27jul/110

Pasto Seco en Jazz Bellavista

Esta es una banda muy especial y que conocí una noche de jazz en Thelonious. El hecho que sus bases rítmicas sean mapuches o cuequeras, les hace representantes legítimos de un estilo de jazz muy chileno. Si a eso se añade que los músicos son bastante veteranos, asombra el despliegue de energía y vitalidad en el escenario.  Prohibieron tirarles agua, porque incluso así se prenden, como dijo el gran Ernesto Holman, bajista consumado y recordado ex- Congreso, quien se acompaña  con Jonathan Gatica (maestrísimo saxo tenor) y Moncho Pérez (poderosa batería).

Un grupo con una simpatía y alegría desbordantes, que entusiasma y hace disfrutar con ganas con sus temas de raíz étnica. Llama la atención con Jonathan hace sonar en ocasiones el saxo como una verdadera trutruca, mientras la batería simula un cultrún. Gran ritmo y belleza para esta versión tan chilenísima de jazz.

Incansables, todos los temas son de larga duración incluyendo uno que duró casi 20 minutos. Una proeza de ritmos y buen gusto.

Gran recital!!

20jun/110

Disfrutando con amigos de la Universidad : cuántos años!!

Aunque normalmente no soy el promotor de encuentros, tengo entrañables amigos que disfrutan haciendo juntas y de vez en cuando me sumo a ellas. En esta ocasión eran amigos de los dos primeros años de universidad, estoy hablando de inicios de los 80, una época muy compleja de este país y sobretodo para quienes nos oponíamos a la dictadura.

Aunque nos habíamos concertado por facebook, los dos últimos días mi espantoso nivel de ocupación no me permitió saber que las elucubraciones de junta se habían concretado y ese llamado a mi celular preguntando por la hora en que llegaba, me aterrizó abruptamente en  el cierre de una extensa jornada laboral. Menos de 5 minutos desde que había llegado a mi refugio y debí correr (de nuevo), cambiar de ropa, dejar mis preocupaciones y mis ideas de "que voy a hacer esta noche", por algo concreto, me juntaría con mis adorados amigos de mi grupo de los 80.

Por fortuna soy muy rápido y en menos de 15 minutos ya estaba en el lugar de encuentro, dos amigos ya habían llegado y estaban helándose en la puerta cerrada (si, maldición) del restorán  que habían elegido. Insólito, el mejor día de los restoranes y cerrado!!!

Cero drama, porque en el sector yo conocía unas 10 opciones y algunas eran compartidas con mi querido partner Pitufo, así que capeando el frío en el auto de Miguel nos pusimos a esperar a nuestras compañeras (lamentablemente típico,  sin ánimo sexista, pero se repite como regla). Tras la espera de 20 minutos, llegaron nuestras amigas y con mínima discusión elegimos ir al restoran ruso en que mi gran amigo poliglota cifraba sus esperanzas de algo delicioso, lo que obviamente apoyé.

Nos instalamos en el Olivié, nuevamente abierto tras un periodo incierto en que permaneció cerrado. Un elegante y luminoso lugar, con una atención espectacular. De la carta decidimos elegir diversos menús para poder probar la mayor cantidad de sabores y eso fue un acierto. Appetizers, sopas y platos de fondo, nos dieron una lección de sabores exquisitos.

Desde mi personal placer, pudo incluir el vodka cítrico de aperitivo, el fantástico appetizer de pescado, papa y betarragas (algo así como una causa peruana), luego una sopa reconfortante con trocitos de carne y cebolla, seguido de unos Pelmeny, unas masas rellenas acompañadas de crema ácida y que amplifiqué el sabor con unas cucharadas de vinagre (sugerencia de Pitufo), de pronto probando los platos de los demás, salmón ahumado, entre otros, me llené de sabores hasta alcanzar los postres, dulces y potentes, constituyendo un viaje de sabores deliciosos para todos.

Terminada la exquisita cena, nos fuimos a escuchar la banda de rock del escolar hijo de una de nuestras compañeras, una sorpresa. Al llegar al colegio, una hermosa chiquita me dice "Tío, no se permite fumar, que fome pero son las reglas de la Dirección", lo cual me produjo tanta ternura. En fin, ingresamos a un gimnasio enorme en donde sonaba bastante bien una banda de rock, con dos guitarras eléctricas, un bajo y batería. Justamente en la batería el hijo de mi compañera, un chico de 14 años, precioso, con una personalidad de fierro y claramente el líder de la banda. Que disfrute ver como son los chicos de hoy!!

Al cierre del show, nos fuimos en patota nuevamente a disfrutar un poco de jazz, los llevé al Thelonious para ver la segunda entrada de la banda Pasto Seco (prendidos.com como me gusta), lo cual fue exquisito disfrute para todos, aunque no estén acostumbrados al trasnoche como yo.

Cerca de las 3 Am, nos fuimos cada cual a casa, en mi caso, prendido en exceso, decidí ver una película antes de dormir y me sorprendí con Waiting for Superman, un documental maravilloso sobre la podredumbre educacional estadounidense, las fábricas del fracaso. Me dejó muy impresionado constatar que nuestro país que goza copiando sin criterio los modelos del paísito del norte, introduce sus operativas destructoras de los seres humanos, las verdaderas fábricas de la miseria humana, creadoras de los ejércitos de reserva, la multitud de ignorantes y útiles empleados de mísera paga que el sistema necesita para que unos pocos gocen del sistema. Creo que vale la pena ver esta película y constatar una vez más  como en Chile la educación pública no es más que una forma de asegurar los privilegios de la minoría. Bien lo menciona Eduardo Engel, en reciente artículo, el sistema educacional chileno asegura el fracaso estudiantil, solo los que siempre han tenido, seguirán teniendo. La perpetuación de las diferencias de clases, como regla estructural del sistema.

Me divertí mucho con mis amigos de universidad, pero quedé muy triste con la realidad educacional de nuestro país.

20feb/110

Una gran noche de jazz por casualidad

Cada viernes de febrero se programó una noche con jazz del bueno en el Centro Gabriela Mistral (GAM) y en esta oportunidad, una de mis bandas favoritas, Contracuarteto.

He estado sumergido en unas semanas de muchísimo trabajo y falté a una de mis reglas, esto es, no compre entradas con anticipación. Craso error.

Cuando llegué al GAM las entradas estaban agotadas y no había nada que hacer, excepto esperar que alguien me vendiera una entrada o no llegara alguien y dejara su sitio. Habíamos 5 personas en similar situación, así es que me armé de paciencia y cuando los primeros aplausos daban la bienvenida al presentador, una mirada suplicante al portero y bingo!!. Nos dejaron pasar a los cinco y gratis, porque la boletería había cerrado hace rato porque  no había entradas.

La sala 1 del GAM es una belleza con sofisticado diseño acústico y recubrimientos de madera en techo y paredes, un equipamiento de sonido de primer nivel y unas butacas muy cómodas para más de 250 personas. De verdad que se escucha muy bien.

Ubicado en mi afortunada posición, vi ingresar a los maestros, Roberto Lecaros en contrabajo, su hermano el prodigioso baterista Félix Lecaros, el saxo alto y flauta del talentoso Cristián Gallardo y una sorpresa, en vez de Andrés Pérez y su saxo tenor, apareció el gran guitarrista Mauricio Rodriguez.

Partieron con un tema del nuevo disco (aún no lo lanzan) llamado El Profeta, notable!!. Después un temazo que seguro va a ganar premios, se trata de Febrero 27, en directa alusión al terremoto del 2010. Otro tema que me encantó fue Elegía y uno que no retuve su nombre pero contiene un solo de batería en donde Félix demuestra porque es el mejor batero en el circuito del jazz. Impresionante!!!!

El hecho de reemplazar los acordes de saxo de Andrés Pérez por la guitarra sutil de Mauricio Rodriguez fue un acierto inesperado, no imaginé que pudiera hacerse algo así. Un resultado delicioso.

Terminado el show, nadie quería irse así que a fuerza de pujas con aplausos y pifias, aparecieron nuevamente los maestros y tocaron un tema del primer disco de la banda.

Sintiéndome terriblemente afortunado de haber disfrutado esta presentación, me dispuse a vagar un rato sin rumbo por santiasco y una nueva casualidad me puso en la entrada del Pub La Máquina, justo cuando iniciaba su show la banda Afluente, una guitarra maestrísima, un buen bajo y una poderosa batería, para desarrollar un show de jazz muy especial, muy acústico y con un bajo de reminiscencias a lo Jaco Pastorious.

Instalado en la barra, ya que el local estaba bastante lleno, disfruté mi afortunada noche de jazz.

17ene/110

10° Festival de Jazz de Providencia : variopinta experiencia

La verdad que el festival de jazz que coincidía con el bicentenario de Chile daba para esperar algo extraordinario, estuvo bien pero no fue orgásmico.

Tres noches con el mismo formato de siempre el cual permite escuchar 6 propuestas de jazz, normalmente distintas para dar en el gusto a distintos públicos.

El primer día abrió el festival, Andrea Tessa. Solo vi una parte de su show pues estaba disfrutando una linda obra de teatro, sin embargo, aunque ella no es santo de mi devoción, hay que reconocer que tiene un trabajado inglés y le sale muy bien.  Destacable la preciosa Carlita Romero, impecable al piano.Le siguió una sesión deliciosa de smooth jazz a cargo de un extraordinario guitarrista, el canadiense Brian Hughes y su grupo. En este espectáculo se destacó por su virtuosismo y simpatía el percusionista afroamericano de la banda. Notable!!

El segundo día me vi obligado a perder la actuación de la gran banda argentina Escalandrum, un plato fuerte que afdortunadamente ya había tenido ocasión de disfrutar. La razón de esta pérdida, la estúpida situación de cada enero en santiasco, cuando se programan los mejores espectáculos culturales en solo este mes, en los mismos días y sin considerar en nada los topes horarios de teatro, danza, cine, música, cuentos, etc. ¿cuál es la maldita explicación para poner toda la oferta cultural en un solo mes del año??

Bueno, asistí a la obra belga Esta puerta es demasiado pequeña (para un oso), la más loca obra que he visto en todos los años del Santiago a mil. Completamente surrealista, absurda a cada rato, pero inteligente y comprometida, te mantiene en permanente suspenso, te cuestiona y te hace reír en otras. Una obra de larga duración, una verdadera maratón para los actores y las dos hermosas actrices asiaticas.

Llegué al festival de jazz cuando ya había partido el filete brasileño, Eliane Elías, fantástica pianista y cantante. Estupenda y sensual, hizo las delicias de una noche con el parque de las esculturas repleto, incluyendo la galería al otro lado del mapocho, en la zona paga y en los costados gratuitos de ésta.

Eliane, acompañada de baterista, un contrabajo excepcional y un gran guitarrista. Además, algunos temas los cantó su exquisita hija, linda voz y estupenda como su madre. Gran noche!!

La tercera y última noche, partió con el talentoso y divertido Javier Malosetti, de look motoquero y acompañado con músicos muy jóvenes. El baterista de 22 años, increíble, se roba la escena. El bajista de la banda no solo toca bien sino que tiene una fantástica voz, lo cual Malosetti aprovecha muy bien.

Malosetti desplegó no solo su gran simpatía sino que su virtuosismo en esa M2, una curiosa guitarra de dos mástiles con bajo y guitarra eléctrica en un mismo cuerpo.

Después de Malosetti, el latin jazz se entronizó en la noche de cierre. El gran Dave Valentine, flautista extraordinario, acompañado de puros maestros, piano, batería, percusiones, bajo, trompeta, trombón y caracoles (si, caracolas gigantes que suenan increíbles). Fantástico desempeño.

Así terminó el festival, sinceramente con menos brillo que otros años (he estado 10 años y puedo comparar a mis anchas). Como normalmente me instalo en la platea golden veo directo el escenario y se escucha bien, pero quienes ven por medio de las pantallas gigantes, es una lata el retardo de imagen y sonido. Escuché hartas críticas por el sonido en las otras zonas del parque. Para celebrar me fui al Liguria de Pedro de Valdivia a disfrutar un filetazo, una mechada luco en marraqueta y un buen merlot. Gran final!!

Como sea, tres días de buena música y dejé fotos para el recuerdo.

18oct/090

Lecaros Quartet : jazz latino y fusión

Juntar a tres hermanos portentosos por su producción musical y acompañarse con el hijo de uno de ellos, para constituir un cuarteto de jazz extraordinario, es definitivamente una gran hazaña.

En la hermosa Sala Arrau del Teatro Municipal, el veterano Roberto Lecaros al violín, Pablo Lecaros al bajo, el maestro Mario Lecaros al piano y el virtuoso baterista Félix Lecaros, armaron un grupo de campeonato para esta sesión.

El sonido con algunas dificultades al comienzo, pero luego solo fue un fluir de la talentosa música de la familia Lecaros. Un paseo por sonidos latinos con bases de cueca, boleros e incluso algunos ritmos más tropicales. La Cueca del Retorno, formidable y superada por ese tema de Pablo Lecaros llamado Tonadas para la Pacha Mama, un tierno bolero La Vela, cantado por el propio Roberto que solo fue comparable con el otro tema que cantó, Flores para tí. Ambos temas que aparecieron en famosas películas del cine chileno.

Por momentos, el sonido asemejaba un concierto de Los Jaivas, sin dejar de anotar que las claves de jazz seguían presentes. Una presentación deliciosa y de un caracter tan familiar que fue natural aceptar la presencia de inquietos niños que pululaban en la sala como si fuera parte del espectáculo.

7feb/091

Jazz Latino y after

Santiasco perece lentamente en el verano de febrero y los que no han salido a vacacionar, se preparan para hacerlo. Efecto indeseable, comienza a escasear la oferta disfrutable en las poco frescas noches del periodo.

Partimos algo tarde hacia el Thelonious, la banda de Jazz Latino ya había iniciado el show, no obstante, habían mesas vacías y una de mis preferidas. Franz Mesko, saxofonista y un cuarteto "ampliado" formado por batería, contrabajo, piano, trompeta y unas percusiones notables.

La música con bastante personalidad, con esa deliciosa mezcla que da el ritmo latino y los ritos sónicos formidables del jazz.

Aprovechamos el intermedio para servirnos unas ricas bocatas, esos sandwiches fascinantes que venden en este local y que permanecen siendo exquisitos a pesar de los años que llevo eligiéndolos. Es todo un tema el hecho que Erwin, el dueño y maestro de ceremonia de Thelonious, nunca haya modificado la carta desde la inauguración.

La segunda parte del show, nuevamente deslumbró por la vivaz y entretenida mezcla de sonidos y ejecuciones solistas impecables.

Acercándonos a la una de la madrugada, fue un momento adecuado para dirigir nuestros pasos hacia el Raza, el after hour gourmet, como le han llamado. Una linda casona blanca al costado del Centro Mori, ofrece un conjunto de ambientes bastante bien logrados, con una decoración moderna, prudente iluminación y una oferta de música estupenda. Más cerca de la calle, se encuentra un comedor, en la zona del centro una increíble barra soberbiamente diseñada, también un par de mesas, una de las cuales nos apropiamos. La música invitaba a quedarse en ese lugar para disfrutar unos tragos y alguna tentación gourmet. Hacia el fondo, deslizándose por un pasillo hay otros ambientes más electrónicos, con DJ incluido y unos privados en donde se celebraba un cumpleaños aparentemente.

Tras una espera un tanto exagerada (los mozos en la barra, a tres metros, no se daban ni por aludidos), pedi un trago especial, un mojito molecular, vaya que nombre!!!. En esencia, un mojio pero con una presentación completamente distinta que incluía unas pequeñas y blancas bolitas en el vaso. estuvo rico aunque al acabar el líquido descubrí que la mitad del vaso estaba compactamente llena con todos los elementos que habían incluido en la presentación del trago. Comimos una tabla deliciosa

Un detalle relevante por mejorar, además del servicio, es que solo aceptan efectivo o cheques, que absurdo!. En todo caso, un gran lugar.

31ago/070

Jazz latino : La batahola

A pesar que es poco común que en el Thelonious se pongan nombres de grupos cambiantes, esta noche estaba programado Multilatina, un grupo de jazz latino y terminé viendo a La Batahola, un grupo de música cubana.

Mi estimadísimo Erwin, dueño del local, debe haber pensado que Buena Vista Social Club, podía ser un buen candidato a jazz latino. La verdad es que fue una rica sesión musical, pero era dificil reconocer el jazz, el son cubano, de manos de unas tumbadoras, una guitarra tres cubana, un bajo y trompeta, dieron un sonido definitivamente cubano al ambiente. Disfrutable, aunque no pedí ron (era lo correcto) sino que una buena botella de carmenere para acompañar la rica bocata de vacuno que engullí gustoso.

Me acordé varias veces que no le he devuelto un CD de Keith Jarrett a Erwin, pero la verdad es que las últimas veces que he ido no lo he planificado del todo y he ido desde otros sitios (no es como para andar cargando un CD). De hecho fui solamente porque mi compañera validó el dato.

Un detalle, hay una chica nueva atendiendo el local, se nota inexperta así es que le enseñé a servir el vino. Un favor que espero aprecien otros comensales.

En fin, una noche muy disfrutada