personalidad típica de argentino. Canta increíble y mejor aún maneja el bandoneón en forma experta, dándose el lujo de hacer samples para acompañarse a si mismo y crear un sonido original, un tango de arrabal, con toques electrónicos, pero lúcido en la nostalgia y poesía del tango de emoción y cuento. Al mismo tiempo, Gonzalo usa una plataforma a sus piés que le permite jugar con samples y variaciones de los sonidos de su guitarra en un endemoniado espectro de sonidos. Laureano, toca el contrabajo, a veces con los dedos, otras con un arco para formar, entre todos, un sonido verdaderamente único.

Presentaron en dos salidas un variopinto repertorio, parte del cual estaba a la venta en un CD casero, modesto pero que pasó veloz a mi colección de filetes.

Hacen falta grupos de este nivel, muchachos que tienen la sensibilidad por textos novelescos pero que extraen la esencia del sentir popular, de la emoción desatada, de la sutileza del espíritu que convierte en poesía el dolor, el amor y la dignidad humana.

Bravo!!!!, Futre de verdad encontró la cabeza del inglés.

Gato Tuerto : un clásico del puerto

Cada vez que había intentado comer en este lugar del Cerro Bellavista, ocurría algún percance que lo evitaba. Esta vez, lo conseguí.

Llegamos bastante tarde a esta increiblemente hermosa casona para probar un almuerzo sentados en la enorme terraza con una de las mejores vistas al puerto de Valparaíso (solo le compiten el café Atkinson y el restorán C). Unos pocos comensales y una floja, muy floja atención, pero poco a poco fue tomando algo de ritmo. Aunque fuimos los últimos clientes de ese día a quienes el notable chef cocinó, pasó la prueba del sabor.

Este restorán cuya especialidad podría denominarse eclecticismo étnico, posee comida italiana, tailandesa, española, japonesa, indonésica, india, marroquí y más, además llama la atención por su fantástica arquitectura y bellísima vista, no en vano es uno de los lugares preferidos de los turistas extranjeros.

Para partir el chardonay sour maridó muy bien con un ceviche. Para los fondos, un rico filete de mero con curry verde y un filete de corvina con curry rojo (muy picante!!). Acompañamos con una buena botella de Syrah que le viene muy bien a estos platos.

Finalmente algo exquisito, kuffi (postre típico de la India) que permitió un rico cierre para esta incursión.

Me robó el corazón : placer inesperado en Viña

Un restorán ubicado en calle Quillota cerca de 8 Norte, se transformó en el punto alto de un delicioso krretrekking de comienzo de año. Un sitio quitado de bulla, muy bien diseñado y ambientado. Estupendo.

Para partir, Bolitas de arborio apanadas en queso parmesano sobre salsa de tomate fresco y albahaca, un plato magnífico y gran acompañamiento para unos cócteles originales.

Luego, a pesar que la carta de vinos claramente es pequeña y de poca variedad (por suerte, la mejoran en estos días), el mozo se las arregló para conseguirnos un vino estupendo que ni siquiera estaba en la carta y que combinó exquisitamente con nuestros platos. Aquí destaco el Rissotto de Locos al Champagne, un verdadero acierto, todavía puedo saborear tan delicioso plato.

Néstor es el nombre del mozo que nos hizo la velada genial. Un profesional del buen servicio que se dio maña para atender a varias mesas de manera fina, oportuna y al 100% de calidad. Debieran premiar a personas como él, la notable experiencia de esta cena se debe en gran medida a Néstor. Aplausos!!!!

Claramente Viña del Mar se pone a tono con los mejores restoranes de Santiasco, porque de verdad, este sitio me robó el corazón.

Valpo : krrtreking formidable

Desde hace varios años acostumbro dar una vuelta por nuestro Patrimonio de la Humanidad, me refiero por cierto, a Valparaíso. Ascensores precarios y deliciosos, calles de subida (muy de subida, nunca de bajada), casas magníficas que desafían la gravedad y las inclemencias de un clima marino, un puerto principal venido a menos pero que 24 horas al día trabaja por ser reconocido en el universo de las maravillas que posee nuestro Chilito.

Noviembre es un buen mes para pasear, sobretodo cuando arrecia el cumplimiento de metas laborales y las fiestas de fin de año. Valparaiso amplía sistemáticamente su oferta de opciones filetes, hoteles boutiques, restoranes de calidad premium, paseos culturales de primera y una inclasificable lista de posibilidades para disfrutar el día y la noche del puerto.

Un rápido resumen de este krrtrekking incluye un maravilloso hotel boutique Latitud 33, un lugar para inaugurar el día «El Desayunador», un museo pictórico delicioso al aire libre en un Cerro Bellavista (el cerro que Neruda eligió para su casa en el Puerto), un rico refrigerio en Café Iris, un almuerzo premium en Divino (del hotel Gervasoni), unas maravillas pictoricas en pequeños talleres de arte de libre acceso en los cerros Alegre y Concepción, un café helado con menta en el Café del Jardín, unos tragos geniales para el atardecer en el Epif, una comida Thai irrepetible en el Samsara, un almuerzo extasiante en el C (Concepción) el mejor restorán que he encontrado en Valpo, unas tapas y tragos en el Restorán del Paseo Atkinson y el único punto negro (o blanco según quieras), el pésimo y desagradable «Poblenou», un pequeño y pretencioso sitio del Cerro Concepción que la verdad debe desaparecer, cero gestión, cero concepto de calidad de servicio y peor que todo, nula comprensión acerca del servicio al cliente. No pierdan su tiempo, borrenlo de la lista.

Valparaíso, maravilloso puerto de Chile y un carrete excepcional para cualquiera que aprecia la calidad