Hace tiempo que no acudía a este formato de disfrute y fue un acierto. Tomé mi cleta muy temprano, animado o quizás obligado por el calor. Habia que salir al aire libre a desayunar.
Me fui esperanzado hacia el barrio Lastarria, donde muchas veces disfruté un buen desayuno, pero me encontré con una ocupación monstruosa en el café del museo de la plaza Mulato Gil y cerrado mi querido café en calle Rosales
Después de unas vuelta en cleta llegue al cafe Lastarria en donde pedi un rico jugo de mango (primero fue uno de maracuya), ésta fue la primera parada de este viaje de disfrutes
Seguí el paseo zigzagueando por el barrio Recoleta tomando fotografías de los hermosos grafittis que adornan muchas paredes del barrio. Di muchas vueltas atrapando imágenes esplendorosas del arte callejero.
Culminado el proceso me fui a la entrada Pío Nono del cerro San Cristobal y ascendí a marcha forzada por este camino. Resoplando con gusto pude llegar a la cumbre del cerro en donde bebí gustoso un buen vaso de de jugo de mote con huesillos, sin mote y sin huesillos como a mi me gusta.
Tras un breve descanso me dispuse a descender hacia el cruce que lleva hacia La Pirámide. En la plazoleta Antilén aproveché de beber un jugo natural de melón y plátano (cada cual elige la combinación que le apetezca) y continué hacia mi siguiente destino. Fui a dar una vuelta al solitario camino que lleva al cerro La Buitrera y luego me devolví para conectar con la salida que me permitió llegar a la ciclovía en Escrivá de Balaguer (polémico patrono del grupúsculo opus dei). Una ruta deliciosa que me llevó por la ribera del Mapocho hasta Santa María de Manquehue, un territorio de otro mundo. puros 4x4 y autos de marcas europeas, signos visibles de la personalidad de los chilenos atrapados en su interior,
Regresé por el mismo camino con la idea de almorzar en alguna de las terrazas de Borderio, pero no me sentí cómodo y preferí seguir de largo y apuntar hacia el barrio Bellavista. Un lindo recorrido por el parque Bicentenario y algunos senderos que finalmente me dejaron conectado con la Costanera.
Raudamente viajé por el parque y me desvié, animado por el hambre, hacia Providencia en donde recorrí muchas calles en busca de algún buen lugar, idealmente uno nuevo. Para mi desgracia, encontré abierto un Dominó, la máxima tentación frente a mí y me vi obligado a comer un "Italia tomate abajo".
Fueron 45 kilómetros de reconocimiento ciudadano, sano ejercicio y disfrutes por montón!!!
Desperté con muchas ganas de pasear en cleta, a pesar de lo nublado y algo frío. Entonces, preparé una mochila con todo lo que podría necesitar para enfrentar un krrtrekking.
La primera opción fue subir el cerro San Cristóbal por el acceso Pedro de Valdivia Norte, una solitaria subida pues parecía que mucha gente había preferido permanecer en casa, seguramente siguiendo los lamentables acontecimientos del accidente aéreo que cegó 21 vidas.
La cumbre, tras los habituales 20 minutos o más que me toma llegar (según el día), se premiaron con el deseado jugo de mote con huesillos (sin mote y sin huesillos como lo pido desde hace un tiempo) y me apropié de una silla para descansar y hacer algo de people watching. Me sorprendieron un grupo delicioso de chicas brasileñas con gran algarabía hicieron sesión de fotos, para disfrute de todos quienes estábamos en el lugar.
Una vez repuestas las energías, me puse cortavientos para no enfriarme demasiado y comencé el vertiginoso descenso, una maravilla sensual que me lleva en pocos minutos al punto de partida y desde ahí me fui hacia el barrio Lastarria.
Llegué por el Parque Forestal hacia la calle Lastarria y choqué con una multitud asombrosa de turistas que vivenciaban un espectáculo de cuecas, ahí constaté que estábamos en septiembre, el único mes en que se recuerda la cueca en Chile. Ante ello, decidí dar una vuelta más larga para evitar la aglomeración hasta que llegué al centro cultural GAM, en su primer aniversario por estos días.
Después de estacionar mi cleta, recogí un programa del aniversario con las actividades del mes y descendí hasta el subterráneo para visitar la galería de exposiciones. En esta ocasión, Circo, 15 años de Nuevo Circo en 200 años de historia, una exquisita exposición fotográfica acerca del nuevo circo, nacido con la colaboración del Cirque du Soleil desde 1995 y que enaltece esta actividad artística de raigambre tan popular en Chile. Las fotografías de 4 extraordinarios profesionales del rubro son fantásticas y transmiten con emoción esa magia indescifrable que representa el circo. Aprovechando la oferta cultural del mes aniversario, compré entradas para un especial ballet moderno que espero disfrutar en los próximos días.
Cuando recuperé mi cleta, comenzaba una llovizna en Santiasco, así que me dispuse a disfrutarla encaminando mi cleta hacia el Parque Bustamante. Tras un rato, llegué al café literario que hay en el parque y me detuve a observar un juego de ajedrez con unas piezas gigantes, acto que congregaba una docena de personas en animada discusión. Que agradable sensación de esparcimiento!!
Tras unas cuantas vueltas por el barrio Santa Isabel, Italia y Condell, me bajó el hambre y decidí que cocinaría algo rico apenas llegara a mi departamento. Pues bien, tras una ducha caliente deliciosa, me refugié en la cocina para preparar un almuerzo de miedo.
Partí por preparar unos locos con mayonesa al oliva y algo de ciboulette como entrada, mientras preparaba un arroz con camarones, trozos de lomo salteado, mariscos, arvejas y cuanto encontré en mi cocina y un puré de porotos negros refritos, una inyección de proteínas y carbohidratos que mi cuerpo clamaba. Abrí una botella de Encierra, un ensamblaje 2007 de cabernet sauvignon, syrah, merlot, carmenere y petit verdot, una compañía deliciosa para mi abundante almuerzo.
Un día exquisito, destinado de punta a cabo, al placer del cuerpo.
Un feriado a media semana es una especial invitación a hacer cosas diferentes y por cierto a disfrutar los espacios urbanos que muchos dejan para permanecer estáticos enfrente de su TV.
El día muy bonito era especial para salir a recorrer en mi cleta y tras un rico desayuno en casa mientras terminaba de leer una revista, me preparé para el disfrute. En primer lugar, me fui hacia el Parque Balmaceda, para luego internarme en el sector del Bellas Artes. Poca gente en las calles y un casual encuentro con un conocido que regresaba en cleta desde el cerro San Cristóbal. Me advirtió que estaba cerrado el acceso Pio Nono y que habían multitudes en la cumbre por la celebración religiosa. Buen dato.
Me interné por el sector de Patronato para comprobar que casi todo estaba cerrado, de hecho pasé por ese exquisito restorán llamado Vietnam Discovery, una maravilla que volveré a visitar otro día. De ahí me fui zigzagueando por las tranquilas callecitas y llegar al sector de Avenida Perú, por donde hice una larga travesía, hasta que el paisaje comenzó a tornarse un poco distinto y tal vez algo amenazador, por lo que rapidamente decidí proteger mi integridad y regresar.
Me metí por algunas calles que me llevaron hacia Recoleta, di una vuelta al Cerro Blanco y luiego de varias incursiones al azar, regresé a Recoleta y me dirigí hacia el Centro Cultural Estación Mapocho (CCEM). Una parada obligada, pues desde los años noventa, este lugar siempre tiene algo atractivo para disfrutar.
Nada mejor para mis placeres, desde el 26 de noviembre hasta el 12 de diciembre, era la sede de la 4° Bienal de Diseño. Gran oportunidad, así que llevé mi cleta al estacionamiento que posee el CCEM y luego de pedir un ticket de entrada a la exposición (gratuita por cierto), dediqué la siguiente hora a recorrer la interesante muestra en la nave central del lugar.
La muestra de diseño, que no se hacía desde 1996, incluía enfoques académicos, proyectos profesionales y una retrospectiva notable. Para partir uno ve un dinosaurio, me refiero a ese increíble engendro a la chilena llamado yagán, un ícono del pasado automotriz que existió en Chile, asimismo la Motochi, una motocicleta chilena. También admirar una gran cantidad de muebles incluyendo esa fantástica y famosa silla Valdés, un verdadero aporte al mundo del diseño mundial. En un costado está una especial muestra del MIM (Museo Interactivo Mirador) con una invitación deleitosa para los sentidos. Sensacional!!
Diseños en cerámica, en cartón, en mimbre y hasta revolucionarios productos como el saco de dormir con forma humana de Rodrigo Alonso, el envase biotecnológico de uvas, una iniciativa de alcance mundial, o bien ese dispositivo que se añade a la cleta y guarda energía eléctrica que luego puede ser usada como impulsor de la cleta. Ingeniosos e innovadores productos que abarcan casi todas las temáticas de nuestro Chile, varios de ellos financiados con capitales de Corfo. Linda feria!!
Antes de abandonar el CCEM, me fui al segundo piso a revisar una exposición de fotografías Premio Rodrigo Rojas Denegri, ese joven fotógrafo chileno quemado vivo por los militares en 1986. Fotos de muy diversos géneros con eclécticas miradas sobre el nuestro país y su gente.
Volví a mi cleta para iniciar un lindo recorrido por el Parque Los Reyes hacia la zona poniente. Tan lindo este parque y tan poca gente que lo disfruta. Una vez que llegué al final de dicho parque, comencé el regreso que me llevaría hasta el cerro San Cristóbal por la entrada de Pedro de Valdivia. Una breve sesión de estiramientos y me lancé hacia la cumbre. Sin embargo, solo pude llegar hasta el sector de Tupahue, pues había una cantidad gigantesca de gente que impedía el ascenso. En fin, creo que fue señal precisa para dar por terminado este periplo de 40 kilometros en mi cleta. Gran paseo!!!.
Cuando no puedo hacer trekking en la hermosa montaña, tengo esta versión citadina que me arroja muchos placeres a pesar de quedarme en Santiasco.
Partí caminando al metro para llegar a la estación Quinta Normal, en el barrio Matucana, para disfrutar varios sitios culturales que abren en domingo. El MAC de Quinta Normal estaba cerrado, pero a pocos metros estaba Matucana 100 (M100), un sitio siempre disfrutable y todo un ícono de la calidad en cultura.
A la hora de mi visita no había obras en vivo, pero pude asistir a dos exposiciones. Agosto 2026, una premonitoria muestra arqueológica de un mundo ya desaparecido, el nuestro (Una ficción sobre el futuro posible). Y una secuencia de fotografías llamada Dios bendiga nuestro hogar, donde se explora el espacio hogareño como sustento identitario.
Cruzando la calle, me fui a la Biblioteca de Santiago, esa monumental y a veces desconocida (para muchos) residencia cultural, en donde visite también dos exposiciones (me gustó Anamnesis) y fui testigo de la ocupación que algunas comunidades hacen de los espacios definitivamente públicos que allí esperan ser usados. Un grupo de baile ensayando y otro grupo trabajando con niños. A veces pienso que habiendo lugares como éste, es triste que a veces cierran como hoy, una exposición hermosa porque no llegó nadie. A través de las vidrieras gocé en silencio y a la distancia lo que no pude vivenciar de cerca.
Mis pasos los enrumbé hacia el Museo de la Memoria, reabierto en agosto pasado luego del terremoto. Es un lugar sorprendente, un acceso en el primer piso adornado por el hermoso y tremendo poema que Victor Jara escribió preso y antes de ser brutalmente asesinado por la dictadura. El primer piso muestra en fotografías los distintos memoriales que se han creado en nuestro país para recordar (no olvidar) los injustificables y sangrientos hechos vividos entre 1973 y 1990 en nuestro país. También están rescatados los esfuerzos similares en otros países del mundo que viven o han vivido situaciones equivalentes. En el segundo piso hay una impresionante recopilación de los sucesos del 73, con imagenes, documentos y audios de la época, donde se muestra en toda su magnitud la vileza y siniestra elaboración que tuvo el golpe militar y la cruenta seguidilla de asesinatos y masacre de chilenos. Cuesta ser objetivo y revivir todo esto, pero es muy cierto que no olvidar es la única forma de evitar que se repita. En el siguiente piso se muestra como el pueblo chileno de distintas formas y por diversos métodos poco a poco confronta a la dictadura y la pone en situación de tener que ceder. Me emocioné mucho al ver a muchos amigos y compañeros de esos tiempos, del Sebastián Acevedo, del Interuniversitario Andrés Bello, de la Agrupación de DD y tantas otras organizaciones. A veces uno cree que todo se supera, pero las emociones no tienen tanto control de la mente y se hiela la sangre y se detiene el corazón sin que la mente pueda hacer nada. Profundamente remecido, visite la oscuridad del subterráneo para ver la obra de Alfredo Jaar , la geometría de la consciencia. Tuve la suerte de ingresar solo y fue un encuentro profundo con el pasado, con mi pasado. Ufff, remecerse es una forma de saber que estamos vivos!!!!
Nuevamente usando el metro me fui al Parque Forestal, para disfrutar la ingeniosa Foto Maratón que organizó el Arcos y que ocupaba una gran extensión del parque con las fotografías participantes, algunas verdaderamente adorables. Ingresé al MAC por la puerta lateral (desde el terremoto que destruyó la fachada, es la forma de entrar). Una muestra de fotografías de gran formato, retratos de la ciudad (miradas de ciudad), que nos retrotraen visualmente a parte del pasado de varias ciudades. Me evocan lindos recuerdos.
Paso al Museo de Bellas Artes (MNBA) que me sorprende en el hall con una representación de un refugio precordillerano trasladado a la ciudad, la suciedad y la precariedad insertas en el mármol del palacio de bellas artes. Tremenda contradicción!!. En el entrepiso, una muestra de videos sobre artistas chilenas notables y en el segundo piso, una increíble muestra audiovisual en donde definitivamente me extasié con un par de ellas. El video de Mariana Vassileva (Alemania/Bulgaria) en donde muestra un par de polícias de tránsito en México que son una delicia de performance casual, parecen estar bailando miesntras dirigen el tránsito (al menos eso ellos creen). El otro video, Tango con Obama del uruguayo Martin Sastre, es una sátira notable en donde baila con un doble exacto de Obama para representar las nuevas formas del control de USA sobre América Latina. Un acierto!!
Mis siguientes pasos fueron para llegar al MAVI en barrio Lastarria, una deliciosa muestra de Cabeza de Ratón (mejor que cola de León supongo), una muestra de creadores jóvenes que nos hace sonreir y evaluar que todavía queda creatividad en Chile. Muy disfrutable!!
Este krrtrekking habría quedado incompleto sino hubiera ido al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), sede por estos días de Pulsar 10, el primer mercado de la música, una iniciativa extraordinaria que se ejecutó por tres días en este lindo sitio. Creo que nunca me hubiera enterado de la gran cantidad de productores de discos y estudios de grabación , además de carreras de música en Chile sino hubiese visto esta feria. Estoy asombrado, parecemos otro país.
Francamente asombrado, recorrí uno a uno los stands de tantos actores de la producción musical en Chile, algunos definitivamente artesanales (Ailín Producciones) pero enjundiosos como el de Miguel Barriga (el gran eje de Sexual Democracia), otros increíblemente producidos como Sony, Mimix (la modelo, mmmmhhh lo más rico del lugar), Bazuca, RockaXis, en fin, una enorme cantidad de emprendimientos que me dejó boquiabierto. Salí al final con un doble CD de Transubhiriano, Gira Trip, que escucho fascinado mientras escribo esta crónica.
Para cerrar mi krretrekking nada mejor que un espectáculo en vivo, la presentación de Congreso, la banda que por más de 40 años ha musicalizado mi vida. Una presentación fascinante, llena de complicidad y de esa fascinante capacidad de encantar a todos. Bailé y disfruté como me gusta y disfruté mucho más, ver tanta gente, muy joven y más vieja que yo, haciendo lo mismo. Eso es arte!!!!
Bien, aunque aquí no terminó el paseo, ya que me fui a cenar rico, el relato de eso es otra historia.
Aprovechando el calor primaveral, salí a caminar en dirección a mi anual cita con los libros. Perdí la cuenta de cuantos años la he visitado, incluso me recuerdo que se hacía en el Parque Forestal en los tiempos de dictadura. En cualquier caso, treinta años es increíble que ya pasaron.
Caminando por el Parque Balmaceda, seguí por el Parque Forestal, visité un rato los museos (fue rápido porque no había mucha variación respecto de mi anterior visita) y pronto, casi sin darme cuenta, llegué a estación mapocho.
Bastante público joven, algo fantástico en la era internet, la mayoría buscando libros específicos y otros al igual que yo, dejándome seducir por algún título o promesa.
Cada vez más ordenado y pulcro, el hermoso recinto parece extraído de una fotografía de otro país. El centro cultural Estación Mapocho es una joya arquitectónica y luce mucho mejor con esta actividad cultural. Lo que más me llamó la atención en esta ocasión, fue la presencia de bellas nínfulas atendiendo los más diversos puestos de libros, ya que normalmente han sido viejos libreros los atentos y conversadores vendedores de libros. Además, cada puesto tenía su propia conexión transbank para la venta con tarjetas, notablemente moderno y práctico. Por supuesto que la mayor parte de los descuentos aparecen cuando se ofrece pago en efectivo.
Tres horas deambulando por los pasillos, revisando libros y revistas (hay gran cantidad de comics) para finalmente salir con unos hermosos libros de la editorial Blume, tan lindos como los Taschen, un libro de uno de mis autores favoritos Michel Houellebecq (en rigor una recuperación necesaria, ya que lo presté hace un tiempo y nunca me lo devolvieron) y un librito con un pequeño tratado sobre flores silvestres chilenas, con unas fotografías encantadoras.
El invitado de honor de este año es Chile, por lo que hay mucha oferta de libros de autores nacionales y la presencia de muchos de ellos firmando ejemplares.
Esta FILSA 2010 merece ser visitada y con tiempo para disfrutar la oferta cultural, de hecho hay música en vivo y diversas charlas muy interesantes.
Esta mañana decidí hacer un recorrido por los museos, mi querido tour de museos, pues ya habían suficientes muestras nuevas y tenía especial curiosidad por lo que encontraría en el Bellas Artes.
Caminando por el Parque Forestal, pasé primero a la exposición en Telefonica. Una muestra acerca del complejo arte de Juan Downey. Este arquitecto me sorprendió por lo vanguardista en su época. No solo aporta reflexiones verdaderamente poderosas acerca del hombre y la tecnología sino que logró comprender de manera muy temprana el rol de las redes de comunicación y los formatos digitales. Fue un pionero en el uso del video como medio de arte y desarrolló un arte de tipo cibernético que aún puede sorprender. Gran exposición!!.
Me fui luego al MAVI, pero todavía no tocaban cambios, por lo que mis siguientes pasos fueron hacia el plato fuerte del día, el MNBA. Mucha gente llegó al museo para conocer la Historia de Chile a través de la fotografía. Una monumental selección de fotografías desde los pueblos originarios hasta la reciente historia política. Notable esfuerzo de síntesis y extraordinarias fotografías.
En el subterráneo, visité una interesante muestra de video arte y en el segundo piso, una selecta colección de pinturas de la pinacoteca de la Universidad de Concepción, con la generación del centenario. Muchas piezas que no conocía y que me dieron mucho disfrute visual.
Salí del museo a recorrer el barrio Patronato en donde encontré algunos buenos grafittis y seguí hacia el barrio Bellavista en donde elegí para almorzar un nuevo local, el Santiago Colonial.
Esperé cerca de un mes desde que lo conocí para atreverme a ingresar. Normalmente las marchas blancas hacen saltar muchos detalles y por supuesto no es la excepción. Una casona antigua bonitamente decorada y una gran cantidad de moz@s para una oferta de gastronomía chilena.
La atención expedita a pesar que había bastante gente almorzxando en el lugar. El primer detalle es que aún no tienen patente de alcoholes, por lo que no hay carta de vinos. Que mal!!, pensé. Sin embargo, ello no fue impedimento para disfrutar más adelante una copa de vino de la casa.
Inicié mi disfrute con un arrollado con un puré de palta y cortes tostados de marraqueta con merquén. Aquí se notó la creatividad del chef Rodrigo Barañao. Un plato exquisito!!
Animado por mi rica entrada, pedí una corvina, pero no quedaba. Uff!!, pero rápidamente el mozo me ofreció reemplazar por congrio y así pedí el congrio con salsa de aceitunas y albahaca, acompañado con un pote de greda con daditos de tomate con queso de cabra derretido encima, Notable despliegue de sabores, al que añadí una copa de un ensamblaje, que era el vino de la casa. Gran combinación.
El postre fue un increíble turrón de vino espolvoreado con frutos secos, una tentación que no pude resistir. Estaba buenísimo.
En suma, el lugar es muy prometedor, la cocina sabrosa y solo hay que resolver el stock de ingredientes que considera la carta y agregar una oferta de buenos vinos.
A sabiendas que nuestro terremoto-celebración del bicentenario había dejado serios daños en muchos importantes sitios del patrimonio cultural, no pude resistir la tentación de hacer mi quincenal visita por el territorio del arte.
Para partir, nada mejor que el MAVI en la Plaza Mulato Gil, previa degustación de unos ricos jugos naturales en el lindo Café del Museo. La muestra del MAVI “Beuys y más allá – El enseñar como arte”, no me pareció tan sorprendente como el contrapunto de maestros chilenos cuyas obras definitivamente nos gustaron más. especialmente Eduardo Vilches y Mónica Bengoa. Lo que si fue un acierto delicioso, fue el espacio que destinaron a honrar al gran poeta de la sensualidad, Gonzálo Rojas, diseñado como un viaje por los territorios sagrados del poeta es extraordinaria.
Luego, nuestros pasos los dirigimos, algo temerosos por lo que podríamos encontrar, al Museo de Bellas Artes. Fuimos sorprendidos porque el edificio si bien presenta daños, está en condiciones adecuadas para operar. El techo de vidrio increíblemente resistió el megasismo y solo vi daños feos en la parte interna superior que da hacia la calle. En cuanto a las exposiciones, no había cambios desde mi última visita, lo que obviamente se explica por los sucesos acaecidos. No obstante ello, me repetí con gusto las fotografías de Gert Weigelt, el movimiento de la danza congelado en preciosas tomas.
La siguiente parada fue solo para constatar los daños en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC). El museo estaba cerrado al igual que su hermano en la sede de Quinta Normal. Los daños en la fachada del MAC son muy parecidos a los que dejó el anterior terremoto en 1985, lo que me hace especular acerca de algo más estructural en esa zona del edificio.
Caminando por el precioso Parque Forestal, nos fuimos al Centro Cultural Estación Mapocho, otro edificio antiguo que resistió increíblemente el sismo. Aquí había una exposición de fotografías de Jorge Valenzuela, llamada Jungle Spirit. Fotografías obtenidas con gran talento en el Amazonas peruano, en Uganda (África) y en la isla de Borneo y que muestran maravillosas tomas de la selva y sus habitantes naturales, gorilas, orangutanes, bellísimas aves y reptiles que constituyen toda una experiencia de la hermosura de la naturaleza. Extraordinario trabajo!!!
Ya hambrientos, fue muy fácil terminar almorzando en el Mercado Central, sencillos y exquisitos platos de pescados y mariscos y una buena botella de vino, un merecido intermedio en este paseo dominical.
Para los postres, preferimos ir a tomar helados exóticos al Café del Ópera y cerrar el tour con un buen y conversado café.
Poco a poco, volvemos en Santiasco a una pretendida normalidad, pero fue una constante en todas las calles detenernos a observar las huellas que el terremoto dejó en todas partes, algunas son físicas y claramente visibles, otras están dentro de nosotros. La fragilidad es una emoción muy presente.
Cuando me aburro de la oferta gastronómica del centro pero tengo la necesidad de comer algo rico en la semana, no me queda alternativa que viajar un poco hacia la periferia del centro de Santiasco y revisitar buenos lugares.
Esta semana retorné a la llamada Casa Naranja, que en realidad se llama el Atelier del Parque, justo enfrente del MAC en la zona del Bellas Artes. Gran lugar, siempre sorprendente y disponible.
Basta ingresar al local para comenzar a sentirse bien, está fresco y espacioso. Los cuadros de pinturas en sus paredes inmediatamente desalojan el stress y si se añade la exquisita música que emana de un piano en vivo, fantásticos trozos de música de Chopin, definitivamente uno comienza a sentirse feliz.
Nos ubicamos cerca de una pileta de aguas interior, doble refuerzo para un relajo precoz, y solo atino a pedir un Kir como aperitivo, mientras llegan unos trozos de pan y un pebre de papayas increible junto a una mantequilla al merken. Exquisitos!!!
La carta, deliciosamente sensual, me tienta con los nombres de grandes artistas y mezclas de sabores que me resultan irresistibles. Me quedo con un Picasso, un filete de Tilapia con puré al queso de cabra y coulis de pimientos en mixtura de mariscos. Placer insólito!!!. Solo pude asegurar más disfrute, pidiendo que me entregaran una fría botella de Pinot Noir para acompañar mi merienda.
Para los postres, no pude evitar pedir una torta tres leches a la naranja, que si bien no llegó como yo esperaba, obtuve el compromiso del dueño, que mi próxima visita mi deseo no cumplido sería un postre gratis.
Exquisito lugar, aunque deben asegurar que su carta refleje la realidad de la cocina.
Planificado hace casi un mes, hoy fue el día adecuado para realizar esta travesía en cleta por la zona norponiente de Santiasco. La idea era recorrer las ciclovías y sus alrededores en una experiencia non stop de Krrtrekking.
Partimos en la ciclovía de Antonio Varas para ir a ensamblar en el Parque Forestal, un habitual recorrido personal, pero que esta vez nos llevaría más lejos. En Plaza Italia, enfilamos por la breve pero rotunda ciclovía de Pío Nono, la que acaba en Santa Filomena. Enfilamos por Purísima para profundizar en el barrio y luego nos fuimos por calles internas, Buenos Aires, Rio de Janeiro y Montevideo, buscando la ciclovía de Avenida La Paz. Esta novedosa ciclovía en una calle reparada tras quizás 30 años de hoyos interminables, nos llevó hasta los confines del Cementerio General.
Más de 80 hectáreas de mausoleos, criptas y singulares edificios mortuorios. Hace tiempo que no visitaba este lugar y fue muy especial este recorrido por los distintos patios, disfrutando la variopinta arquitectura, la ostentación y en los márgenes, la sencillez de la sepultura del pobre.
Retomamos la ciclovía de Avenida La Paz para llegar al Centro Cultural Estación Mapocho en donde pudimos disfrutar una exposición de la gente de diseño de la U. de Chile. Interesantes experimentos de reconocimiento de patrones visuales para configurar realidad virtual 3D, realidad aumentada y otras yerbas. Muy entretenido!!
Pasamos al Parque de los Reyes, una ciclovía natural que nos llevó disfrutablemente hasta los confines del sector poniente, a pesar de los desafortunados cortes en el trayecto debido a puentes en mal estado. Encontramos la ciclovía de general Bulnes por la cual es posible llegar hasta la Alameda, pero preferimos la escuálida y pintoresca ciclovía de la calle Rosas para acercarnos a Quinta Normal.
Tras algunas incursiones en diversos sitios, finalmente nos decidimos por la Biblioteca de Santiago, en donde asistimos a una exposición llamada "Con los monos en la mesa" que resultó muy divertida. bajamos al subterráneo a servirnos un refrigerio y pronto continuamos nuestro periplo en dirección a la Alameda.
La ciclovía que va por el centro de la Alameda es verdaderamente divertida. Claramente no hubo ningún esfuerzo por hacer placentero el recorrido para el ciclista, sino que se le obliga a adaptarse a un recorrido definitivamente diseñado para peatones. Hay tramos en los cuales hay curvas en 90º, sorpresivos giros e incluso zonas que han sido invadidas por otros intereses, como un paradero para buses y taxis y en donde ni siquiera se tomaron la molestia de redibujar la ciclovía, simplemente la ocuparon y que el resto se joda. Mal, muy mal.
La ciclovía por Alameda, como ya comenté en otra oportunidad, termina en Teatinos y ahí hay que hacer un poco de magia para tomar por el paseo Bulnes para llegar a la ciclovía de Santa Isabel, la que muere en el Parque Bustamante.
De ahí, solo fue un zigzaguear por veredas hasta llegar a mi casa nuevamente. Puchas que falta harto para que exista una verdadera carretera de ciclovías en Santiasco!!
Lo bueno, es que tanta precariedad, permite la improvisación y hay muchos lugares disfrutables e interesantes que conocimos o reconocimos en esta incursión.
Hace unas semanas atrás inicié un nuevo tipo de disfrute que llamé biketrekking y que me permite disfrutar Santiasco en mi cleta. Una variante que me gustó es hacer un chequeo vivencial de las ciclorutas y de ahí que relato a continuación mi segunda auditoría.
Partimos el paseo por la linda ciclovía de Pocuro, probablemente la mejor lograda de todas las existentes en Santiasco. Conduce rápida y disfrutablemente hasta Tobalaba, cruzando miradas con muchos usuarios de la ruta y hasta un pequeño percance con una hermosa chica en patines que se cae estrepitosamente (sin daños) enfrente nuestro.
Cruzamos Tobalaba y allí nace otra ciclovía por Isabel La Católica (lo sería?), esta vez por la calle pero bien señalizada y con una protección de topes de goma. Allí vi el primer semáforo para ciclistas en este recorrido, que lindo!!. Un detalle que te hace sentir considerado.
La cicloruta termina en Américo Vespucio, pero allí en forma natural se dispone de una ciclovía por dentro del parque central. Gente corriendo, otros aprovechando las barras de ejercicios o simplemente caminando en un día soleado y hermoso. salvo por el cruce en avenida Colón, es un trayecto seguro y bien señalizado que nos lleva hasta el sector de la Pirámide. En este sector ya no existe ciclovía, pero con un poco de ingenio y cierto arte de evitación de obstáculos, nos lleva a la entrada del maravilloso Parque Metropolitano.
Nos adentramos en el Parque, ascendiendo por sus lindos caminos y deteniéndonos para tomar fotografías de las flores y árboles en primaveral esplendor. Un mote con huesillos, fresco intermedio y descendemos rápidamente (51.6 Km/hr marcó mi velocímetro) hacia el sector de Pedro de Valdivia Norte.
Ya en el plano, enfilamos hacia el sector de Bellavista, deambulando libremente entre sus calles hasta encontrar en Santa Filomena con Pío Nono, un nuevo segmento de ciclovía. Bastante práctico, nos dejó en el Parque Forestal y allí enrumbamos hacia el Bellas Artes. Cada día está más lindo este parque, uno de mis favoritos.
En el taquillero sector de Bellas Artes, un nuevo stop, ya que las cervezas belgas y alemanas son una delicia que no dejo pasar. Nos bebimos una cerveza alemana exquisita en el Psicosis, antes de seguir hacia calle Carmen. En la intersección con calle Curicó, nos separamos y decidí continuar mi auditoría por la ciclovía que ahí comienza.
Quedé francamente sorprendido de la falta de educación de los automovilistas que sin asco, se estacionan en la ciclovía. me divertí fotografiando a la mayoría de los autos que encontré. El caso más patético y broche de oro de la oligofrenia de algunos, fue un tarado y amigotes haciendo una parrillada en la ciclovía (imagino que para no ahumar su casa). No pude sacar la fotografía porque corría riesgo mi integridad física. En fín, hay algunos ejemplares interesantes no?.
La cicloruta, bastante buena salvo por la necesidad de esquivar árboles, letreros y autos me llevó hasta la avenida Las Industrias en la comuna de San Joaquín. Si bien había una continuación, el hambre pudo más y decidí regresar.
Retorné hasta encontrar la ciclovía que va por el parque central de avenida Matta, una ruta bastante bien lograda y que termina en Vicuña Mackenna, aunque me puso rápidamente en el Parque Bustamante, en donde pude comenzar la última fase de mi biketrekking.
Comencé a zigzaguear por las calles, disfrutando la diversidad arquitectónica de este sector entre Providencia y Ñuñoa, hasta que conseguí ensamblar en la ciclovía de Antonio Varas y llegar a casa.
Conclusiones de la auditoría : no existe conectividad entre las ciclovías (bueno, ya lo sabíamos), el principal problema es la falta de educación (de los motorizados y otros) y que a veces la ciclovía, es más un discurso políticamente correcto que una realidad funcional para el ciclista. Con todo, igual es disfrutable el paseo.