8may/12Off

La Boheme : cocina francesa a la chilena

Un sitio en barrio Bellavista que confieso nunca me atrajo lo suficiente como para ingresar. Sin embargo, hoy me pareció un buen momento para probarlo.

A pesar de declararse como de cocina francesa, me costó notarlo y ya veremos por qué. Parti con una vaina mientras revisaba la carta de platos. En el intertanto, llegó a la mesa pebre, mantequilla y pan calientito de la casa. Un comienzo bastante tradicional.

Me costó decidir, pero finalmente pedi un filete del chef con puré picante que acompañé con un delicioso Morandé Terrarum 2009. Aunque el servicio siempre fue atento y oportuno, no pude dejar de notar la curiosa manera de descorchar la botella, claramente una improvisación graciosa por la cual nos reímos en conjunto.

Así como la comida no fue francesa, la música era totalmente chilena chilena, discos de  illapu y Quilapayun me acompañaron en mi cena.

Curioso sitio, bueno el servicio y la comida bastante sabrosa.

 

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22feb/12Off

Boudoir : un lugar delicioso

Esta noche era nuestra habitual junta de trabajo con mi hermano para ver nuestros proyectos y aprovechar de conversar de sueños e ideas. Fue una sesión muy ejecutiva amenizada por unas heladas cervezas para hacer frente al calor asfixiante de Santiasco.

Como era la última sesión antes que él saliera de vacaciones, decidí hacerla especial y lo invité a disfrutar una cena en un sitio que tenía previamente elegido en mis contínuos paseos en cleta por la zona de Bellavista.

Nos fuimos caminando y conversando hacia el Boudoir, un estiloso lounge bar francés que lleva unos pocos meses por ahí y que aposté, seguro estaría muy bueno.

Una casa de arquitectura notable, decoración muy afrancesada, algo kitsch pero se ve bien y lo mejor, la atención desde el primer instante verdaderamente plausible. Nos instalamos en la semi penumbra que domina el lugar específicamente  en la zona del patio interior. Todo muy ad hoc, probablemente para enamorados, pero como yo amo a mi hermano menor, me pareció igualmente apropiado.

Pedimos unos kir royales para iniciar el disfrute, mientras hacíamos maravillas tratando de ver la carta con tan poca luz. En todo caso con la excelente atención del mozo, llegamos con rapidez a determinar cuales serían los platos. En mi caso, me dejé seducir con un filet roquefort, un exquisito filete a la grilla con tocino roquefort, pepinillos y cebolla caramelizada, mientras mi hermano cedió ante una Res en vino, compuesta por una carne mechada cocida en vino tinto cebolla frita y salsa dijon.

Con la promesa de esos sabores, de la carta de vinos no me quedó opción mejor que elegir un Parcela 7, el rico ensamblaje tinto que combinó perfectamente con la delicia de esos platos.

Fue una cena maravillosa, mucha conversación acerca de los logros del trabajo conjunto en nuestros proyectos, muchas nuevas ideas y todo ello amenizado por una  música lounge exquisita, a pesar que la temperatura ambiente es muy alta para mi gusto. (Regalo útil : un sistema de aire acondicionado).

Al final, Boudoir es una experiencia fantástica!!!

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17feb/12Off

Otra vez en Le Fournil : cenas de trasnoche

Debe tener que ver con el biorritmo, pero es frecuente que me muera de hambre bien entrada la noche. En esas ocasiones debo salir a rastrear lugares que tengan una buena cocina y que además tengan la energía para atender tarde. Por suerte esos lugares existen!!.

A pesar de la gran multitud que suele haber en el Patio Bellavista, siempre he encontrado espacio en Le Fournil, quizás ayudado por el hecho que me conocen después de tantos años deambulando por ahí.

Partimos con terrina de queso de cabra a las finas hierbas, espárragos y pimentón para iniciar la conversación, gratamente acompañados con mi Kir Royale y el pisco sour que suele elegir mi partner.

Para los fondos, mi hambre dictó un pavo relleno con chorizo riojano, tomate con farce de verduras y champignon al roquefort, mientras que mi partner decidió un tournedo de filete de res a la pimienta con ratatouille. Nada que agregar, somos unos hambrientos!!

Acompañamos la delicia de esos platos con un Santa Carolina Specialities Dry farming, reserva carignan, una cepa que me encanta y que en este caso venía de maravillas.

Tras la tardía cena, solo quedaba caminar un buen rato para acomodar la carga. Qué delicia Le Fournil!!

 

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4ene/12Off

Le fournil, una cena de madrugada

Tuve un día extraordinariamente ocupado y cuando fui capaz de sentir mi cuerpo, constaté que estaba furiosamente hambriento. El problema era que pasaban la 1:30 horas, es decir una madrugada y yo con mi hambre galopante, extremo en todo sentido.

Una rápida revisión mental y aposté que en el Patio Bellavista debía haber algo operando por lo que rapidamente me desplacé hacia ese lugar. No me equivoqué, había una ebullición de gente, muchos sitios abiertos y me relajé para poder elegir algo rico.

Tras un par de vueltas, claramente mi mejor opción era Le Fournil, un lugar que incluso mejor habría aprovechado más temprano pues tuvo  una sesión de jazz. Sin embargo, tengo buenos recuerdos del sitio y no los dejaría de usar.

Me instalé en la terraza, con fresca brisa a pesar que la temperatura ambiente seguía siendo alta. Mientras bebía mi ritual agua sin gas, revisé la carta y me pareció atractivo un tournedo de filete de res a la pimienta con ratatouille, para el cual encargué, desde la carta de vinos un petit verdot de  Santa Carolina 2009.

Mientras esperaba, se acercó otro mozo, a quien conozco muy bien pues trabajaba en Ambrosía y siempre me dio una atención de primera. Conversamos acerca de su elección de abandonar su trabajo anterior y dedicarse a Le Fournil, no me cabe duda que será un gran aporte pues tengo los mejores recuerdos de su atención de calidad. Rara especie, profresionales del servicio en restaurantes hay pocos y este muchacho es notable.

Me divierte el hecho que él piensa que escribo para alguna revista, pues tomo notas mientras como algo rico, pero le comenté que simplemente soy un gozador amateur, que disfruto comer y que escribo para no olvidar lo que he disfrutado.

A pesar que pude desilusionarlo, me vino a ver un par de veces más para comentarme por ejemplo, que ya iba a estar la programación de jazz del lugar y que le estaba yendo bien en este nuevo trabajo. Me alegré con él, es delicioso poder trabajar en lo que nos gusta y además poder compartirlo con gente que lo aprecia.

Pasadas las 2:30 AM emprendí el regreso a mi hogar, tras una cena deliciosa a pesar de la ruidosa vecindad.

 

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1nov/11Off

La Petite France : un biketrekking exquisito

Una mañana que me parecía fome, me iluminé con la idea de hacer un viaje en cleta tan lejos como fuera posible y que coincidiera con un buen sitio para almorzar rico. Esto, por cierto significaba dirigirme hacia la periferia de Santiasco y especialmente hacia el Cajón del Maipo.

Esta ciudad tiene la milagrosa virtud de estar rodeada por montañas y a poca distancia es posible disfrutar de un paisaje maravilloso y un clima propio de la cordillera y que hace increíble cualquier incursión. En cleta el asunto es un poco más complejo, pero no menos disfrutable.

Tras un avance de alrededor de 23 kilometros, llegué al lugar en que mi padre reposa de su viaje terrenal y me pareció un buen momento para conversar con él. Tras estacionar mi cleta, fui a comprobar las condiciones en que está su dormitorio, Al fin y al cabo estaba bien. Salí hacia los comercios callampas que están alrededor del cementerio y compré flores, aquellas que más me gustan y que estoy seguro que mi lindo viejo disfruta. Adorné la tumba de mi padre y mientras conversaba con él y nos poníamos al día de nuestras vivencias, reposé un buen rato.

Terminada la visita a mi viejito, seguí pedaleando por una buena cantidad de kilometros, me detuve a beber rico jugo de mote con huesillos (de hecho llené mi botella con jugo para disfrutarlo después), pasé por el Calypso, un restoran italiano exquisito que estaba llenísimo, luego el Ko, otro lugar que me gusta para finalmente llegar a La Petite France, un restorán con hotel que siempre apetece en el Cajón del Maipo.

Aunque estaba bastante lleno, ahí bajo los árboles del jardín había una mesa para mí. Puse mi cleta a un lado y bajo los árboles me dispuse a disfrutar un almuerzo campestre. Partí con un kir royale mientras revisaba la carta de menús del lugar. Me encanté con una ensalada de trucha ahumada que tardó un tanto en llegar. Los trozos de trucha estaban increíbles y decidí añadir una botella de agua mineral sin gas.

Posteriormente, solicité una merluza austral en salsa de camarones con couscous y espinacas a la crema como plato de fondo. La fórmula del lugar es un menú con varias opciones (hasta 4 por tipo), todas exquisitas de acuerdo a mis experiencias.

La oferta de vinos es un poco esmirriada, pero descubrí un sauvignon blanc santa digna 2007 que me servía muy bien para acompañar mi plato y no me equivoqué. Deliciosa combinación.

A la hora de los postres, el menú consideraba un delicioso helado de pistacho que no demoré en elegir y disfrutar. Como el servicio era bastante lento y me urgía volver a santiasco para otro placer, apuré el pago de la cuenta y las miradas agradecidas a la morena preciosa que me atendía.

Nuevamente abordo de mi cleta, un vertiginoso regreso a santiasco, a pesar del dolor muscular (siempre se me olvida elongar), hice un tiempo espectacular y llegué tras esos 87 kilometros a casa para una ducha reparadora.

Gran paseo, mejor biketrekking!!!

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18ago/110

Baco: un lugar rico que comienza a declinar?

Hay lugares que confían demasiado  en lo rico de sus platos, en lo privilegiada de su ubicación y sobretodo en la fama que han alcanzado en años de buen trabajo. Sin embargo, hay detalles que hacen mucho daño al prestigio de un local y me refiero al servicio.

Baco ha sido por muchos años un lugar de referencia en mis incursiones gastronómicas y a no dudar su fama está bien ganada. Platos deliciosos, excelente selección de vinos en botellas y copas, un verdadero privilegio.

Obligado por las circunstancias, pude ir a almorzar bastante tarde y estaba cerca de este restoran, por lo que no dudé un instante en instalarme en su rica terraza interior. Tardaron un poco en advertir mi presencia, pero llegó la acostumbrada botella de agua fresca y la carta. Pregunté por la sopa de cebollas y por supuesto que formaba parte de la rica oferta del lugar, acompañé con una rica copa de pinot noir Amayna, mi preferido. Ya más compuesto, exploré la carta por los fondos y encontré uno de los pocos platos que no había probado, unos pimientos brandade rellenos de bacalao y acompañado con champignones salteados, trocitos de tocino y vegetales verdes al dente. El único problema es que nadie se aparecía a retirar mi plato de sopa y tomar el pedido que me hacía agua la boca.

Perdonando la situación logré hacer mi pedido y una larga espera en que aproveché de revisar algunos informes y chequear mis correos electrónicos. El plato, sencillamente exquisito y que mereció que pidiera una segunda copa del néctar tinto del valle de San Antonio con que partí mi almuerzo.

Terminado mi plato, pedí la carta para gozar un buen postre. Repasé con delicadeza la oferta y me quedé con un Baba au Rhum, pero finalmente me quedé en la más eterna espera, pues nadie apareció en 10 largos minutos, margen suficiente para agotar mi paciencia y me levanté, fui a la caja, reclamé y pagué la cuenta. Este tipo de incidentes son inaceptables y me da pena que un almuerzo tan rico, se malogre por el descuido imperdonable del servicio. Un buen restoran es una experiencia completa y el servicio es una parte crítica de éste.

Espero que corrijan y que haya sido solo una excepción.

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8ago/110

Le Flaubert : un almuerzo muy tardío

Un fomingo como tantos otros cuando no puedo ir a la montaña, pero con el hambre desatada por ser muy tarde y la imperiosa necesidad de hallar un buen lugar para saciar el apetito desatado.

Salí a caminar por Providencia, varias cuadras sin destino, hasta que me acerqué a la zona de Pedro de Valdivia. Allí estaba El Huerto, llenísimo por lo que seguí más allá hasta Le Flaubert, un sitio que me fascina desde siempre.

Era un buen momento para disfrutar un commodity personal, un filete rossini, filete de vacuno  asado en su salsa, una porción deliciosa de pate de foie encima, verduras al dente y esa trozo de pastel de papas al gratín delicioso. Un plato 100% disfrutable, en un lugar especialmente acogedor cuando tengo hambre. Mientras esperaba, disfruté mi botella de agua mineral sin gas y pancitos calientes con mantequilla.

Un plato sabroso como ese, merecía un buen vino y de la carta elegí un Botalcura El Delirio, ensamblaje de syrah y malbec 2009, maravilloso.

Una vez disfrutado lentamente mi plato, elegí un postre que no había probado. Me refiero a un postre de membrillo y queso de cabra, una combinación impresionantemente deliciosa. Solo me quedaba gastar el cartucho final, mi café negro.

Un almuerzo delicioso y sobretodo tranquilo.

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27jul/110

Pasto Seco en Jazz Bellavista

Esta es una banda muy especial y que conocí una noche de jazz en Thelonious. El hecho que sus bases rítmicas sean mapuches o cuequeras, les hace representantes legítimos de un estilo de jazz muy chileno. Si a eso se añade que los músicos son bastante veteranos, asombra el despliegue de energía y vitalidad en el escenario.  Prohibieron tirarles agua, porque incluso así se prenden, como dijo el gran Ernesto Holman, bajista consumado y recordado ex- Congreso, quien se acompaña  con Jonathan Gatica (maestrísimo saxo tenor) y Moncho Pérez (poderosa batería).

Un grupo con una simpatía y alegría desbordantes, que entusiasma y hace disfrutar con ganas con sus temas de raíz étnica. Llama la atención con Jonathan hace sonar en ocasiones el saxo como una verdadera trutruca, mientras la batería simula un cultrún. Gran ritmo y belleza para esta versión tan chilenísima de jazz.

Incansables, todos los temas son de larga duración incluyendo uno que duró casi 20 minutos. Una proeza de ritmos y buen gusto.

Gran recital!!

23jul/110

Una deliciosa cena en Le Bistrot

Para cerrar una agitada semana laboral, nada es más propicio que cenar tranquilamente en un lugar probadamente rico. Elegí este restoran francés que me trae buenos recuerdos, sobretodo los gastronómicos.

Pedí un kir royale mientras examinaba la carta y por esas casualidades, decidí consultar si tenían sopa de cebollas ya que en la carta no aparecía. Para mi agrado, claro que había y definitivamente deliciosa. Lo más reponedor que se puede probar una noche fría para calentar motores.

Francamente complacido, volví a revisar la carta para elegir mi plato de fondo. No pude evitar sentirme seducido por un filet de boeuf con salsa roquefort y acompañado por unas papas y champignones confitadas. Una maravilla que merecía un ensamblaje potente, el elegido de la linda carta de vinos fue un gran reserva Toro de Piedra 2009, mezcla exquisita de syrah y cabernet sauvignon de la región del Maule.

Para el postre, un clásico Creme Brulee que acompañé con un potente café negro. Gran cena para un buen cierre semanal.

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5abr/110

Normandie : gran opción!

Un viejo lugar que había dejado en el pasado y que hoy se me apareció muy pertinentemente en esas horas tardías en que solo algunos salimos a almorzar y especialmente cuando hemos pasado hasta las 16 horas morfeando en la delicia de los sueños eternos. Un cansancio real y animado por un incidente emocional heavy con sonidos de dos años atrás, con energías que disfruté y que hoy me producen desasosiego.

Tras esa maravillosa ducha caliente, salí a caminar buscando un lugar de delicias y de pronto estuve sentado en el salón de no fumadores del Normandie. Solo dos hermosas muchachas, hermanas a no dudar, eran mi única compañía cincunstancial. Una gran pantalla de plasma mostraba una película que reconocí de inmediato, Insomnia, del gran Christopher Nolan, director de grandes películas como Memento o Inception. Si bien no es una gran película, es tremendamente fiel a las curiosas psicologías del ser humano que Nolan sabe retratar con maestría.

Inicié el disfrute con mi indispensable agua mineral sin gas para sacarme el tedioso calor que sentía y pronto añadí una entrada exquisita, un chevre chaud, traducido como unos cortes de pan baguette con queso de cabra derretido, orégano y aceite de olivas sobre una cama de lechugas. Sabroso comienzo para mi viaje culinario. Mientras veía a Pacino desenvolverse en la película yo me entendía con facilidad con el mozo camerunés que me atendía. me di cuenta que a veces hablamos demasiado rápido y no todos nos entienden de la misma forma que Pacino no entiende que cometió un gran error al matar por accidente a su compañero y que ocultarlo era peor que confesarlo. Quizás un mensaje necesario.

Terminada mi deliciosa entrada, pedí mi plato de fondo, un tournedo (trozo de filete envuelto en tocino) con unas exquisitas pommes  rosti (papas ralladas, cebolla y panceta), delicia que no perdería la oportunidad de gozar con un buen malbec. Elegí una botella de J. Bouchon Las Mercedes 2008, perfecto para esta incursión a la que se añade la deliciosa música noventera que se disfruta al volumen adecuado.

La soledad casi silenciosa del lugar, las imagenes sin sonido de la película y el bonito diseño de paredes me acompañaron perfectamente mientras comía lentamente  mi sabroso almuerzo de weekend al estilo filetario. A la salida, pasé a comprar unas entradas para un filete en el teatro Noescafé.

Normandie, sigue siendo una gran opción!!!