Del Flamenco a Machu Pichu : filetes merecidos

Hoy fue un día de sorpresas interesantes, debí trabajar hasta tarde y ya hastiado de tanta productividad, decidí salir a disfrutar un buen espectáculo de música en vivo, que remataría satisfaciendo mis sentidos más lúdicos cenando comida peruana.

La Sala Master de la radio Universidad de Chile ha sido fuente de numerosos filetes musicales en mi agenda y en esta ocasión, en el contexto de un programa de Jazz (HoloJazz) se presentaba un grande de la música flamenca. Se trató del notable Carlos Ledermann, cultor de esta forma musical en Chile.

Llegamos cerca de las 22 horas, la hora en que sale al aire el programa radial, para encontrar una sala completamente llena y con mucho entusiasmo en el público. Hoy era un día especial, el lanzamiento del disco Gotas de Anís de Carlos.

Carlos se hace acompañar con Gustavo López, un talentoso guitarrista, percusionista y además cantor flamenco, un verdadero descubrimiento. Además participan en el disco una bajista y otro percusionista, conectados en perfecta sincronía. El recital fluyó de manera muy íntima, con intervenciones acertadas de Carlos para hacer bromas, contar porque la música flamenca es más importante para él que los históricamente posteriores bailas y cantos que la mayoría conoce. Un gran show!!!

Hambrientos tras la maravilla musical, nos dirijimos a un rico lugar. Machu Pichu, cocina peruana sabrosa y abundante en los entornos del barrio Manuel Montt. Este sitio ya ha alcanzado madurez y se puede evaluar como muy confiable a la hora de decidir por cocina peruana. No falla!!

La receta infalible, dos piscos sour peruanos para degustar un ceviche mixto delicioso. Seguimos con esa corvina al cilantro que me fascina y una corvina Las Vegas, ambos platos en perfecta combinación con un fresco pinot noir de Cono Sur.

Unos cafés negros cerraron una jornada músico-gastronómica f antástica.

Cata Pinot Noir : divertida experiencia

Cuando la Escuela de los Sentidos anunció una cata de Pinot Noir premium, fue irresistible el inscribirme para la ocasión. Esta deliciosa cepa cada vez está mejor representada en nuestro país y ya cabe en una interesante cantidad de cartas de vino de buenos restoranes.

Al evento llegamos 8 personas, dos calladas damas (una cubana y otra chilena) y entre los hombres dos expertos catadores profesionales (un español profesor de catas y un experto chileno), un avanzado y documentado amante de vinos (otro español funcionario de la FAO), un chef que además está calificado como sommelier y bueno, dos amateurs, a mucha honra. Además de Pascual Ibañez, el maestro de ceremonias y director académico de la Escuela. Como sea, una oportunidad única para disfrutar buenos vinos y aprender de las habilidades de los conocedores.

Un brevísimo recuento enciclopédico acerca del Pinot Noir y manos (quiero decir, sentidos) a la obra. Partimos con el Bill 2006 de William Cole, un vino interesante, bastante ácido y con un notorio sabor y olor a cuero, tal vez demasiado notorio. Seguimos con otro vino del Valle de Casablanca, el Catrala 2006, un gran reserva, bastante más sutil que el anterior, pero muy alcohólico. La tercera botella fue un Pinot Noir 2004 de Loma Larga, que la verdad no me gustó mucho.

Lo interesante hasta ahora fue la cantidad de distinciones que los expertos hacían, como por ejemplo, el toque de laurel que no detecté ni imaginándomelo o los olores a sudor y caballeriza. Vaya narices!!!!!

Siguió un vino de Cono Sur, el 20 Barricas 2006 que ciertamente tiene potencia y calidad. Sin embargo, mi nota de cata (jeje) cuando probé el EQ 2006 de Matetic (valle de San Antonio) fue muy espontánea, dije «está rico!!». Con lo cual, saqué algunas risas y un comentario simpático.

Finalmente, el pinot noir que más me gustó y me alegra que haya sido el último para quedarme con su sabor, fue el Lot 21 de Leyda (también valle de San Antonio), definitivamente delicioso.

Gran experiencia, una sesión divertida y extremadamente participativa que cerró brillantemente un día más en Santiasco.