Attila : una ópera inquietante

Sabía que esta ópera de Verdi hace 20 años que no aparecía en cartelera y hoy era una gran oportunidad para disfrutarla, pues cada vez que compro mi abono en el Teatro Municipal intento cubrir aquellas obras que no he podido ver antes.

Esta es una obra especialmente política de Verdi ya que ensambla una historia bélica de Attila, Rey de los Hunos, con la situación de una Italia desunida y en crisis, todo lo cual hace algo caótica la narración pero con un objetivo claro, cual es la unión de Italia y el Risorgimiento, la esperada unificación y la necesidad de cambios en la Italia del siglo XIX.

Se trata de una ópera patriótica y guerrera con la grandilocuencia del poder de las armas y de la convicción de la superioridad. Una historia de poder y desencuentros, en que todos buscan la venganza y sobretodo tener la razón. Una ópera patriótica de Verdi pero que pone a los sentimientos como aspectos secundarios, todo se somete a la lógica del poder y de la prevalencia política y guerrera.

Un montaje formidable, con muchos contrapuntos vocales entre los personajes, que dan una idea de permanente litigio y que al mismo tiempo trasuntan belleza y grandeza de los personajes. No queda espacio para el perdón, los que desde un comienzo son los «malos» terminan indefectiblemente siéndolo, pues la historia define que debe ser así.

Un montaje delicioso, incluso cuando hay un error tras bambalinas y un estruendo notorio dice que algo no funcionó, sin embargo en pocos minutos, todo continúa y ahí se puede constatar que el equipo de producción del Teatro Municipal, tiene oficio.

Una música impresionante bajo la batuta del director Alberto Hold-Garrido y un delicioso coro del Teatro que muestra su mejor factura para acompañar esta obra magnífica.

El uso de imágenes de las revueltas italianas en el cine de Visconti, le dan contemporaneidad a la puesta en escena, pero lo que verdaderamente domina es la idea de un Verdi convencido de una Italia que aún no existe.

 

 

 

Eccolo qua : delicioso retorno

Hace mucho tiempo que no volvía a este lugar. En esta ocasión como me ocurre a menudo estaba con mucho apetito y las pastas claramente me vienen bien.

El periplo comenzó con la búsqueda de un buen lugar en el barrio Italia, que tras unas vueltas de pronto se hace evidente, ya que tengo claro donde está el sabor aunque no estoy seguro que coincida con la experiencia perfecta. Así que me voy al Eccolo Qua.

Es un lugar sencillo, sin grandes pretenciones de diseño, pero acertado en su foco, las pastas son su fuerte.

Partí con una Bruschetta Capri, unos cortes de baguette horneado con aceite de ajo, pesto y tomate asado además del queso mozzarella de ocasión. Todo ello mientras bebía mi botellas de agua mineral sin gas y examinaba la carta del lugar.

Calibrado mi apetito decidí por una Pasta Mista, tres porciones de lo mejor, una porción de lasagna, otra de gnocci della mamma y fettuccine puttanesca. Una muestra de la maestría de la cocina italiana. Una mezcla maravillosa!!!

Para ese potente plato pedí un merlot de Carmen Reserva 2009, un merlot con toques ácidos desacostumbrados pero que revelaban un origen singular, ya que provenía del valle de Casablanca. Sorprendente combinación!!

Para los postres, un sorbetto di gelato al limone, en sencillo, un helado de limón con jarabe de frambuesa y licor de cassis con marrasquinos.

Una cena exquisita, contundente e inolvidable.