24feb/12Off

Vista Cordillera : almorzando en cleta

Ya pasaron más de tres meses desde mi último biketrekking, pero en este día inexplicablemente llevaría a cabo otro a pesar de tener otros planes. Desperté relativamente temprano aunque no lo suficiente para ir a un paseo Malayo que hoy tenía por destino el lindo cerro Pintor. Sin embargo, como me precio de manejar más de un plan, decidí salir en cleta a pasear por senderos en el cerro San Cristóbal.

Antes de acometer el cerro, me dediqué a pasear un poco y rescatar algo de arte callejero tomando algunas fotografías. Ya con el cuerpo preparado, tomé aliento y subí tan rápido me fue posible hasta la cumbre del cerro. Qué delicia, a pesar del cansancio, el cuerpo se llena de placer y el premio de un jugo de mote con huesillos termina de gratificar el momento.

Bajé del cerro alrededor del mediodía y mientras disfrutaba la brisa del descenso, me puse a pensar que tenía rango de tiempo suficiente como para escaparme de Santiasco e ir a almorzar al Cajón del Maipo. No dejé tiempo para cambiar de opinión y me lancé a la aventura. Me fui por Pedro de Valdivia hasta la ciclovía en la misma calle y luego conecté con la ciclovía de Dublé Almeyda. Luego Macul y de ahí derecho hacia Avenida La Florida. En el camino compré una botella de hidratante y continué pedaleando.

Al comienzo del camino El Volcán hay una picada de mote con huesillos, lugar preciso para refrescarse, sentarse un rato y de paso llenar la botella con heladito jugo para el resto del viaje

Pasé por La Obra, luego Las Vertientes y más allá El Manzano. El rico restoran Calypso cerrado por vacaciones y de pronto, aunque he pasado unos 10 años por aquí, esta vez me si pareció buena idea detenerme en el Vista Cordillera. Un sitio sencillo, bastante concurrido y con una terraza que era mi mejor opción en ese momento.

Partí pidiendo una vaina, mientras llegó pan caliente, mantequilla, pebre y una salsa verde al cilantro. Revisada la ca.rta, me pareció que el gasto calórico realizado hasta el momento, bien merecía algo contundente. Entonces, el plato elegido fue un enorme filete a lo pobre servido en un hirviente  plato de fierro rodeado de las papas fritas y coronado por la cebolla y los huevos fritos. Tremendo y delicioso plato!!!. Para que el disfrute fuera completo, pedí un carmenere reserva de Marqués de Casa Concha, un caldo tinto potente para engrandecer mi almuerzo.

Me hizo por un buen rato compañía un perro chico llamado Washington, quien se empinaba en dos patas para saber si me quedaba comida y luego colocaba su barbilla en mi pierna y gemía suavemente pidiendo. Me ganó la ternura y la técnica manipuladora del quiltro, así es que compartí mi filete con él.

Tras un merecido descanso, comenzó el retorno que tenía la ventaja de ser en gran medida de bajada, aunque con el terrible calor de igual manera era bastante el esfuerzo. Me detuve nuevamente en la picada del mote con huesillos cuando llegué al comienzo del camino y pude cargar mi botella con algo refrescante, para poder llegar a casa finalmente tras 90 kms en cleta.

Buen paseo!!!

 

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12feb/12Off

Nuevo Krrtrekking sabatino : disfrutando el arte callejero

Desperté algo acalorado, ya era bastante tarde y tras el reparador sueño sentí ganas de salir de paseo con mi adorada cleta. Mochila, cámara fotográfica, agua, algo de dinero y comenzamos el paseo.

La primera parada en el barrio Lastarria fue en el Mesié Quiltro, pretendía tomar un buen café y quizás comer un rico sandwich gourmet, pero nunca apareció la atención y yo me aburro rápido. Así que tomé mi cleta y me fui al Café del Ópera, en donde además de un rico jugo natural me devoré un baguette completo con queso camembert, rúcula y pesto de tomate, al cual pedí añadir trozos de palta. Un desayuno a lo campeón.

Con toda esa energía en el estanque, me dirigí hacia la zona poniente de Santiasco usando el Parque Forestal para llegar a la zona del Parque de los Reyes y comenzar un divertido zigzagueo por los barrios Brasil  y Yungay, en donde encontré una gran cantidad de grafittis deliciosos.

Una vez agotado el periplo en esa zona, decidí ir más allá y me fui directo hacia el M100 pero estaba cerrado, así que mi siguiente parada fue la Biblioteca de Santiago, en donde encontré una exposición colectiva llamada "EL VESTIDO. NO HAY PUNTADA SIN HILO" del Colectivo Kimkilen, muchas mujeres y peruanos lo cual me pareció muy bien en una exposición chilena. También visité la exposición permanente de la industria del Cobre en el segundo piso y el ausente restaurant del último nivel. Muy tierna la exposición de pinturas de niños en el zócalo y la oportunidad de beber agua mineral en la pequeña cafetería en ese sitio.

Siendo ya varias horas de paseo, decidí regresar a casa para poder cocinar algo rico y concluir este delicioso disfrute sabatino. Dejé unas lindas fotos para compartir.

31dic/110

Phone Box, almorzando con cleta

Estos domingos con demasiado calor, no he ido a la montaña pues me deshidrato con solo pensarlo. Sin embargo, no puedo dejar de considerar una buena dosis de ejercicio y disfrutes de un paseo en cleta.

Pasado el mediodía, tomé por la ciclovía de Antonio Varas hasta conectar la ciclovía de Simón Bolívar, la que hace pocos meses  fue extendida hasta Américo Vespucio. Tras darle una mirada a las películas que se exhiben en el cine del lugar, seguí pedaleando por Vespucio hasta que encontré el bandejón central con el lindo parque que se transforma en una ciclovía.  De ahí el paseo te lleva inevitablemente hasta La Pirámide, en donde se puede acceder al Parque Metropolitano rumbo al San Cristóbal.

Ya en la cumbre del San Cristóbal, bebiendo mi rico jugo de mote con huesillos (sin mote ni huesillos), comencé a buscar en mi mente, adonde habría  una buena opción para almorzar o al menos comer algo rico. Decidí salir a buscar en Providencia, tratando de demorar poco ya que claramente estaba fuera del horario de almuerzo y la gran mayoría de los pocos locales que abren el domingo, cierran temprano.

De pronto, me encuentro enfrente de la Galería El Patio y con un viejo local, tan viejo que lo recuerdo de mis tiempos universitarios. Me refiero al Phone Box Pub, reconocible por la linda caseta telefónica de color rojo que sirve de puerta de entrada. Años que no venía y considerando que tenía estacionamiento de bicicletas y una linda terraza bajo el parrón del patio, era mi esperada selección.

Algo relajado el servicio, pero logré pedir una botella de agua sin gas y la carta, mientras me recuperaba bajo la sombra del terrible sol. Gastronomía del tipo inglés con mucha cerveza, pero lo que me llamó la atención fue un sandwich llamado Phone Box Hot, un delicioso churrasco con queso, tomate y tocino, un golpe sabroso y abundante  que acompañé con una media botella de vino (pocas opciones), un Casillero del Diablo cabernet sauvignon,

Repuesta mi energía, pude volver a mi cleta y seguir mi camino. Qué rico almuerzo!!!

20dic/11Off

bikekrrtrekking : una rica experiencia

Hace tiempo que no acudía a este formato de disfrute y fue un acierto. Tomé mi cleta muy temprano, animado o quizás obligado por el calor. Habia que salir al aire libre a desayunar.

Me fui esperanzado hacia el barrio Lastarria, donde muchas veces disfruté un buen desayuno, pero me encontré con una ocupación monstruosa en el café del museo de la plaza Mulato Gil y cerrado mi querido café en calle Rosales

Después de unas vuelta en cleta llegue al cafe Lastarria en donde pedi un rico jugo de mango (primero fue uno de maracuya), ésta fue la primera parada de este viaje de disfrutes

Seguí el paseo zigzagueando por el barrio Recoleta tomando fotografías de los hermosos grafittis que adornan muchas paredes del barrio. Di muchas vueltas atrapando imágenes esplendorosas del arte callejero.

Culminado el proceso me fui a la entrada Pío Nono del cerro San Cristobal y ascendí a marcha forzada por este camino. Resoplando con gusto pude llegar a la cumbre del cerro en donde bebí gustoso un buen vaso de de jugo de mote con huesillos, sin mote y sin huesillos como a mi me gusta.

Tras un breve descanso me dispuse a descender hacia el cruce que lleva hacia La Pirámide. En la plazoleta Antilén aproveché de beber un jugo natural de melón y plátano (cada cual elige la combinación que le apetezca) y continué hacia mi siguiente destino.  Fui a dar una vuelta al solitario camino que lleva al cerro La Buitrera y luego me devolví para conectar con la salida que me permitió llegar a la ciclovía en Escrivá de Balaguer (polémico patrono del grupúsculo opus dei). Una ruta deliciosa que me llevó por la ribera del Mapocho hasta Santa María de Manquehue, un territorio de otro mundo. puros 4x4 y autos de marcas europeas, signos visibles de la personalidad de los chilenos atrapados en su interior,

Regresé por el mismo camino con la idea de almorzar en alguna de las terrazas de Borderio,  pero no me sentí cómodo y  preferí seguir de largo y apuntar hacia el barrio Bellavista. Un lindo recorrido por el parque Bicentenario y algunos senderos que finalmente me dejaron conectado con la Costanera.

Raudamente viajé por el parque y me desvié, animado por el hambre, hacia Providencia en donde recorrí muchas calles en busca de algún buen lugar, idealmente uno nuevo. Para mi desgracia, encontré abierto un Dominó, la máxima tentación frente a mí y me vi obligado a comer un "Italia tomate abajo".

Fueron 45 kilómetros de reconocimiento ciudadano, sano ejercicio y disfrutes por montón!!!

4oct/11Off

Cuevas de Anzota : un paseo 5 estrellas

Jamás imaginé que mi intención de ir lo más lejos posible en cleta por el litoral costero de Arica me conduciría a una de las mejores experiencias de este año.

La jornada partió relativamente temprano con una larga búsqueda de un sitio en donde arrendar una bicicleta. Sorprendente pero, salvo por los hoteles (3) que disponen cletas para sus pasajeros, solo hay 2 lugares de arriendo y solo uno de ellos con disponibilidad. Este lugar, una pequeña oficina en un segundo piso de un edificio céntrico, tenía unas cletas de buen aspecto, pero que tendría que arrendar a ojo, ya que imposible probarla allí. Pues bien, salí con la que me pareció mejor, con la cara llena de alegría y todas las ganas de aprovechar el día a bordo de mi compañera de dos ruedas.

Avancé por la zona del puerto, mientras aprovechaba de hacer algunos ajustes a la cleta. Mi descubrimiento no fue del todo alentador, ya que el freno trasero no operaba muy bien y rechinaba en cada toque. Pero, este era un biketrekking y no una competencia, por lo cual me relajé y comencé a pedalear a buen ritmo, disfrutando la brisa y el paisaje costero fantástico de las playas de Arica. Pasadas las playas más relevantes me topé con un obstáculo mayor, una zona industrial que tiene completamente bloqueada la playa, una empresa que procesa pescado para obtener omega 3. El olor y la contaminación huele parecido a Talcahuano, algo que recuerdo de otros años.

Tuve que seguir por el camino vehicular y tras un rato, ya nuevamente me encontré con la playa libre y pude seguir disfrutando. La primera parada interesante fue en una ladera de un cerro en donde una cueva de antiguos pescadores indígenas, una suerte de pequeño museo al aire libre donde no hay objetos solo una cueva con una reja (por suerte abierta para que pudiese visitarla). Mientras estacionaba mi cleta en el lugar en que había dos camionetas, se acercó desde la playa un individuo con un semblante muy preocupado y me consulta si había algún problema con haber estacionado su vehículo ahí. Un par de minutos después me reí mucho, como llevaba un cortavientos rojo amarrado en mi espalda, él me había confundido con algún inspector municipal y creyó que le iba a sacar un parte.

Tras unas fotos, seguí pedaleando hasta llegar a la playa Corazones, en donde había dos solitarios y pequeños restoranes de playa. Ingresé al Congrio Dorado, un lugar en extremo sencillo, pero con electricidad y un gran refrigerador en donde estaba una cerveza helada esperándome. Qué rico, como se agradece una hidratación así.

Tras ese breve descanso, seguí mi ruta y por fin llegué a mi destino. Un camino de tierra por el cual solo podían pasar peatones y por supuesto la cleta. Me interné por el sinuoso camino y de pronto aparecen esas descomunales bocas de unas cuevas que ni siquiera imaginaba como eran. Un verdadero cañón con cerros cubiertos de güano blanco, depositado durante muchos años por una cantidad impresionante de aves, los únicos habitantes de estas cuevas después de la desaparición de la cultura Chinchorro que las habitó.

Por alguna deliciosa casualidad, no había nadie en el lugar, lo cual me permitió dejar la cleta apoyada en una roca y dedicarme a recorrer la gran cantidad de cuevas y tomar fotografías de esa maravilla natural. Algunas aves enormes se acercaban bastante, probablemente curiosas por la visita. Por una de las cuevas era posible pasar a otra playa, una hermosa bahía completamente desierta lo que solo incrementó mi placer. En otros casos, las cuevas se internaban en el cerro en una oscuridad plena y que pude recorrer ya que llevaba mi linterna frontal, un recurso que siempre porto para cualquier krrtrekking.

Francamente extasiado con lo visto y con algo de hambre, decidí regresar a Arica, para ir a darme algún gusto en alguno de los restoranes que descubrí en mi visita a la región. Cuando llegué a devolver la cleta, caí en la cuenta que habían pasado casi 6 horas desde que había iniciado este paseo. Increíble disfrute!!!

Vean fotos de este hermoso sitio.

20ene/110

Cleta y Divertimento : gran combinación

Es habitual que los fines de semana me invente paseos en cleta cuando no voy a participar de alguna aventura en la montaña con mis amigos del Club Malayo.

Enero, lo dedico fundamentalmente a la densa e intensa agenda de teatro, danza y jazz que se concentra absurdamente para el delirio o, como en mi caso, la molestia de algunos. Cómo justificar tanta oferta cultural filete en un solo mes, si tenemos 12 mesesn por año o alguien cambió eso?

Este soleado día bien se merecía un buen paseo, así que partí mi aventura tras preparar un nutritivo jugo Go, meter en mi mochila algunos pertrechos y jurarme que sería un paseo filete.

Me fui por la ciclovía de Antonio Varas, enganché con la de Pocuro, luego con la de Isabel La Católica, para llegar al bandejón, parque al fin y al cabo, de Américo Vespucio. Un lindo periplo hasta La Pirámide, para subir finalmente el Cerro San Cristóbal, a esa cumbre que sabe a mote con huesillos.

Mientras descansaba, aproveché de leer un par de revistas que portaba en mi mochila, una lenta y disfrutable experiencia que cada vez valoro más.

Cuando decidí bajar del cerro, el hambre arreciaba y como plus gracioso, me vi involucrado en una vertiginosa carrera de descenso con otro ciclista de fin de semana. Mi velocimetro marcó 56.4 Km/hr. un notable registro considerando que solo era diversión. Al final mi afanado contendor, me alcanzó y sobrepasó, pero yo tenía otra intención, me fui al restoran Divertimento Chileno, pues deseaba comer rico como meta.

Partí con lo urgente, una botella de agua mineral sin gas, a la que añadí una ensalada de locos con rúcula, papas, cebollas, palta y un toque de merkén.

Luego, tras la lucha por obtener atención de los mozos, pésimo servicio después de todo, solicité una corvina con chimichurri de cilantro y habas con jenjibre y zumo de limón, decorada con camarones, machas, ostiones y calamares. Un plato exquisito que acompañé con un pinot noir 2009  de Montes.

Almorzar bajo los árboles del Parque Metropolitano es una maravilla, solo hace falta que se mejore el servicio en este sitio, quizás falta competencia, ya que Divertimento Chileno es un eterno monopolio en este lugar.

Rica aventura, delicioso sabores!!!

18sep/090

Biketrekking : auditoría 2.0

Hace unas semanas atrás inicié un nuevo tipo de disfrute que llamé biketrekking y que me permite disfrutar Santiasco en mi cleta. Una variante que me gustó es hacer un chequeo vivencial de las ciclorutas y de ahí que relato a continuación mi segunda auditoría.

Partimos el paseo por la linda ciclovía de Pocuro, probablemente la mejor lograda de todas las existentes en Santiasco. Conduce rápida y disfrutablemente hasta Tobalaba, cruzando miradas con muchos usuarios de la ruta y hasta un pequeño percance con una hermosa chica en patines que se cae estrepitosamente (sin daños) enfrente nuestro.

Cruzamos Tobalaba y allí nace otra ciclovía por Isabel La Católica (lo sería?), esta vez por la calle pero bien señalizada y con una protección de topes de goma. Allí vi el primer semáforo para ciclistas en este recorrido, que lindo!!. Un detalle que te hace sentir considerado.

La cicloruta termina en Américo Vespucio, pero allí en forma natural se dispone de una ciclovía por dentro del parque central. Gente corriendo, otros aprovechando las barras de ejercicios o simplemente caminando en un día soleado y hermoso. salvo por el cruce en avenida Colón, es un trayecto seguro y bien señalizado que nos lleva hasta el sector de la Pirámide. En este sector ya no existe ciclovía, pero con un poco de ingenio y cierto arte de evitación de obstáculos, nos lleva a la entrada del maravilloso Parque Metropolitano.

Nos adentramos en el Parque, ascendiendo por sus lindos caminos y deteniéndonos para tomar fotografías de las flores y árboles en primaveral esplendor. Un mote con huesillos, fresco intermedio y descendemos rápidamente (51.6 Km/hr marcó mi velocímetro) hacia el sector de Pedro de Valdivia Norte.

Ya en el plano, enfilamos hacia el sector de Bellavista, deambulando libremente entre sus calles hasta encontrar en Santa Filomena con Pío Nono, un nuevo segmento de ciclovía. Bastante práctico, nos dejó en el Parque Forestal y allí enrumbamos hacia el Bellas Artes. Cada día está más lindo este parque, uno de mis favoritos.

En el taquillero sector de Bellas Artes, un nuevo stop, ya que las cervezas belgas y alemanas son una delicia que no dejo pasar. Nos bebimos una cerveza alemana exquisita en el Psicosis, antes de seguir hacia calle Carmen. En la intersección con calle Curicó, nos separamos y decidí continuar mi auditoría por la ciclovía que ahí comienza.

Quedé francamente sorprendido de la falta de educación de los automovilistas que sin asco, se estacionan en la ciclovía. me divertí fotografiando a la mayoría de los autos que encontré. El caso más patético y broche de oro de la oligofrenia de algunos, fue un tarado y amigotes haciendo una parrillada en la ciclovía (imagino que para no ahumar su casa). No pude sacar la fotografía porque corría riesgo mi integridad física. En fín, hay algunos ejemplares interesantes no?.

La cicloruta, bastante buena salvo por la necesidad de esquivar árboles, letreros y autos me llevó hasta la avenida Las Industrias en la comuna de San Joaquín. Si bien había una continuación, el hambre pudo más y decidí regresar.

Retorné hasta encontrar la ciclovía que va por el parque central de avenida Matta, una ruta bastante bien lograda y que termina en Vicuña Mackenna, aunque me puso rápidamente en el Parque Bustamante, en donde pude comenzar la última fase de mi biketrekking.

Comencé a zigzaguear por las calles, disfrutando la diversidad arquitectónica de este sector entre Providencia y Ñuñoa, hasta que conseguí ensamblar en la ciclovía de Antonio Varas y llegar a casa.

Conclusiones de la auditoría : no existe conectividad entre las ciclovías (bueno, ya lo sabíamos), el principal problema es la falta de educación (de los motorizados y otros) y que a veces la ciclovía, es más un discurso políticamente correcto que una realidad funcional para el ciclista. Con todo, igual es disfrutable el paseo.

29ago/090

C-i-c-l-o-v-í-a-s : ………..tarea inconclusa

En el plan de descontaminación de santiasco, está incluida una promesa de más de 600 Km de ciclovías, sin embargo, la realidad está lejos de eso.

Hoy decidí hacer una pequeña auditoría y de paso hacer un buen paseo en mi cleta. Tomé la ciclovía de Antonio Varas y me dirigí hacia Avenida Grecia. El tramo de la cicloruta hasta Diagonal Oriente es de muy buen nivel, señalizada y en buen estado. Salvo por los infaltables y maleducados automovilistas que ocupan con sus tarros la vía o los peatones que creen que es una calzada más, se ve bien.

A partir de ahí, el tramo se incorpora a la pista de autos con unas barras de goma como defensas y se puede llegar sin mayores dificultades hasta Irarrázaval. En ese punto, la mentada ciclovía desaparece y mi paseo debe continuar por Campo de Deportes, por la calzada de peatones hasta Grecia. En esta avenida, en donde se supone debería haber una cicloruta prometida, no hay nada, salvo las vías segregadas para el Transantiasco. Mi viaje continúa hasta Ramón Carnicer, en donde esperaba otro tramo de la ciclovía, pero nueva decepción. Debí ir saltando en mi cleta para encaramarme en los distintos bandejones, ya que ni siquiera se puede circular facilmente por los tramos de parque. En cada esquina, saltar y volver a encaramarse en el siguiente. Ufff, que latón.

Recién una cuadra antes de Bilbao, aparece por fin una ciclovía, la del Parque Bustamante, por la cual se puede circular bastante bien hasta la Plaza Italia. Aquí, nuevamente el desconcierto, demasiadas calles, demasiado tráfico, incluyendo una manifestación política que me impidió seguir por Pío Nono. En fin, plan B en acción y tomé el parque Forestal en dirección oriente y me fui directo hasta la zona de Manuel Montt en donde pude retomar un tramo (después de esperar harto y lograr cruzar la costanera) por la ribera del Mapocho hasta llegar a Pedro de Valdivia. Sin haber ciclovía, por suerte el sector es apto (por ocupación e insistencia) para ciclistas así que pude llegar, como habitualmente lo hacen cientos de cleta-adictos) al acceso del Parque Metropolitano de Pedro de Valdivia Norte.

Veinte minutos de subida para llegar a un delicioso mote con huesillos que me espera, dulce y heladito, cuando vengo por estos lados. En fin, ya cerca de las 13 horas, decido bajar disfrutando la deliciosa brisa que me acaricia mientras la fuerza de gravedad se encarga de empujar mi cleta, rápida y económica hacia mi hogar.

Cuando tendremos una verdadera red de ciclovías en Santiasco???