19Abr/170

Todos los días, Año Nuevo

Un recorrido desde los años 60 hasta el presente en donde la celebración del año nuevo permite ver de forma lúdica el paso del tiempo, el tiempo del amor y la vejez.

Da gusto ver al versátil Jaime Lorca (ex La Troppa) junto a Paulina García (Oso de Plata por su rol en Gloria), recurriendo a la imaginación de los espectadores con el apoyo de máscaras y vertiginosos cambios de vestuario. Qué nos ocurre cada vez que celebramos un año nuevo?. Acaso no es el momento propicio para constatar como ha pasado la vida y que celebrar no siempre es lo mejor.

Es casi infantil el proceso, pues cada objeto toma la forma que los actores le otorgan, una máscara, una escoba, cobran vida en la magia deliciosa de estos fantásticos actores para construir la travesía de una vida en pareja. Será así de marcada y previsible la vida?

Gran placer disfrutar buen teatro!!

22Jun/140

La Anarquista : una obra compleja e impecable

Llegamos a esta obra por un azar del destino, ya que íbamos ver otra y una equivocación de FITAM nos regaló esta inesperada  oportunidad. Tras percatarnos del error, opté por lo sano y mirando la cartelera elegí la obra que comenzaba en 20 minutos más.

Esta es la historia de una anarquista condenada por asesinato, quien durante toda la obra realiza el mejor esfuerzo que es capaz para obtener,  tras años de cárcel, su libertad condicional en un encuentro, un duelo ideológico formidable. con su carcelera.

Texto sobre texto, se ventilan las estrategias de sobrevivencia de la presa frente al desequilibrio evidente de poderes con su carcelera y sobretodo la contundencia del status quo, lo que es correcto y lo que no lo es. Hay un enfrentamiento ideológico tremendo en donde la religión forma parte del discurso redentor pero que no es aceptado como argumento, no puede haber conversión religiosa de una anarquista.

Paulina García y Coca Guazzini, son las tremendas actrices enfrentadas en este escenario mínimo que rememora una suerte de salón de interrogatorios inmenso, comunicado al exterior por un teléfono de pared y que salvo por algunas sillas, un surtidor de agua y un escritorio, nada más sostiene la historia que no sean los profundos diálogos entre la anarquista presa y la interrogadora implacable que debe definir si la supuesta conversión de la "asesina" es materia de un indulto.

Basada en una historia real de una anarquista condenada por asesinato, que en prisión se convierte al cristianismo. Es un enfrentamiento a golpes de textos con objetivos contrapuestos, salir de prisión versus condenar a una asesina que no merece redención. No hay tregua, cada minuto es la oportunidad de golpear al adversario con una pregunta, con una duda que permita hacer aflorar la "verdad". De hecho, el momento clave es cuando el discurso enfrenta el momento recordado en que la anarquista decide matar al guardia armado, con la reflexión "él pudo usar su arma". La honestidad descarnada concluye la batalla.