Su Merced : deliciosa sorpresa

Acostumbraba visitar este lugar cuando era la sede en que practicaba Chi-Kung, una vieja casona, quejumbrosa y excepcionalmente bien ubicada enfrente del Parque Forestal. Sin embargo, al paso del tiempo se convirtió,  remodelación mediante, en un hermoso hotel boutique.Han pasado unos años y esta noche en que salí a buscar opciones para una buena cena, nuevamente me encuentro enfrente de la entrada de este sitio y no pude resistir la tentación de probar.

Impresionante el trabajo arquitectónico y de diseño de interiores realizado, es irreconocible y al mismo tiempo me sobrecoge reconocer detalles que puedo recordar de la vieja estructura. El sitio es impecable, buen gusto en todo, incluyendo la deliciosa música y la buena atención de una joven moza.

Me senté mirando hacia la ventana con el delicioso Parque Forestal de escenario y me dispuse a disfrutar. Partí, como es habitual con una botella de  agua, la que rápidamente fue acompañada con unas sopaipillas, un pote de pate de foi y otros de pasta de ave. Magnífica recepción.

Para el plato principal, elegí de la carta una croqueta de carne magra con queso parmesano y salsas untables, montada en una  ensalada de hojas crujientes bañada en limoneta y acompañada de un arroz cremoso con callampas secas, champignon paris y queso de cabra maduro. Me parecía que no podía hacer menos que pedir un buen vino y de la interesante carta disponible, elegí un petite syrah Carmen 2010. Imposible relatar el festival de sabores que significó este plato, francamente delicioso.

Tras el banquete, debo reconocer que no fui capaz de pedir postre y cerré el disfrute con un buen café negro. Este sitio se las trae!!

 

Nam Thai cuisine & bar : buen descubrimiento

Recorriendo el barrio Manuel Montt por la zona norte, me encontré con un sitio que calculo no debe llevar más de un año presente y que me resultó atractivo experimentar. Pasé dos veces por su entrada antes de decidir ingresar, pero claramente era la mejor opción esta noche.

Un sitio bien ambientado, con una deliciosa música electrónica y muchos clichés de bar buena onda a pesar de ser un restaurante. Ya instalado, me dejé entusiasmar con la carta, partiendo con los aperitivos que me evocaron sabores deliciosos. Me incliné por un cóctel de manzana y apio picante, que era finalmente pisco macerado en ají, manzana verde y apio. Una delicia repetible muchas veces!!

Divagué por la carta de platos que a pesar de no ser muy extensa me obligaba a pensar en cada sabor para asegurar una buena elección. Finalmente me decidí por un curry del mar, un plato de camarones,  ostiones y cortes de locos en curry amarillo con vegetales y leche de coco acompañados de una porción de arroz jazmín.

Para acompañar mi plato, me quedó muy bien la oferta de vinos por copas, ya que curiosamente ofrecían copas de  pinot noir, algo absolutamente inusual en la mayoría de los restaurantes de Santiasco. Una buena copa que combinó a la perfección con el plato.

Para los postres me dejé tentar con uno que no estaba en carta pero que era un invento del chef y que parecía interesante. Se trató del huevo de nieve, un merengue relleno de helado de guayaba, gratinado con lemon grass, jenjibre y un fondo de chirimoya alegre. Divino!!!!!!!

Para cerrar esta deliciosa incursión, nada mejor que un café negro y muchas ganas de volver.

Paseando por Lima : gastronomía insuperable

Ir por un fin de semana a Lima era un sueño que venía postergando por bastante tiempo, pero la espera terminó y en la madrugada de un viernes partimos a la aventura. Amante de la gastronomía peruana, imaginaba que nada mejor sería recorrer en formato krrtrekking la capital de Perú, buscando lugares disfrutables.

Tras dejar el equipaje en el hotel en el lindo barrio de San Isidro, un lugar en medio de un olivar de 400 años, salimos a caminar. Un total de 70 cuadras caminadas en calma y disfrutablemente, para alcanzar el barrio cívico. Antes de llegar, el hambre y el cansancio nos llevaron a conocer un sitio llamado Rústica. Un buffet para nada pretencioso, pero que constituyó un hito de este viaje. La selección de platos disponibles para saciar cualquier nivel de hambre era impresionante. Desde las causas, pasando por todo tipo de ceviches, distintos tipos de papas a la huancaína, chicharrones, arroces en las más sorprendentes combinaciones y mucho más.

Estábamos tan hambrientos que no dudamos un instante en ingresar y hacer la primera de 4 pasadas por este impresionante buffet criollo. Para beber, no dudé en pedir un schop de barril, un litro de fresca cerveza mientras mi partner decidió por una Inca Cola.

Fue una sesión pantagruélica que nos hizo recuperar la energía necesaria para llegar al hermoso casco histórico de Lima, una zona verdaderamente hermosa y bien cuidada. Quedamos sorprendidos con la limpieza y afán de mantener  hermosos los sitios públicos y de carácter histórico. Recorrimos muchas cuadras revisando la bella arquitectura, especialmente la que se encuentra en el entorno de la Plaza de Armas, una joya de la humanidad. Conocimos varios barrios de distinguibles diferencias de origen y usos, pero siempre hermosos y llenos de historias. Especial mención debo hacer del teatro de la Perricholi y las catacumbas (cementerio de 25 mil cadáveres bajo la construcción) del la iglesia franciscana, en donde conocimos a una voluntaria Clarisa que nos convenció (al menos lo intentó) que hablar con los animales y hacerse daño con un silicio era algo bacán.

Esa noche, tras un breve descanso, fuimos a comer a un sitio que habíamos divisado durante la mañana. Me refiero al Tanta, un restaurante muy chic, ya que afortunadamente conseguimos la única mesa disponible, pues estaba absolutamente lleno. Un sitio encantador, bien atendido y con una carta abundante de tentaciones. Partimos con unos aperitivos, Aguayman sour y un Camu Camu sour para seleccionar nuestros platos de fondo. No fue fácil elegir, pero finalmente degustamos un salteado Tanta (cortes de filete salteados) y un espectacular fetuccini a la huancaina. Para los postres, una copa finca y el café negro de rigor. Exquisito lugar!!.

Un nuevo día de caminatas nos llevó hacia el barrio Mir aflores, el objetivo además de divisar el mar desde los acantilados, era llegar al barrio Barranco. Cuando tras decenas de cuadras llegamos al borde del abismo, nos detuvimos a descansar en un pequeño sitio que ofrecía jugos de esas extrañas frutas que Perú posee, delicias sorprendentes. Estuvimos extasiados observando el mar desde la altura mientras saboreábamos los brebajes.

Volvimos a la caminata por la bella costanera, hasta llegar a nuestro destino, Barranco, que vendría a ser el Bellavista de Lima. Un barrio antiguo, bohemio y claramente turístico. Ya que era bastante tarde para almorzar, tuvimos que hacer un recorrido por los restaurantes hasta encontrar uno que nos pudiera atender y que satisficiera nuestras expectativas. Así nos encontramos en una de las terrazas del Javier, lo más parecido al Donde Augusto del mercado Central chileno, por la cantidad de sedes que posee en la zona del Puente de los Suspiros. La comida sabrosa, pero la atención deficiente. Se nota el impacto de ser monopolio.

Durante la noche, intentamos llegar a un sitio que había descubierto por Internet, pero para sorpresa nuestra estaba cerrado (un sábado?). En fin, como siempre existe el plan B, nos fuimos a un lugar que ya habíamos visto en el camino y que tenía buen aspecto. La verdad, es que el lugar llamado Vivaldi era excepcional, no solo bonito sino que bien atendido y con música en vivo de piano y violín. Extasiante!!

Iniciamos ambos la cena con un chilcano de pisco, una delicia que repetiría muchas veces. De la carta seleccionamos una corvina menier y un spaguetti con langosta maravillosos. De la carta de vinos, seleccioné un Altavista malbec 2009 extraordinario que hizo de esta cena uno de los mejores recuerdos del viaje.

A la hora de los postres, que mejor que un suspiro de lúcuma y una crema volteada, además del café expreso y un agua de manzanilla. Gran cierre para esta noche estrellada y musical.

Realizado el checkout en el hotel en la mañana siguiente, nos quedaban varias horas para seguir disfrutando, por lo que decidimos caminar nuevamente y buscar un lugar que teníamos ampliamente recomendado. Me refiero a Pescados Capitales, posiblemente el lugar de moda en Lima, ya que siendo enorme se llena todos los días.

Partimos degustando un cebiche mixto acompañado de un pisco sour blend  y jugo de maracuyá. La simpática carta se pasea por todos los pecados capitales transformados virtuosamente en platos deliciosos, con el resultado que uno no sabe como pecar. No obstante ello, finalmente elegimos un fetuccini casanova y un plato de vanidad irresistible. En las fotos que dejo para el recuerdo pueden ver la composición de cada pecado.

De la interesante carta de vinos pude seleccionar un argentino Marqués Cáceres sauvignon blanc, que nos acompañó este último almuerzo en la capital peruana. Para los postres, creme brulée de arroz y creme brulée de guana además del indispensable café expresso para mí y el agua de manzanilla.

Un paseo sencillamente espectacular y que me gustaría repetir pronto.

 

Filetes en Mayo : dos paradas exquisitas

El mes de mayo fue una locura de actividades, lo que me mantuvo un poco alejado de este blog. Sin embargo, no dejo de anotar en mi mente todos los sabores y filetes que continuamente acostumbro disfrutar. La vida no sería igual sin el placer.

Un sitio que nunca me ha fallado en el barrio Italia es el exquisito Capperi, bien atendido por unas chicas hermosas y simpáticas, además de la comida italiana de primera.

Partimos con el siempre bienvenido kir royale y el acostumbrado pisco sour albahaca, con los cuales agitamos las papilas gustativas en preparación para el festín. De la carta salieron honrosamente hacia nuestra mesa una lasaña vegetariana y unos ñoquis al pesto, aromas exquisitos que aceptaron gustosos el aporte de un Tabalí reserva merlot

Una cena deliciosa que prolongamos por puro placer con un moussede  maracuya y un brownie helado, para luego cerrar con un aromático café negro.

Otro lugar que hace mucho tiempo no visitaba a pesar de tener buenos recuerdos es el Bavaria del barrio Manuel Montt. Llegamos tras una larga caminata por el cerro San Cristóbal y alrededores, por cierto con mucha hambre. Iniciamos la experiencia con una vaina y un amaretto sour, mientras decidíamos cual sería la selección de los fondos.

Considerando las circunstancias, mi partner quiso recuperar el calor corporal con un consomé de ave mientras yo me incliné por disfrutar una palta victoria. Ya calmada la ansiedad inicial, seleccionamos una escalopa bavaria (una delicia que no puedo evitar elegir) y una escalopa milanesa con papas salteadas, todo lo cual acompañamos con una botella de Medalla Real carmenere. Platos hechos para calmar el hambre.

No quisimos perder la opción de disfrutar un buen postre, un marron glacé, que decidimos compartir. Dejaríamos este lugar, solo después de saborear un buen café negro.

 

Restaurantes en periodo estival

Hay algo de pereza que me viene con la canícula espantosa de Santiasco, pero debo reconocer que no significa que dejo de visitar sitios gastronómicos ni realizar mis ritos  disfrutables. Por eso, esta crónica es un rápido paso por los lugares que visité una o más veces en casi dos meses extremadamente calurosos y por cierto, muy trabajólicos.

Comencé el 05/02 revisitando El Otro Sitio, gran lugar de sabores probados y buena atención, al día siguiente fui con una entrañable amiga a conocer el Costa Verde en Barrio Lastarria, comida sabrosa pero lenta la cocina y finalmente no muy distinto de cualquier restaurante peruano. La siguiente noche fue el turno de una abundante cena en La Hacienda Gaucha, carnes por cierto y buen vino, algo destacable del lugar. El almuerzo del día 08 de febrero fue con una gran amiga en Le Flaubert, una delicia como siempre.

El día 10 almorcé en la Cevichería Constitución del Patio Bellavista cerca de las 17 horas, atención garantizada en todo horario aunque ya he probado todos los platos (porqué tan breve la carta?). La noche siguiente decidí probar un sencillo pero interesante lugar de sandwiches, me refiero al Dalai Lomo, sabrosa hamburguesa casera y buena cerveza, una buena solución para el hambre desatada. La siguiente cena me llevó al barrio Italia para probar un lugar que casi siempre he encontrado cerrado. Se trata del Restaurador, una clara referencia a las tiendas de muebles viejos del barrio y que teniendo todo para ser un gran lugar, tiene una atención muy deficiente. Un par de días después, el día de los enamorados, tras constatar que a todo el mundo le bajó el amor (teniendo 364 días para demostrarlo), no me quedó opción para mi cena que no fuera el restaurante del hotel Crowne Plaza, el viejo Caruso. Debo confesar con dolor, que nunca más volveré, pues la cantidad de errores del servicio supera con creces mi paciencia.

El día 16 de febrero re-visité el exquisito Squadritto para servirme una buena pizza acompañada de buen vino. Un lugar cumplidor a pesar de los años que tiene. El domingo 17/02 fui por un plato conocido al restaurante Le Fournil, ya que a la hora que regresé de mis paseos en bicicleta cazando graffitis no me quedaban muchas opciones, excepto las del Patio Bellavista. Al sábado siguiente, me pasó algo similar y terminé almorzando en el Zocca Pasta & Pizza. El domingo 24/02 tras mi tour de museos, mi krrtrekking favorito concluí el periplo almorzando (casi cenando por lo tarde) en La Junta del Boulevard Lastarria. Razonable atención y sabrosa cocina aunque claramente falta una clase de vinos a las chicas, me da pena como abren una botella y la sirven sin ningún conocimiento.

Lo siguientes días pasé por La Casa de la Luna Azul y el Cafetto, nada que comentar hasta que el 01 de marzo regresé a Esquina de Dioses, para almorzar en mi primer día de vacaciones en dos años, un lugar delicioso que espero continúe por largo tiempo. De regreso de mis vacaciones por el sur, el día 13 de marzo, cumpleaños de mi gran amigo Eric, lo celebré en su ausencia con una cena en el peruanísimo Olán, un imperdible en comida peruana.

Los siguientes días pasé por una Piadina en PezToro, gran lugar del barrio Lastarria, un exquisito rumano a la italiana en la Fuente Alemana el día 19 de marzo y una cena inolvidable en la inmejorable terraza del CasaLuz la noche siguiente, solo comparable con la terraza preciosa del extraordinario restaurante Capperi en el Barrio Italia en donde cené la noche del 22 de marzo.

En fin, pereza de escribir mis crónicas pero jamás de disfrutar!!

Pinpilinpausha, siempre una gran opción

Después de disfrutar un gran filete de teatro del Santiago a Mil, nada es mejor que ir a un restaurante a conversar y disfrutar. Esta noche fue una de esas ocasiones y tras abandonar el teatro nos fuimos a buscar un buen lugar en el barrio Isidora Goyenechea. Tras descartar  los lugares bulliciosos, los cargados a la fritura y los feos (siempre hay), concordamos que sería bueno comer a la española.

Como teníamos declarada hambre, debíamos consumir una buena entrada. La elección fue sencilla, Locos con mayonesa y salsa verde y un plato de Camarones crocantes envueltos en zuccini y salsa thai. Una maravilla que disfrutamos con los tragos de aperitivo!!!

Pära los fondos nada mejor que un  Filete vacuno con salsa oporto acompañado  de papas fritas y un Spagheti a la española, un plato de fideos con queso manchego jamón serrano y champiñones, ambos deliciosos!!

Acompañamos el deleite con un Cabernet Franc Valdivireo 2008, una amplificación virtuosa de los sabores de nuestra cena. Qué rico!!

Para los postres, dudamos en la oferta pero finalmente salió un Sorbete limon de pica y una Luna Llena (drambui, helado vainilla y jugo naranja que solo esperaban el cierre con unso buenos Cafes negros.
 
Buena cena y excelente servicio en este recorrido lugar.

Peperone : una opción sabrosa

Ubicado en la entrada que lleva por Chucre Manzur hacia la casa chascona de Neruda y los galpones, hace un año aproximadamente se instaló un pequeño café pizzería muy fashion. Ambientado con muebles antiguos, muchos objetos y buena música, es una opción que esta noche no quise desechar.

El lugar es sencillo y al mismo tiempo pretensioso, la carta es muy simpática pues cada pizza tiene nombre propio. La primera que me tentó fue la Maxima Eliana, con salsa tomate, mozzarella,  filetes de anchoa, alcaparras y aceite al ajo pero no habían anchoas. Así que decidí cambiarla por una Roberta Andrea, compuesta por salsa de tomates, queso de cabra, champignones, pimientos acaramelados y pesto. Al mismo tiempo, exploré la carta de vinos, pequeña pero suficiente para encontrar un Carmenere Las Mulas de Miguel Torres reserva 2011, combinación apropiada para disfrutar la exquisita pizza a la piedra.

El sitio muy tranquilo, bien atendido y con una selección de Jazz en los parlantes que me fascinó todo el rato. hay una gran voluntad gourmet y el lugar promete. Volveré.

Cenando en Nolita : una experiencia exquisita

Desde agosto que no regresaba a este rico y ecléctico  lugar del boulevard  Lastarria 70, pero ya era hora de regresar. Por tratarse de un día de semana en que pocos salen a cenar, no hice reserva y corrí el riesgo. Estuvo bien, había espacio y precisamente en la terraza, algo que me gusta especialmente en estos días y noches calurosas.

Cómo es habitual en este sitio, inmediatamente pedimos dos copas de espumante, el aperitivo por antonomasia y comenzamos a revisar la interesante carta para buscar algo novedoso. Mi acompañante seleccionó un Tortelloni Nolita, esto es, un tortelloni relleno con ricotta batida huevo pochado junto a una  suave salsa de crema y vino blanco con aromas a laurel. En cambio, yo preferí el Lechon mediterráneo compuesto por medallomes de lechón en cocción lenta con salsa de tomates,  aceitunas, pimentón rojo, zapallito italiano, cebollas, berenjenas y trozos de papas aderezado con aceite de olivas y tomillo. Unos platos fantásticos y que además preparan en un tiempo increíblemente breve.

Para acompañar nuestros platos, elegí de la carta de vinos un Toro de Piedra. un ensamblaje de Syrah y Caberbet Sauvignon, delicioso!!. Una cena impecable que disfrutamos lentamente bajo las estrellas.

Para los postres Caramel  y un Ciocolatino, además del café negro de siempre. El Nolita es una apuesta segura!!.

Torano : un servicio impecable

Mi costumbre de salir a zigzaguear por algunos barrios tiene sus recompensas. Esta noche, me pareció buena idea ir al barrio Italia en busca de algo novedoso y me encontré abierto un sitio que tenía en la mira hace rato. Se trata del restaurante Torano ubicado en una preciosa casona del barrio y que nos sedujo rápidamente a ingresar.

Dada la canícula que invade Santiasco estos días y noches, nos ubicamos al lado de una ventana para recibir algo de la brisa nocturna y eliminar ese factor incómodo que es el calor. Un sitio sencillo pero pensado como un centro de eventos, tiene un formato moderno y algo que notamos rápidamente, se preocupan del servicio. Bien por eso!!

Partimos pidiendo Pisco sour y una botella de agua sin gas para mí, ya que estaba profundamente sediento. La oferta de comida mediterránea en la carta se adivinaba sabrosa y elegimos un Rissoto al pesto e pomodoro guarnecido con tomates deshidratados y el contrapunto que decidí fue un pescado a la plancha con mantequilla y salsa al limón sobre una porción de sabroso couscous.

Los platos impecablemente presentados llegaron en breve tiempo después de haber disfrutado un appetizer de regalo, una porción de ceviche de rica textura. El entusiasmo creció y ordenamos una botella de pinot noir Villard que llegó a la temperatura fresca que corresponde. Siempre agradezco que un restaurante sepa cual es la temperatura de servicio adecuada y me sorprendió que el mozo se disculpara por traerlo frío pues han tenido clientes que piden un pinot noir a temperatura ambiente. Plop!!

Para los postres, un piacceri y un peccato, un plato mixto con Tiramisu, crema damasco, volcán chocolate y otro con Creme brulée, torta  de naranja y bizcocho. Deliciosos!!

Al cierre, por supuesto buen café negro y la grata sensación de haber conocido un buen lugar que sabe de servicio.

Tiempo de conciertos y algo más

Acercándose el fin de año se concentró una gran cantidad de visitas musicales de mi personal gusto. Como acostumbro compré las entradas con bastante anticipación y esperé las fechas para disfrutar.

El concierto de Joss Stone con más de tres mil entusiastas asistentes al Movistar Arena fue un delicioso recorrido por sus mejores temas. Esta estupenda cantante inglesa tiene una voz increíble la que adorna con su belleza extraordinaria. Dejé un registro fotográfico para el deleite.

Un día después tuve la fortuna de ir al mismo lugar a disfrutar a Roger Hodgson, el alma mater de Supertramp, uno de mis grupos preferidos. Impresionante la fidelidad de la voz de Roger y la calidad del espectáculo, pues creo que es la primera vez que el sonido es  formidable en este sitio. Me quedó claro que un buen sonidista hace la diferencia. Hay un momento en que le suben el volumen a los bajos y hacen vibrar todo y sin distorsionar, una prueba de la maestría del encargado del sonido. Para el recuerdo, también dejé algunas tomas fotográficas que hice esa noche.

Días después fue el turno de un grupo que durante años esperé ver y que tras su disolución el 2008 pensé que nunca vería. Me refiero a Dead Can Dance (DCD) con las voces extraordinarias de Lisa Gerrard y Brendan Perry. Cuando llegamos al espacio Riesco, qué mal lugar para conciertos!!!, uno de los músicos (David Kuckherman) realizaba una sesión de percusiones deliciosa en una suerte de preámbulo del concierto principal. Increíbles los sonidos en esos raros instrumentos, algo habitual en la fusión musical que hace DCD.

Tras una larga espera, con un lugar absolutamente repleto, hace su aparición la agrupación en medio de una ovación de los fanáticos que asistimos al concierto.  La banda apoyada por los músicos  Richard Yale en el bajo y teclados, Dan Greeson en la batería,  Astrid Williamson  y Jules Maxwell, en teclados y coros además de David Kuckermman en las percusiones. Tocaron los temas emblemáticos de sus 10 años de historia y lo mezclaron con casi todos los temas de su nuevo disco Anastasia.

En lo personal, el nuevo disco me parece que representa mucho más las trayectorias como solistas de Lisa y Brendan, no logré la fascinación que me producen los discos históricos, pero igual los disfrute a tope. Qué gran banda, que maravilla sus voces y esa atmósfera ritual que les acompaña. Tomé fotos para recordar este magnífico y esperado concierto

Para cerrar el filete DCD, nos fuimos a cenar al Antojo de Gauguin, que afortunadamente atendía a pesar de la avanzada hora. Encargamos una tabla mixta junto a una generosa porción de hummus mientras nos servíamos unos kir royale para iniciar. También pedimos una botella de ensamblaje tinto Palo Alto para disfrutar la rica comida árabe. Para los postres, una selección de pastelillos árabes y café hervido.

Aprovecho de comentar la visita que hice en estos días al Centro Cultural palacio La Moneda (CCPLM) para ver la exposición de arte Grandes Modernos, una colección impresionante de obras de grandes artistas del mundo y que son parte del Museo de Guggenheim de Venecia. De Picaso a Dalí, Kandinsky, Matta, Pollock y Duchamp entre otros. Es una exposición imperdible.

Una gran época de filetes!!